Bandera

República Socialista de Vietnam 2008

9 de marzo, Saigón 18 de marzo, Hue, Hanoi
10 de marzo, Saigón 19 de marzo, Hanoi
11 de marzo, Tay Ninh, Cu Chi, Saigón 20 de marzo, Bahía de Ha Long
12 de marzo, Vinh Long, Can Tho 21 de marzo, Bahía de Ha Long, Siem Riep
13 de marzo, Phong Dien, Cai Rang, Saigón 22 de marzo, Angkor Vat
14 de marzo, Danang, Hoi An 23 de marzo, Angkor Vat
15 de marzo, Hoi An 24 de marzo, Angkor Vat, Saigón
16 de marzo, Mi-Sön, Hoi An 25 de marzo, Saigón
17 de marzo, Hué Datos económicos del viaje

16 de marzo, domingo

    A las seis suena el despertador; suena a madrugón, ¿verdad?, y en puridad lo es, sin embargo, hace cuarenta y cinco minutos que amaneció y como el sol se pone a las seis ayer nos acostamos a las once, es cuestión de desfasar los horarios para sentirse bien descansado.
    Salimos hacia el santuario Mi-Sön para visitar la Tierra Santa del antiguo pueblo Cham, Patrimonio de la Humanidad. Mientras salimos de Hoi An, observamos muchos preparativos para la fiesta de liberación de la ciudad. Se ven muchas chicas con vestidos de colores y pompones camino del local de ensayo. Mi-Sön dista sesenta y cinco kilómetros de Hoi An; en coche, a una hora de camino. Durante el trayecto vemos entre los arrozales algunas tumbas de aspecto impresionante: señal que el difunto era una persona notable, nos asegura Tuan.
    Cruzamos Benh Dienh, pueblo con tradición en trabajos de bronce y famoso, sobre todo, por su ternera asada.
    Los cham fueron un pequeño pueblo hinduista de origen indonesio que se estableció en el centro de Vietnam en el siglo siete, desde aquí se expandieron hacia el norte y el sur tras muchas guerras con pueblos aledaños. Finalmente el emperador vietnamita Le Thanh Tong arrasó su capital en 1471 decapitando a cuarenta mil cham.
    El santuario está situado en un pequeño valle rodeado por una cadena de montañas de forma semicircular. La más alta es conocida como Rang Mèo (El Diente del Gato).
    El descubrimiento de Mi-Sön se debe a un grupo de soldados franceses en 1885. Durante la invasión americana, los templos fueron refugio del Vietcong y los norteamericanos los bombardearon con auténtica saña en marzo de 1969. Gran parte de ellos se perdieron para siempre, de hecho, aún se pueden ver los socavones producidos por las bombas.
    Llegamos al santuario para las nueve, minutos antes de que comiencen los espectáculos de danzas hinduistas, llenas de simbolismos. El recinto está abarrotado. A pesar de la sensualidad de las bailarinas, los mayores aplausos se los lleva una banda musical con un señor muy mayor que lidera el grupo con su cornetín; demuestra una capacidad pulmonar inesperada.
    Los templos, construidos en ladrillo rojo, están en muy mal estado, aunque mejor del esperado, dada su antigüedad y el alto grado de humedad del lugar. Su interior carece de interés ya que todas las esculturas encontradas se encuentran en diferentes museos de Vietnam.
    Nuestro guía nos advierte que cuando las libélulas vuelan tan bajo indica que habrá lluvia en pocas horas.

Mi-Sön

    Después de recorrer el santuario, mi interés se enfoca en los vietnamitas: entre las ruinas deambulan un grupo de chicas que anotan cada palabra de su guía. Se protegen del sol con paraguas, máscara y a pesar de calzar sandalias llevan calcetines de cinco dedos y ¡guantes hasta los hombros!
    Regresamos hacia el hotel. En el borde de la carretera se alzan algunos altares en recuerdo de los muertos en accidentes.
    Hoy es domingo y hemos visto unas cuantas bodas. Nuestro guía nos asegura que la luna de miel siempre se pasa en la casa del padre de él. Lo habitual es la boda civil aunque cada vez hay más parejas que conviven sin firmar papeles.
    En Vietnam rara vez se pide prestado a un banco, no confían en ellos, antes se prefiere acudir a los padres, hermanos o cuñados. El importe prestado se devuelve con o sin intereses, según lo pactado. Funciona mucho la conversión al patrón oro.

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