Bandera

República Socialista de Vietnam 2008

9 de marzo, Saigón 18 de marzo, Hue, Hanoi
10 de marzo, Saigón 19 de marzo, Hanoi
11 de marzo, Tay Ninh, Cu Chi, Saigón 20 de marzo, Bahía de Ha Long
12 de marzo, Vinh Long, Can Tho 21 de marzo, Bahía de Ha Long, Siem Riep
13 de marzo, Phong Dien, Cai Rang, Saigón22 de marzo, Angkor Vat
14 de marzo, Danang, Hoi An 23 de marzo, Angkor Vat
15 de marzo, Hoi An 24 de marzo, Angkor Vat, Saigón
16 de marzo, Mi-Sön, Hoi An 25 de marzo, Saigón
17 de marzo, Hue Datos económicos del viaje

13 de marzo, jueves

    Salimos a las siete menos cuarto en dirección suroeste, hacia el mercado flotante de Phong Dien, a tan sólo veinte kilómetros de Can Tho. Las avenidas de Can Tho son inmensas, de seis carriles y larguísimas. Las glorietas también están preparadas para el futuro, enormes.
    Subimos en una lancha a motor y damos vueltas entre las barcazas. Lo primero que hay que aclarar es que en este mercado se venden mercancías al por mayor, es decir, las frutas y hortalizas han sido compradas a los campesinos y ahora se venden a los minoristas. El ajetreo es considerable, como todo en Vietnam. Muchas de las barcas son también la vivienda de sus propietarios. Venden sobre todo fruta: mangos, bananas, papayas, piñas, cocos, pomelos, sandías, etc. Los vendedores no necesitan alzar la voz, lo que venden en cada barcaza se ve desde lejos, lo cuelgan de una pica.
    Después de dar varias vueltas entre las barcas, bajamos al muelle para recorrer el mercado de tierra.

Mercado flotante de Phong Dien

    A lo lejos se ve la silueta del inmenso puente que andan construyendo para atravesar el río; hace pocos meses fue noticia mundial por el colapso del tablero y la muerte de cincuenta y seis trabajadores; nuestro guía-ingeniero civil nos explica que se debió al mal curado del hormigón. Volvemos al río y navegamos por los canales hasta llegar a una pequeña fábrica que elabora caramelos, pasteles y fideos de arroz. Vemos numerosos "puente de los monos", un simple palo grueso que los locales atraviesan con la bici y cargados con bultos. Visitamos también una plantación de fruta donde aprendemos, por fin, a diferenciar el durián del jack fruit. No se os ocurra meter un durián en un avión: apesta y está prohibido. Mi mujer podía haber terminado entre rejas cuando hace dos años, en un viaje de trabajo a Malasia, me trajo un durián que confundió con un jackfruit. Su intenso olor no pasó desapercibido en el avión. Ya oyó comentarios, ya.
    Lo mejor de pasear por esta plantación es que así conoces, no sólo la fruta, sino también los árboles, como el de la fruta del amor o areca de las palmeras, su fruto rojizo nunca falta en las bodas. Nos enseñan que los corosoles siempre crecen a las orillas del río. El enorme pomelo Honey, poco frecuente en Europa e importado de China, es muy abundante en Vietnam, es dulce y de pulpa más prieta que el que nos llega a Europa. Las mandarinas también tienen un tamaño tres veces superior, sin embargo las sandías son la mitad.
    Las casas individuales son asombrosamente estrechas, ¿a qué se debe? Es típico en Viet Nam que las familias tengan la tienda en la planta baja de la vivienda y aquí se pagan impuestos por metro lineal de fachada, así que procuran que la anchura de las casas sea la mínima.
    Hacemos una paradita en el jardín de bonsáis de My Tho donde además comemos. Nos sirven un pescado empalado demasiado hecho y nos enseñan como se prepara: se abre el papel de arroz y ponemos una hoja de menta, un poco de pescado y otras hierbas, hacemos un paquetito con todo y lo mojamos en alguna de las salsas. La experiencia no resulta muy convincente, el lugar es un comedero, que yo digo.
    A la vuelta nos toca esperar hora y media para cruzar el río.
    Después de tres horas de carretera llegamos a Saigón. Damos una vuelta por el centro, por la zona de la oficina de correos y visitamos unas galerías de arte, de pinturas.
    Visitamos también el segundo mercado flotante de Cai Rang.
    En el bufé de la cena del Legend nos desquitamos del comedero del mediodía, vaya culo que estoy echando.

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