Bandera

República Socialista de Vietnam 2008

9 de marzo, Saigón 18 de marzo, Hue, Hanoi
10 de marzo, Saigón 19 de marzo, Hanoi
11 de marzo, Tay Ninh, Cu Chi, Saigón 20 de marzo, Bahía de Ha Long
12 de marzo, Vinh Long, Can Tho 21 de marzo, Bahía de Ha Long, Siem Riep
13 de marzo, Phong Dien, Cai Rang, Saigón22 de marzo, Angkor Vat
14 de marzo, Danang, Hoi An 23 de marzo, Angkor Vat
15 de marzo, Hoi An 24 de marzo, Angkor Vat, Saigón
16 de marzo, Mi-Sön, Hoi An 25 de marzo, Saigón
17 de marzo, Hue Datos económicos del viaje

10 de marzo, lunes

    Por fin conocemos a nuestro guía en Saigón, se llama Thu y su historia coincide con la de otros muchos vietnamitas que trabajan como guías de idioma español: el primer ministro Ho Chi Minh envió a finales de los sesenta una buena remesa de los mejores estudiantes a Cuba; Thu se fue con diecinueve años, pasó el primer año aprendiendo español y los seis siguientes estudiando ingeniería civil en La Habana. Ahora tiene cincuenta y siete años y alterna su trabajo de supervisor de montaje de obras con el de guía turístico, de hecho, a lo largo del día recibirá numerosas consultas de trabajo a través de su móvil. ¡Ah!, y su abuelo fue mandarín, es decir, funcionario de alto rango.
    La primera visita del día pasa por el palacio de la Reunificación. Nuestro guía nos cuenta la historia del palacio, que es como contar la historia de los últimos ciento cuarenta años de Vietnam:
    "El primer palacio fue construido por los franceses en 1868 como residencia del gobernador general
Colegiales de visita en los jardines del palacio de la Reunificación
francés y lo llamaron palacio Norodom. En 1945 fue ocupado durante siete meses por los japoneses y al perder en la segunda guerra mundial regresaron de nuevo los franceses. Los vietnamitas los expulsaron en 1954, y pasó a ser la residencia del sanguinario dictador de Vietnam del Sur, el católico Ngô Dinh Diem; un apasionado de la guillotina. En un fallido golpe de estado de 1962, fue destruido en un bombardeo y el dictador dio orden de construir un nuevo palacio en el mismo lugar. Por fin, fue asesinado por sus propios generales en 1963 y el palacio lo ocupó Nguyen Van Thiêu, el último presidente títere de Estados Unidos antes de la reunificación del país. Después que el ejército de Estados Unidos se retirara aún aguantó hasta abril de 1975, mes en que el Vietcong entró triunfante en Saigón. Ahora se utiliza como museo, hotel y palacio de congresos".

    El palacio cuenta con helipuerto, túneles y pasadizos de escape, sala de operaciones de combate con teléfonos de colores para diferenciar el origen de la llamada, etc. El búnker del sótano parece talmente sacado de una película de espías de la guerra fría. Dicen que el túnel subterráneo tiene más de tres kilómetros y llega hasta otro palacio.
    Visitamos la basílica de Nuestra Señora y la vieja Oficina Central de Correos. Mucho más interesante es pasear por el barrio chino de Cholón (Gran Mercado) y entrar en la pagoda Thiên Hau dedicada a la diosa del Mar y patrona de los marineros, construida por la congregación cantonesa hace doscientos cincuenta años en su honor ya que los protegió en su viaje por mar desde China hasta Vietnam. La diosa está flanqueada por dos guardianes: uno con buena vista y otro con buen oído.

Pequeñas figuras en la pagoda Thiên Hau

    En el alero de los tejados, multitud de pequeñas imágenes ilustran la vida de aquella época; fíjate con qué detalle están hechas; trabajo de chinos. Las ofrendas en forma de espiral de incienso son muy habituales en estos templos. Casi todos los templos chinos están pintados de rojo y amarillo, ¿significa algo? ¡Cómo no!: el rojo trae buena suerte y el amarillo prosperidad.
    También hay sitio para la diosa Long Mau, protectora de las madres y los recién nacidos, y la Señora Kim Hue, a quien rezan para tener hijos.
    En la pagoda china de la diosa protectora de los niños o Quan-Am vemos la figura de Thi-Kinh con un niño en los brazos y cara angelical. Muchos turistas echamos a barato estas imágenes pero todas recuerdan historias muy arraigadas en la cultura del país. ¿Quieres conocer la historia de Thi-Kinh? Nuestro guía nos la cuenta:

"Thi-Kinh era una moza lista y guapa de humilde familia que aunque era cortejada por hombres ricos y bien parecidos acabó casándose con un campesino pobre y poco atractivo al que amaba con locura. Durante una siesta de verano, mientras su marido dormía en una hamaca, ella divisó un pelo de su rala barba que crecía a contrapelo, afeándole la cara. Pensó en cortarlo, así que cogió unas tijeras y se aproximó a su marido. Él, al sentir el roce del filo, volvió su cabeza y se hirió ligeramente y al ver las gotitas de sangre, gritó: ¡Aaah, mi mujer me quiere asesinar, socorro!
Thi Kinh es la de la izquierda,
la que tiene al niño
    Thi-Kinh, alucinada de que su marido pensara así de ella, guardó silencio y no se exculpó. Su marido la expulsó del hogar y nadie se apiadó de ella. Triste, cansada y pobre, finalmente se disfrazó de hombre e ingresó en el monasterio budista Van Tu. A pesar de su cabeza afeitada, su belleza era tal, que una jovencita, que frecuentaba el monasterio para rezar, se enamoró del "bello bonzo" y le rogó que renunciara a todo para irse con ella. Thi-Kinh le paró los pies y le rogó que respetara sus votos sagrados. La chica se lo tomó muy mal y por despecho, se acostó con un sirviente de su familia y quedo preñada. Meses después, cuando dio a luz, se fue a la puerta del monasterio con una nota que acusaba a Thi-Kinh de ser el padre. Mientras el prior leía la nota, el bebé rompió a llorar y Thi-Kinh lo tomó en sus brazos para calmarlo. A ojos del prior, ese gesto confirmaba la acusación, así que fue expulsada del monasterio junto con el niño.
    Para sobrevivir se vio obligada a mendigar y llegó el día que, no pudiendo más, volvió a las puertas del monasterio y reveló su secreto pidiendo perdón por sus pecados. En ese momento cayó al suelo y expiró.
   La historia llegó a los oídos del Emperador de China, a quien conmovió tanto la abnegación y castidad de Thi-Kinh que le concedió el título de divinidad "Quan-Am Tong-Tu" o Protectora Compasiva de los Niños. Hoy en día su culto está extendido por todo Oriente".

    Visitamos también la pagoda del Emperador de Jade, la figura mítica más importante de China, dios de dioses. Él creó los seres humanos a partir de barro, después los puso al sol para que se secaran pero comenzó a llover y algunas de las figuras se deformaron. Así explicaban antiguamente en China el origen de las enfermedades y de las malformaciones físicas.
    Más real e impactante es, sin duda, el sobrecogedor museo de los Vestigios de las Guerras contra Francia (1847-1945) y Estados Unidos (1964-1975). Las fotos son espectaculares: aviones cayendo en llamas, soldados americanos destrozados en las trincheras... vietcongs serrando bombas americanas minutos antes de saltar por los aires... tanques americanos arrastrando los cuerpos destrozados de vietcongs como en tiempos de los cuatreros... y lo más espeluznante: los cuerpos deformados de bebés vietnamitas como consecuencia de la exposición de las madres al gas naranja. Thu nos cuenta también que el dictador Franco envió doce militares médicos como apoyo.
    Vietnam pagó con 830000 víctimas el precio de su reunificación y los americanos, dejando 58000 muertos, escaparon con el rabo entre las piernas, incapaces de doblegar un ejército de campesinos. De la dureza de esta guerra da idea los mil oficiales americanos que fueron asesinados por sus propios hombres. ¿Y cómo es eso? Cuando los soldados veteranos estimaban que un oficial era inexperto y ponía en peligro sus vidas con órdenes estúpidas, lo mataban. También hubo miles de autolesionados. Una de las películas que mejor ha reflejado el infierno que fue esta guerra es Platoon, dirigida por el veterano de guerra y budista Oliver Stone; en ella relata su propia experiencia.
    Si quieres saber más sobre la guerra de Vietnam puedes hacerte con los ochenta y cuatro números del comic The 'Nam. Aquí el guionista Doug Murray —un veterano que pasó dos años en aquel infierno— intentó narrar de forma realista e imparcial la guerra desde el punto de vista de un soldado americano, aunque no mencionó el consumo de drogas, el código ético de los cómics se lo impedía. También dedicaron algunos números a ver la guerra desde el punto de vista del Vietcong.

Viñeta del número siete de The 'Nam

    Los franceses esclavizaron a los vietnamitas y los trataron peor que a los animales; en la plantación de caucho de la Michelín, de 12400 hectáreas —como 16986 campos de fútbol— situada a setenta y dos kilómetros al noroeste de Saigón, murieron quince mil vietnamitas en sólo dos años por las duras condiciones de vida. Los capataces eran particularmente inhumanos, el menor fallo era castigado con la muerte más cruel. En el museo se pueden ver las "jaulas de tigre", una reconstrucción de las celdas donde los franceses hacinaban a los presos vietnamitas, los torturaban y mutilaban mientras en Francia a los políticos se les llenaba la boca con palabras como libertad, igualdad y fraternidad —por cierto, derechos dirigidos exclusivamente a los hombres, de ahí el nombre de Declaración de derechos del hombre y del ciudadano, porque cuando la escritora Olympe de Gouges redactó la Declaración de derechos de la mujer y de la ciudadanía donde declaró que "la mujer tiene el mismo derecho a ser llevada al cadalso que a subirse a una tribuna" sólo le concedieron el primero—. ¿Por qué cuesta tanto conceder a los demás lo que es bueno para uno mismo?
    Antes de regresar al hotel pasamos por las oficinas de la agencia TNK Travel para pagar el resto del importe del viaje. Surge un pequeño problema: el representante de la agencia me dice que los billetes de cien dólares que le acabo de entregar son de impresión antigua y que, si es posible, prefiere más recientes, afortunadamente tengo otros en el hotel y nos acompaña hasta el Legend donde le doy otros billetes de serie más reciente. Es sabido que los dólares americanos, a diferencia de otras divisas, nunca caducan, aunque es cierto que a partir de la edición de 1996 —retrato grande de Benjamín Franklin— los billetes incorporan elementos adicionales de seguridad, son más difíciles de falsificar.
    Cenamos en el magnífico bufé del Atrium Café del Legend y terminamos el día con un hora de reflexología de pies.

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