Los viajes de Mariano

República de Turquía 2002

14 de julio, Estambul22 de julio, Éfeso 30 de julio, Ankara, Safranbolu
15 de julio, Estambul 23 de julio, Afrodisias, Pamukkale 31 de julio, Amasra
16 de julio, Estambul 24 de julio, Hierápolis, Yesilada 1 de agosto, Safranbolu, Estambul
17 de julio, Estambul, Bursa 25 de julio, Egerdir, Konya 2 de agosto, Estambul
18 de julio, Bursa 26 de julio, Aksaray, Güzelyurt 3 de agosto, Estambul
19 de julio, Dikili 27 de julio, Ihlara, Selime, Güzelyurt 4 de agosto, Estambul
20 de julio, Pérgamo, Çesme 28 de julio, Derinkuyu, Uçhisar
21 de julio, Selçuk 29 de julio, Ávanos, Ürgup

28 de julio, domingo.

    Dejamos el tranquilo hotel-monasterio Karballa y ponemos rumbo hacia Derinkuyu, para ver uno de los más famosos pueblos subterráneos de la Capadocia —se conocen más de treinta y seis—.
En la ciudad subterránea de Derinkuyu
    Estos pueblos subterráneos datan de la época hitita, del 2000 AEC. Aquí se escondían cuando les amenazaban los invasores. Se supone que también fueron utilizados por los cristianos. Su profundidad acongoja un poco: ochenta metros, que se aprecian bien cuando miramos por el pozo vertical de aireación. Hay dormitorios, salas de estar, despensas, bodegas, pozos de agua, chimeneas de aireación, capillas y puertas de piedra para cerrar el paso en caso de peligro. Dicen que llegó a albergar hasta diez mil personas.
    Penetrar en la cueva es como meterse en un hormiguero y nunca mejor dicho porque hay demasiados turistas. Muchos corredores son tan estrechos que sólo son transitables por una persona con lo que a veces hay que retroceder cuando hay grupos que suben. La profundidad es respetable, hasta ocho niveles. No bajamos hasta los más profundos, hay demasiada gente y sentimos cierta sensación de ansiedad e inseguridad.
    Dejamos Derinkuyu y seguimos hacia los pueblos más famosos de la Capadocia: Göreme, Uçhisar, Avanos, Zelve y Ürgup.
    La asombrosa orografía de esta zona de la Capadocia se debe a la descomunal erupción, hace diez millones de años, de tres volcanes que derramaron lava y ceniza sobre la faz del lugar.
    Miles de años de actuación del agua y del viento sobre el tuf han esculpido asombrosas formaciones rocosas: chimeneas, conos, agujas, champiñones, formas de animales, ... como si un hada juguetona hubiera encantado el lugar y lo hubiera petrificado.
    A las dos, el pavimento empedrado de Uçhisar retumba en el interior de nuestro coche. Uçhisar es un pequeño pueblo de tres mil habitantes construido alrededor de una peculiar kale o fortaleza que parece agujereada por topos gigantes. Nos alojamos al pie de la fortaleza, en Les Terrasses d'Uchisar, una pensión regentada por una familia francesa. El edificio está pegado a la roca y algunas habitaciones son en realidad cuevas trogloditas, bien acondicionadas para su función actual. El precio de la habitación incluye un recorrido matutino entre los asombrosos conos del valle. Quizá lo más interesante son las vistas sobre el espectacular valle de Göreme.
    Por la tarde, cuando el calor remite, recorremos a pie el Valle de las Espadas.
    En Les Terrasses d'Uchisar nos recomiendan un viaje en globo por el valle, mi mujer está plenamente decidida, entusiasmada, yo no tanto; no sufro de acrofobia pero siento mucho respeto a las alturas, soy incapaz de acercarme a menos de tres metros de un precipicio sin antepecho. Sin embargo, no se presentan muchas oportunidades de viajar en globo y además sobre un paisaje tan especial, así que ...adelante.

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