Los viajes de Mariano

República de Turquía 2002

14 de julio, Estambul22 de julio, Éfeso 30 de julio, Ankara, Safranbolu
15 de julio, Estambul 23 de julio, Afrodisias, Pamukkale 31 de julio, Amasra
16 de julio, Estambul 24 de julio, Hierápolis, Yesilada 1 de agosto, Safranbolu, Estambul
17 de julio, Estambul, Bursa 25 de julio, Egerdir, Konya 2 de agosto, Estambul
18 de julio, Bursa 26 de julio, Aksaray, Güzelyurt 3 de agosto, Estambul
19 de julio, Dikili 27 de julio, Ihlara, Selime, Güzelyurt 4 de agosto, Estambul
20 de julio, Pérgamo, Çesme 28 de julio, Derinkuyu, Uçhisar
21 de julio, Selçuk 29 de julio, Ávanos, Ürgup

24 de julio, miércoles.

    Subimos de nuevo a las piscinas de Travertino. Esta vez entramos por la necrópolis, para ver Hierápolis. Hierápolis fue un centro curativo fundado hacia el 190 AEC por Eumenes II, rey de Pérgamo. Y claro, nada más adecuado que poner una necrópolis al lado de un centro de salud.
En el teatro romano
Del teatro romano se conserva casi todo el escenario y el palco de autoridades, de hecho lo aprovechan para representar obras de teatro.
    La piscina sagrada está repleta de turistas de grupos organizados, así que dejamos el planeado chapuzón para otra ocasión.
    Siguiendo el recorrido del agua llegamos hasta unas piscinas artificiales que iban a formar parte de hoteles que al final han sido, afortunadamente, derruidos. El emplazamiento no podía ser mejor. La vista sobre el valle es magnífica y las piscinas del hotel estaban proyectadas de manera que se tenía una visión espléndida de todo el valle, incluso metido en la piscina. Después de recorrer unos doscientos metros, damos con otras piscinas artificiales, muy parecidas a las naturales. Hay un lugareño en ellas rebañado en barro blanco. Como venimos ya provistos de bañadores no lo dudamos y nos metemos inmediatamente.
    Al lado de las piscinas hay un canal con cristalinas aguas termales que aprovecho para librarme del barro blanco. Tras este refrescante baño ponemos rumbo al lago de Egirdir.
    Pasamos por lagos prácticamente secos, el efecto óptico es curioso. Nos detenemos y caminamos hacia el lago que está cerca de la carretera. El suelo blanco que veíamos desde la carretera no es sal, como pensábamos, sino barro seco. En realidad es el lecho del lago, que ahora está sin agua.
    A partir de Isparta, la autovía es amplia y está en muy buen estado. Apenas hay tráfico.
    Llegamos al lago de Egirdir y nos alojamos en la isla Yesilada, en el hotel Mavigöl.
    Cenamos en un restaurante muy frecuentado por lugareños, aquí nos enseñan unos mezes que incluyen cangrejos del lago, muy similares a los de río, sólo que alguno de ellos es enorme, de casi treinta centímetros.
    Cuando finalizamos la cena, nos enseñan fotos con el lago helado: la gente está comiendo en mesas sobre el lago o patinando con artilugios de madera.
    Las olas del lago son tan fuertes que talmente parece un mar. El agua del lago es cristalina.
    Después de cenar recorremos el paseo que separa Yesilada del pueblo de Egerdir. Son casi las doce de la noche y están preparando el mercadillo para mañana.

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