Los viajes de Mariano

República de Turquía 2002

14 de julio, Estambul22 de julio, Éfeso 30 de julio, Ankara, Safranbolu
15 de julio, Estambul 23 de julio, Afrodisias, Pamukkale 31 de julio, Amasra
16 de julio, Estambul 24 de julio, Hierápolis, Yesilada 1 de agosto, Safranbolu, Estambul
17 de julio, Estambul, Bursa 25 de julio, Egerdir, Konya 2 de agosto, Estambul
18 de julio, Bursa 26 de julio, Aksaray, Güzelyurt 3 de agosto, Estambul
19 de julio, Dikili 27 de julio, Ihlara, Selime, Güzelyurt 4 de agosto, Estambul
20 de julio, Pérgamo, Çesme 28 de julio, Derinkuyu, Uçhisar
21 de julio, Selçuk 29 de julio, Ávanos, Ürgup

21 de julio, domingo.

    El objetivo de venir hasta Çesme era pasar a la isla griega de Kios con el coche en algún ferry. Sin embargo, esto es imposible, no se puede pasar ningún coche de alquiler a Grecia. Sencillamente, está prohibido. Nos parece un gasto excesivo alquilar otro coche en la isla, así que nos quedamos sin ver Kios.
Acueducto bizantino en Selçuk
    Decidimos dejar la costa de Turquía, las pequeñas localidades están sobresaturadas de gente, multiplican por diez su población en verano y no queremos tener más problemas como el de ayer con el alojamiento. Así que salimos de Çesme y marchamos hacia Éfeso. Seguimos por la costa y observamos que cualquier playa, por pequeña que sea, de guijarros o de arena, está siempre llena. En algunas, la gente se instala con sus tiendas de campaña, rulotes o como sea. Con está aglomeración de gente es imposible que estén limpias.
    Las carreteras de Turquía están plagadas de gasolineras; demasiadas estaciones para tan poco coche. Anuncian los precios del combustible en grandes carteles, aunque pocas veces coincide lo anunciado con el precio real. ¿Y esto por qué es? Un empleado le echa la culpa a la inflación, que es tan grande, que les hace cambiar los precios cada tres días, muchos se cansan de tanta variación de precio y sencillamente no cambian más el precio de los carteles.
    Nos alojamos en el hotel Hitit de Selçuk, a tres kilómetros de las ruinas de Éfeso. Como hace mucho calor, pasamos la tarde en la piscina y a la noche bajamos a la ciudad a dar un paseo. Selçuk es un pueblo de unos veinticinco mil habitantes, muy tranquilo, con cigüeñas en las columnatas medio derruidas de un acueducto bizantino. A mediados de enero se celebra aquí las famosas luchas de camellos.
    Toda la vega está repleta de frutales, hay sobre todo melocotones, que se venden en improvisados puestos en los márgenes de la carretera.

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