República de Tanzania 2006

5 al 12 de julio, Kenia 16 de julio, Ngorongoro
12 de julio, Manyara 17 de julio, Arusha, Nairobi
13 de julio, Manyara, Serengueti 18 de julio, Nairobi
14 de julio, Serengueti 19 de julio, Zanzíbar
15 de julio, Serengueti, oldupai, Ngorongoro

19 de julio, jumatano (miércoles)

    Una furgoneta de la agencia nos recoge del hotel Stanley de Nairobi a las seis y media de la mañana en dirección al aeropuerto Jomo Kenyatta. El avión hace una escala en Zanzíbar (Costa de los Negros) antes de poner rumbo a Madrid. Desde la ventanilla se divisan infinidad de playas de arena blanquísima y aguas transparentes. Nos hacen bajar a todos, van a limpiar el avión. No nos dejan ni entrar en los edificios de la terminal. El sol de Zanzíbar pega muy fuerte. Nos ponemos a cubierto buscando la escasa sombra que proyecta el edificio. Más allá de la pista se divisan los palmerales, ligeramente mecidos por el viento. Dan ganas de prolongar las vacaciones unos días más, sin embargo, los españoles que se incorporan al pasaje, nos comentan que se ha pasado toda la semana lloviendo y apenas han visto el sol. Justo ahora que empezaban a catarlo se tienen que ir. Han tenido mala suerte porque la época de lluvias va de mediados de marzo a mayo, aunque en la costa oeste llueve tres veces más que en la este, mucho más seca.
    Seguramente, para los occidentales, el zanzibareño más famoso del mundo es Farrokh Bulsara, más conocido como Freddy Mercury, aunque aquí no le tienen ninguna estima debido a su homosexualidad. Mucha gente tiene la convicción de que la homosexualidad es un comportamiento antinatural y en muchos países de África está penada con más años de cárcel que el asesinato. Tanzania es uno de los países más represores. Si te pillan en la cama con un hombre y, tras un examen anal realizado por un médico, se confirma la penetración, te pueden caer hasta treinta años. Incluso la venta de lubricantes está prohibida. Curiosamente, el código penal ni menciona el lesbianismo.

Vista del cráter del Ngorongoro en un día despejado

    Un viaje por Kenia y Tanzania no es ningún paseo, gran parte de los desplazamientos por carretera son incómodos, tragas polvo y los socavones te castigan el cuerpo. Llegará el día en que una autopista llegue hasta la puerta del Serengueti y entonces estos lugares perderán gran parte de su encanto.

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