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Reino de Suecia 2013

15 de agosto, Estocolmo24 de agosto, Lund, Malmö
16 de agosto, Estocolmo 25 de agosto, Malmö, Ystad, Kivik
17 de agosto, Estocolmo 26 de agosto, Kivik, Kosta, Oskarsham
18 de agosto, Estocolmo 27 de agosto, Gotlandia
19 de agosto, Estocolmo, Upsala28 de agosto, Gotlandia
20 de agosto, Upsala 29 de agosto, Gotlandia
21 de agosto, Örebro 30 de agosto, Eksjö, Mjölby
22 de agosto, Tanum, Gotemburgo31 de agosto, Drottningholm, Sigtuna
23 de agosto, Gotemburgo Datos económicos del viaje

28 de agosto, miércoles

    Otro día de cielo azul inmaculado y frescor matutino. Las gotas de rocío brillan sobre la hierba. Una ojeada al bufé del desayuno y te crees que estuviéramos en época de racionamiento: las lonchas de jamón de York y de queso de las bandejas se pueden contar con los dedos de una mano. Lo mismo aplica a las minúsculas raciones de mermeladas en contenedores de plástico. Los huevos fritos del desayuno están más secos que la lengua de un loro, parecen de ayer. A ver si se dignan a reponer las bandejas, ¡qué tenemos hambre! Fantástico hotel para una cura de adelgazamiento. Menos mal que nunca faltan los arenques encurtidos; juraría que su composición incluye algún componente altamente adictivo porque mi cuerpo los exige cada mañana con urgencia.
    Hoy nos vamos a dedicar a la ciudad medieval de Visby, Patrimonio de la Humanidad desde 1995. Visby significa "ciudad de sacrificio", no sabemos por qué. Aparcamos fuera de la muralla, de pago, aunque esta vez las dos primeras horas son gratuitas o eso entendemos. Visby es la típica ciudad medieval reconstruida para solaz de los turistas. Estas aldeas amuralladas siempre conservan cierto encanto y una historia entretenida. Además casi no hay coches, punto importante para hacer la visita más agradable. Por supuesto, no faltan las tiendas con productos típicos de la zona, ya sean gastronómicos o artesanales. Y las tiendas de ropa, y los restaurantes, y los dulces típicos...
Catedral de Santa María. Visby
    Como primera visita hemos escogido la catedral de la Santa María, finalizada en 1225, la única de las diecisiete iglesias de Visby que no está en ruinas. Esta iglesia se construyó con dinero de los comerciantes alemanes que atracaban en el puerto de Visby cuando la ciudad era uno de los puertos más importantes de la liga hanseática, una unión de comerciantes del mar Báltico que gozaron de gran poder económico entre los siglos XII y XIV.
    En las escaleras que bajan a la catedral, un treintañero utiliza las escalera para quemar calorías sobrantes y elevar su nivel de energía subiendo y bajando las escaleras a toda pastilla. Colgado desde lo alto a una línea de vida, un pintor da la última mano de pintura al cimborrio de madera. A su lado se distingue un pararrayos dorado que demuestra la poca confianza que tienen los cristianos en su divinidad. Hace siglos, trataban de evitarlos a través de oraciones. Pronto aprendieron que ese método era poco efectivo. El teólogo alemán Peter Ahlwardts, en su libro "Consideraciones razonables y teológicas sobre los rayos y truenos" de 1745, ya aconsejaba cubrirse de los rayos en cualquier parte... menos dentro o en los alrededores de una iglesia. Eso ya da qué pensar, ¿no? Dentro, poco queda de la iglesia original por culpa de incendios e invasiones. Aún así, resulta interesante por los numerosos detalles curiosos, como esa cabeza dentro de un nido sobre un almohadón con ancla o los cientos de papeles manuscritos que se almacenan dentro de un pequeño barco construido en piedra. ¿No serán instalaciones de algún artista? —sugiere mi mujer—, los cuadros modernistas de las paredes no casan con la habitual parafernalia religiosa. Hmm... sospecho que la cabeza sobre el nido y el ancla es un recuerdo a Herman Swerting, hijo de un comerciante de Rostock que se estableció en Visby. Herman llegó a ser alcalde de Visby en 1318 y más tarde, en 1342 fue condenado, junto con el segundo alcalde y otros concejales, a decapitación por traicionar los intereses de la liga hanseática. También es curioso el retablo de la expulsión del paraíso terrenal: Adán y Eva van cubiertos con túnicas, mientras dos figurillas de mujeres lucensus pechos desnudos, exposición nada frecuente. ¿Qué significará? Como todas las iglesias que hemos visto anteriormente, ésta también reserva un lugar para los más pequeños, una mesa con lápices de colores y hojas para que los niños se entretengan mientras sus padres atienden a las divinidades.
    El mundo es puro cambio, que se lo digan a los gotlandeses: empezaron siendo un reino independiente —con su propio idioma—, el gútnico; en 1398 cayeron bajo dominio alemán; en 1408 bajo dominio danés; en 1645 pertenecieron a Suecia; volvieron a ser parte de Dinamarca en 1676 y ahora pertenecen a Suecia desde 1679, tras un breve período de ocupación de los rusos que duró veintitrés días en 1808. Y eso no es nada: si nos remontamos más atrás, hace cuatro cientos millones de años, Visby gozaba de un clima tropical, ¡estaba en el ecuador! Claro que entonces no había ningún gotlandés para disfrutar de un buen bronceado.
Piedra rúnica del museo Gotlands Fornsal
    El museo Gotlands Fornsal es de primera categoría; da un repaso a la historia de Gotlandia y contiene una colección de buena calidad de estelas rúnicas, unas piedras labradas que se han encontrado junto a enterramientos, cuyo fin era recordar a personas notables, generalmente guerreros. También las emplearon para describir acontecimientos y en esos casos se colocaban en los caminos u otros lugares donde pudieran ser vistas por mucha gente. La moda de las piedras rúnicas nació en la Era Vikinga, en Dinamarca, alrededor del año 965, cuando el rey Harald Bluetooth celebró su bautizo y la llegada de una nueva era, la suya, con la contrucción de una piedra labrada. Luego la moda se extendió hacia el norte y continúo hasta el siglo XII.
    A los estudiosos suecos de la primera mitad del siglo XX les gustaba pintar las inscripciones para resaltar su contenido. Hoy opinan que la pintura es perjudicial para la piedra y prefieren proyectar las imágenes —es el caso de la foto de la derecha—, o bien, pegar una delgada película transparente con el dibujo pintado. El museo no sólo contiene estelas funerarias, también nos habla de la vida en la Edad Media: "Los castigos se imponían según la clase social. El libro de leyes Guta, original de 1220 y en vigor hasta 1645, establecía la distinción entre gotlandeses, no gotlandeses y esclavos. Los delitos contra los gotlandeses recibían las penas más duras. A los esclavos no se les consideraba responsables y eran sus amos los que pagaban por sus delitos. Todas las leyes tenían algo en común: a los ricos se les permitía pagar con dinero las penas impuestas y nunca se les aplicaba la pena capital". Una de las últimas ejecuciones públicas en Suecia se realizó en 1876, cerca de Visby, el reo fue condenado a muerte por decapitación por un robo fallido contra una diligencia, lo que resultó en el asesinato de uno de los pasajeros y el conductor. La pena capital en tiempo de paz se abolió en 1921, en parte, porque era difícil encontrar verdugos.
    Una de las salas se dedica a un acontecimiento que marcó la historia de Gotlandia: la invasión del ejército danés en el verano de 1361, liderado por el rey Valdemar Atterdag. El cuadro del pintor histórico Carl Gustaf Hellqvist expresa bien los sufrimientos de los habitantes de Gotlandia. Si la gente de Visby no llenaba tres grandes cubas de cerveza con oro, plata y otras riquezas, la ciudad se reduciría a cenizas. En el cuadro, lleno de detalles, se ve al rey Valdemar sentado a la derecha, en un trono rojo, frente a la iglesia de Santa Catalina, observando cómo los habitantes de la ciudad van llenando las cubas. En el centro del cuadro, el alcalde, junto a su mujer e hijas, aprieta los puños con ira mientras su mujer implora la intervención divina. La pintura está hecha quinientos años después del suceso real, así que contiene numerosos errores, como el perro salchicha representado a la izquierda de la cuba de cerveza. Habría que esperar aún hasta el siglo XVI hasta criar el primer perro salchicha. Las casas del fondo tampoco se parecen en nada a las de Visby. La esposa del alcalde va con el pelo al aire, cuando todas las mujeres casadas del siglo XIV se cubrían. El mismo rey luce una barba que no estaba de moda en aquella época.
El parque Almedalen. Visby
    A las cuatro y media salimos del museo y nos dedicamos a pasear por las callejuelas de Visby, diseñadas a modo de laberinto para desorientar a los posibles invasores. Algunas casas antiguas nos parecen diminutas, poco aptas para albergar los enseres y la ropa de una familia media actual.
    Visby cuenta con un parque estupendo, el Almedalen, justo al lado del puerto, con estanque, patos, manzanos y olmos. Todo cuidado al detalle, como siempre. A pesar de la magnífica temperatura sólo vemos una pareja de picnic, sentada bajo un árbol y la máquina de cortar el césped abandonada por el jardinero. De las cien fotos, aproximadamente, que he sacado de las calles de Visby, en sólo cuatro aparece gente y no es que yo rehúya fotografiar a seres humanos, todo lo contrario, es que no se ve un alma por la calle. Y estamos en agosto, ¿cómo será durante el invierno?
    Cambiamos de aires; nos acercamos hasta Ljugarn a dar una vuelta por el embarcadero. Una decena de lanchas, casetas para guardar los aperos de pesca y una playa desierta. Poco más. Volvemos al centro de Visby para cenar en el italiano, una pasta a la carbonara, demasiado cargada de nata.

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