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Reino de Suecia 2013

15 de agosto, Estocolmo24 de agosto, Lund, Malmö
16 de agosto, Estocolmo 25 de agosto, Malmö, Ystad, Kivik
17 de agosto, Estocolmo 26 de agosto, Kivik, Kosta, Oskarsham
18 de agosto, Estocolmo 27 de agosto, Gotlandia
19 de agosto, Estocolmo, Upsala28 de agosto, Gotlandia
20 de agosto, Upsala 29 de agosto, Gotlandia
21 de agosto, Örebro 30 de agosto, Eksjö, Mjölby
22 de agosto, Tanum, Gotemburgo31 de agosto, Drottningholm, Sigtuna
23 de agosto, Gotemburgo Datos económicos del viaje

26 de agosto, lunes

    Esta mañana la televisión está programando un especial sobre la actual gira de Eldkvarn, sin duda, una de las mejores bandas de rock clásico suecas a juzgar por la cantidad de público que acude a sus conciertos. Suenan tan clásico que me recuerdan las canciones de Eurovisión; con solo escuchar los primeros compases ya te sabes la canción entera.
    Abandonamos el hotel y visitamos un enterramiento llamado Kungagraven o Tumba del Rey, justo a la salida de Kivik por el este. Es el monumento más importante de la Edad del Bronce de toda Suecia.
Petroglifos de la Tumba del Rey en Kivik
Al enterramiento se entra y se paga por el café Sagmöllan. En el café no hay nadie y somos los únicos visitantes. Las piedras del sitio han servido como cantera de materiales de construcción hasta que, en 1748, dos granjeros descubrieron una tumba construida con losas de piedra. Se acusó a los granjeros de robar el hipotético tesoro. Afortunadamente para ellos, hacía catorce años que Suecia había abolido la tortura judicial —fue el primer país que lo hizo, aunque se mantuvo hasta 1822 para los crímenes más graves—. Todavía tuvieron que pasar varios años antes de que descubrieran que las losas de piedra estaban grabadas con imágenes de barcos, caballos y figuras humanas. Entre 1931 a 1933 se llevó a cabo una excavación completa y se encontraron las ruinas de un asentamiento de la Edad de Piedra, unos dientes, fragmentos de bronce y algunos huesos de la Edad del Bronce. Se la sigue llamando tumba real por lo aparente del enterramiento, aunque en realidad los restos humanos que se encontraron correspondían todos a personas muy jóvenes que se enterraron aquí durante un período de seiscientos años. La tumba se restauró después de las excavaciones, aunque nadie sabe en realidad cuál era su estado original; por analogía con otras se reconstruyó como un círculo lleno de piedras de unos setenta metros de diámetro y en el centro una típica cista con losas laterales y cubierta.
    De regreso hacia el café, a la derecha, hay un pequeño estanque que desagua a través de un regato; en el fondo veo un animal grande que se mueve. ¡Una nutria! Se desplaza a tal velocidad que todas las fotos han salido borrosas. Mete el hocico en todos los recovecos de las piedras hasta que por fin engancha un pez del tamaño de una anchoa. Lo que nos sorprende es que en ningún momento siente miedo de nosotros, de hecho, en cuanto se zampa el pez —que pela minuciosamente hasta dejar sólo la raspa—, escala el talud del riachuelo y se dirige hacia mí. ¡Por unos segundos creí que me atacaba, leches! La nutria ha pasado a un metro de mis pies y ha desaparecido tras un ribazo.
Una nutria en busca de pescado fresco en Kungagraven, Kivik
    Pasamos por Karlskrona con el tiempo justo para tomarnos un helado italiano en KarlskronaGlass y visitar el pequeño islote Stakholmen que guarda unas pocas ruinas de antiguas defensas militares. Nos hubiera gustado más acercarnos hasta el fuerte Kungsholms pero queda fuera de nuestro alcance ya que hay que trasladarse en barco y no disponemos de tiempo suficiente.
    Atravesamos bosques interminables sin apenas tráfico y llegamos a Kosta, una pequeña localidad de apenas mil habitantes, completamente plana e integrada en la naturaleza donde todo parece girar en torno al negocio de la fabricación de vidrio. La fábrica de vidrio de Kosta se fundó en 1742. El nombre Kosta se formó con los apellidos de los fundadores, los generales Koskull y Staël von Holstein. Escogieron este lugar por sus buenas comunicaciones con Estocolmo y Karlskrona y también por disponer de un suministro ilimitado de madera para los hornos.
Figurillas de vidrio en una tienda de Kosta
Aunque se trajeron especialistas de Bohemia, a los suecos les costó varias décadas aprender a soplar el vidrio con maestría. Durante los primeros ciento cincuenta años se produjeron cristales para ventanas, botellas, vasos, copas y también lámparas de araña de cristal. Los clientes incluían a la realeza, la nobleza y los comerciantes ricos que podían permitirse una cristalería costosa. No olvidemos que Suecia ha sido un país agrícola pobre hasta la década de 1850. Durante la Exposición Industrial de Estocolmo en 1897 fueron muy criticados por presentar diseños copiados de otras partes de Europa. A partir de entonces lanzaron un departamento creativo y buscaron la colaboración de artistas ya conocidos como los pintores Sven "X-et" Leonard Erixson y Ewald Dahlskog. La primera mujer diseñadora fue Tyra Lundgren, reclutada en 1935.
    Como nuestro tiempo es escaso y el presupuesto ajustado, de las numerosas tiendas de Kosta, sólo visitamos el Kosta Outlet. Hay tantas formas y colores que casi me mareo. Me llaman la atención, por su sencillez, unos vasos tipo "ponme un chiquito" de Karl Lagerfeld. Por doce euros. Monísimos. Negros, por supuesto. Mi mujer se encapricha de algo más sofisticado: unas copas "Ceremony Champagne" diseñadas por Erika Lagerbielke, tan altas que yo creo que tendré que levantarme de la mesa para echar un sorbito y de tallo tan fino que si les pones una vela pasarían por candelabros. Habrá que vestirse de esmoquin para beber en ellas. ¿Llegarán enteras a casa? Después de pasar por caja, nos situamos sobre una mesa con rollos de papel en abundancia y nosotros mismos las forramos una por una. Con delicadeza, porque son un mírame y no me toques.
    En Suecia se protege tanto a los animales que muchos están extendiendo su hábitat y, aunque parezca increíble, se han visto linces en bosques cercanos a Estocolmo. Se dice que tampoco es difícil avistar alces incluso cerca de las ciudades. Por eso, como los animales muestran más actividad al atardecer, procuro extremar las precauciones al conducir, no quiero sufrir uno de los catorce accidentes con alces que se producen de media cada día.
    Otro avance en la protección de los animales la ha dado el ministro de Asuntos Rurales Eskil Erlandsson: hasta ahora, el código penal sueco no consideraba delito el coito con animales, a no ser que se pudiera demostrar daño mental o físico. Eso se acabó. El ministro ha declarado ilegal el bestialismo: "No debe haber ninguna duda: abusar sexualmente de un animal es inaceptable", dijo el pasado junio. Por otra parte, el ganadero G. Stenström asegura que esa ley servirá de poco, la gente no va a dejar de follarse las vacas porque sea ilegal. Stenström cuenta que, una vez, oyó que sus vacas mugían como si las estuvieran matando. Se acerco raudo al establo de su granja y pudo comprobar que un hombre de mediana edad estaba teniendo "relaciones" con uno de sus becerros. El sujeto trató de huir y Stenström corrió tras él y lo atrapó. Se lo llevó al establo y le dio una clase sobre inseminación y, de paso, le enseño a diferenciar entre un ternero y una ternera. "El noventa por ciento de estas personas están enfermas, necesitan ayuda psicológica, no ir a la cárcel", dijo Stenström, quien añadió, además, que si las vacas hubieran estado en celo, de seguro el atacante no habría provocado tanta tensión nerviosa en los animales.
    La legislación sueca también obliga a los ganaderos a sacar las vacas a pasear al menos una hora todos los días. El incumplimiento significa la confiscación de las reses. Sin embargo, es inconcebible que todavía se permita castrar a los cerdos sin anestesia y sin la presencia de un veterinario. Por lo que gritan los castrados, el dolor es terrible y cuatro mil cochinillos se ven afectados diariamente. Según dicen, la castración es fundamental para que la carne produzca más grasa y no huela tan fuerte. Afortunadamente, la castración sin anestesia estará prohibida a partir de enero de 2016, aunque aún queda por eliminar la tensión que les provoca el pinchazo; se está estudiando administrarles analgésicos antes de la inyección.
    Un recuerdo muy popular que los turistas se llevan de Suecia es la señal de tráfico de advertencia de cruce de alces. Cada año, gran número de estas señales son robados de las carreteras suecas. A mí, que me registren, no me cabe en la maleta.
Un alce del Grönåsens Älgpark
    Por ahora sólo hemos visto cruzar la carretera un zorro pelirrojo y una ardilla. Nada de linces, ni osos, ni glotones y como seguramente tampoco ningún alce se cruce en nuestro camino y todavía nos quedan unas horas de sol, nos decidimos a visitar Grönåsens Älgpark, el parque de alces más grande del país, que además se encuentra muy cerca, a menos de tres kilómetros de Kosta.
    Por toda explicación, una hoja grapada sobre la corteza de un árbol: "El alce es el mayor cérvido del mundo y alcanza una altura de más de dos metros y ochocientos kilos de peso. Se encuentra por toda Suecia excepto en la isla de Gotlandia. Se estima una población de trescientos mil alces y durante la temporada de caza se abaten unos cien mil cada año. El celo ocurre entre septiembre y octubre y el calentón dura poco: de diez a doce horas. El embarazo se prolonga durante ocho meses y paren generalmente dos crías. Los machos pierden la cornamenta a finales del invierno y les vuelve a crecer pasados siete meses". No sé cuántos alces habrá en este parque, pero si te descuidas no ves ni uno. En el paseo circular de 1,3 Km —muy agradable, eso sí— sólo hemos descubierto unos pocos, siempre junto a los comederos, y uno más, muy difícil de distinguir, entre la espesura del bosque descansando a la sombra. Durante el recorrido nos ha llamado la atención un hormiguero de forma cónica de más de un metro de altura. ¡Ni que estuviéramos en África!
    Casi al anochecer llegamos a Oskarsham, punto de partida de nuestro transbordador hacia Gotlandia. Nos alojamos en el hotel Clarion Collection Hotel Post, que tiene dos edificios. Nos dan habitación en el edificio al otro lado de la calle y mi mujer, que anda al quite, enseguida se da cuenta de que el otro está restaurado y éste no, así que volvemos a recepción a exigir que nos instalen en "el bueno". Bajamos a cenar. En el comedor gastan poco en iluminación, ¿será para crear un ambiente de intimidad o por austeridad? El bufé es aceptable: ensaladas, pollo, cordero, pescado, —¡oh, ahí están mis amados arenques encurtidos!—, quesos y fruta. La cerveza se pide en la ventana que da a la cocina.

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