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Reino de Suecia 2013

15 de agosto, Estocolmo24 de agosto, Lund, Malmö
16 de agosto, Estocolmo 25 de agosto, Malmö, Ystad, Kivik
17 de agosto, Estocolmo 26 de agosto, Kivik, Kosta, Oskarsham
18 de agosto, Estocolmo 27 de agosto, Gotlandia
19 de agosto, Estocolmo, Upsala28 de agosto, Gotlandia
20 de agosto, Upsala 29 de agosto, Gotlandia
21 de agosto, Örebro 30 de agosto, Eksjö, Mjölby
22 de agosto, Tanum, Gotemburgo31 de agosto, Drottningholm, Sigtuna
23 de agosto, Gotemburgo Datos económicos del viaje

25 de agosto, domingo

    Nuestro hotel se encuentra en el llamado Västra Hamnen o Muelle del oeste, la zona de mayor expansión urbana de Malmö. Alrededor del hotel se ven aún muchos solares vacíos a la espera de nuevos proyectos. Por ahora viven en esta área más de cuatro mil quinientas personas. Todos los edificios son bastante modernos pero el más espectacular es, sin duda, el Turning Torso de nuestro genial arquitecto valenciano Santiago Calatrava.
Turning Torso de Santiago Calatrava
Conozcamos algunos datos: se finalizó en 2005 y con ciento noventa metros de altura, es el edificio de viviendas más alto de Suecia. Los tres primeros cubos inferiores se dedican a oficinas y los ciento cuarenta y siete apartamentos restantes a viviendas de alquiler. Dispone de sauna, gimnasio y hasta de una bodega en el sótano. Para no molestar a los vecinos el edificio no es visitable ni contiene el típico restaurante en la zona superior, aunque los dos últimos pisos se pueden alquilar como salas de conferencias, reuniones empresariales o fiestas salvajes de los inquilinos. El estanque de agua que rodea el edificio queda muy estético pero también cumple una función preventiva: evita que cualquier cosa que caiga desde esas alturas termine en el bulbo raquídeo de quien pase por debajo. ¿Cómo se limpian las ventanas? Se dedican a ello dos hombres dentro de una cesta especial que cuelga de la parte superior. El tamaño medio de los apartamentos es de setenta y cinco metros cuadrados, siendo el más pequeño de cuarenta y el más grande de doscientos. Uno de los cinco ascensores de la torre está presurizado, lo que impide que el humo penetre en él, así puede ser utilizado por los bomberos en caso de incendio. Las pruebas en el túnel del viento han demostrado que gracias a su "retorcimiento" puede resistir más presión de viento que un rascacielos "normal". Su deriva horizontal en la parte superior para las peores condiciones de viento es de tan solo treinta centímetros; si se hubiera construido en acero, el desplazamiento correspondiente hubiera sido de setenta y cinco. ¿Se nota el movimiento en los pisos superiores? Eso no depende de la magnitud de la deriva sino de la aceleración. La norma básica de edificación sueca establece un límite de aceleración horizontal de 0,02g y Turning Torso presenta una aceleración ligeramente superior a ese valor.
    Antaño, el Muelle del oeste era una faja industrial contaminada, con astilleros y otras industrias pesadas, que pasó muchos años sumida en el abandono. Hoy en día, la biodiversidad se ha incluido en el código de construcción ambiental municipal y el Muelle del oeste se ha convertido en un barrio pionero de viviendas ecológicas y un modelo internacionalmente reconocido de autosuficiencia energética: se han instalado mil cuatrocientos metros cuadrados de paneles solares para suministro eléctrico y la basura se aprovecha para producir biogás. El cien por cien de la energía consumida se obtiene de fuentes renovables generadas localmente, por ejemplo, una bomba extrae calor de los acuíferos subterráneos y lo incorpora a la red de calefacción. Los espacios verdes no solo se limitan a parques y paseos, también se promueven en los tejados y paredes de los edificios para que actúen como aislante térmico. Circulan pocos automóviles porque los ciudadanos están tan comprometidos en la mejora de las condiciones de vida que utilizan la bicicleta —incluso en invierno— para ir al trabajo o hacer compras.
    Después de caminar un rato por el agradable paseo del Muelle del oeste, nos acercamos con el coche hasta el Slottsparken, otro fantástico parque donde los ciudadanos de Malmö mantienen el contacto con la naturaleza. Aledaño al parque, en un edificio acristalado, se encuentra la principal biblioteca de la ciudad, abierta hoy domingo, como debe ser. Malmö abrió su primera universidad en 1998 y ya cuenta con quince mil universitarios.
    Justo al lado de nuestro coche ha aparcado un lujoso Jaguar XF con un simple "R2" por matrícula. Evidentemente, se trata de una matrícula personalizada. En Suecia, por el módico precio de seis euros al mes puedes poner cualquier texto o combinación numérica de hasta siete caracteres, siempre que no sean textos ofensivos, claro. Aun así, el número "normal" debe figurar visible en alguna pegatina sobre las ventanas del vehículo. El último número de las matrículas indica el período del año en el que el coche debe pasar la inspección técnica obligatoria.
Calles del casco viejo de Ystad
    Continuamos hacia Ystad —se pronuncia í-is-tad—, nombre que sonará a todos los que sigan las peripecias del personaje de ficción Kurt Wallander, creado por Henning Mankell. Kurt Wallander es un inspector de Policía, especialista en resolver asesinatos, que resalta entre los demás por mantener una mente clarividente entre tanto dolor de cabeza y congestión nasal que le produce sus continuos resfriados provocados por los rigores del clima sueco.
    Aparcamos frente al Nya Rådhuset —nuevo ayuntamiento— y caminamos por la calle peatonal y comercial Stora Östergatan. Como hoy es domingo todo está cerrado y las calles están desiertas. ¿Dónde está la gente? Seguramente, en un día soleado como el de hoy, la mayoría estará disfrutando de su segunda residencia en el campo. No es ningún secreto que los suecos reverencian la naturaleza. De todas formas, deambular sin rumbo por las solitarias calles de Ystad es una delicia; algunas casas parecen de muñecas; en el estanque una bandada de gorriones se baña junto a los patos y en conjunto, el casco viejo está lleno de rincones encantadores. Pasamos delante de un cine, dan Ginger & Rosa, una película inglesa en versión original porque aquí no doblan las películas al sueco, ni en los cines ni en la televisión. Seguramente esta actitud tiene mucho que ver con que los suecos ocupen el primer puesto mundial en habla inglesa.
    Los edificios más antiguos del casco viejo de Ystad son la iglesia de Santa María y una abadía franciscana del siglo XIII. Tras la canonización de Francisco de Asís, dos años después de su muerte, la orden de los franciscanos experimentó un resurgimiento y se expandieron por toda Europa. En Ystad, el
En Ale Stenar
dinero para la construcción del monasterio franciscano lo donó un caballero llamado Holmger y su esposa Catherine en 1267. Los monjes franciscanos se mantuvieron aquí hasta la reforma luterana de 1532, después, el edificio se utilizó como hospital, durante el siglo XVIII como destilería y más tarde como granero.
    Diez kilómetros al sureste de Ystad, en Kåseberga, se encuentra el monumento megalítico llamado Ale Stenar. Son cincuenta y nueve bloques de granito que forman una figura como de barco sobre un acantilado que da al mar. Se piensa que se construyó entre el 500 al 1000 de nuestra era común. Varias teorías tratan de explicar esta curiosa formación: quizá fuera un enterramiento —aunque hasta ahora no se ha encontrado ninguna tumba de aquella época—, o un homenaje a la tripulación de algún barco que naufragó o una especie de calendario solar. A pesar del sol, corre un viento helador y todos los turistas andamos como encogidos, con el cuello contraído, como las tortugas.
    Seguimos hacia nuestro alojamiento de hoy, el Killegården Bed and Breakfast, a las afueras de Kivik, un pueblo de apenas mil habitantes. Los terrenos del hotel contienen un pequeño estanque. Desde lejos y a pesar del agua algo turbia veo la silueta de varios peces que identifico inmediatamente como truchas arco iris, no pequeñas, por cierto. Pregunto al dueño del hotel por los peces y efectivamente, me confirma que son truchas. El hombre tenía muchas más pero las grullas se han comido la mayoría y solo quedan las grandes. Cenamos bastante bien en Eva Torget, un moderno restaurante del pueblo y después damos una vuelta por las solitarias callejuelas de Kivik hasta que no podemos aguantar más el frio y regresamos al hotel.

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