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Reino de Suecia 2013

15 de agosto, Estocolmo24 de agosto, Lund, Malmö
16 de agosto, Estocolmo 25 de agosto, Malmö, Ystad, Kivik
17 de agosto, Estocolmo 26 de agosto, Kivik, Kosta, Oskarsham
18 de agosto, Estocolmo 27 de agosto, Gotlandia
19 de agosto, Estocolmo, Upsala28 de agosto, Gotlandia
20 de agosto, Upsala 29 de agosto, Gotlandia
21 de agosto, Örebro 30 de agosto, Eksjö, Mjölby
22 de agosto, Tanum, Gotemburgo31 de agosto, Drottningholm, Sigtuna
23 de agosto, Gotemburgo Datos económicos del viaje

19 de agosto, lunes

    Desde la cama observo tras las cortinas un tímido sol. Echo un vistazo a la calle y veo un señor leyendo con mucha atención un papelillo alargado de color amarillo que acaba de recoger del limpia del coche. Todos los de la fila tienen el mismo "regalito".
    Desayunamos en el hotel y el metro nos conduce hasta el centro para recoger en las oficinas de Europcar el coche de alquiler. El coche coincide con el reservado: un VW Golf TSI; la buena noticia es que es un modelo Bluemotion de 2013 que no llega a los seis mil kilómetros, impecable, sin un solo rasguño, con el añadido del control adaptativo de velocidad, un auténtico seguro de colisión respecto de los coches que nos preceden. ¿Y cómo se pagan los peajes en las autopistas? No hay ninguna autopista de peaje en Suecia. Nos informan que es obligatorio llevar las luces de cruce encendidas en todo momento y que tengamos cuidado con el límite de velocidad; hay radares fijos y móviles por doquier. Mi intención es ser absolutamente escrupuloso con las normas de tráfico, sobre todo, con el límite de velocidad. ¿Lo conseguiré? El coche no presenta ni un rasguño; aún así no está de más hacerle unas fotos. Pego nuestro navegador en el parabrisas y regresamos al hotel para bajar las maletas y escapar hacia Upsala. Pero espera: mi mujer no ha recibido suficiente dosis de Estocolmo y no quiere marchar sin visitar el ayuntamiento. Además, está tan cerca...
Ayuntamiento de Estocolmo
    Las instrucciones del parquímetro aledaño al ayuntamiento están en perfecto sueco. Es fácil imaginar que "Alla dagar 08-24 25 kr/tim" significa "todos los días desde las ocho hasta las doce de la noche la tarifa es de 25 coronas (2,97 €) por hora". ¿Cuánto tiempo nos llevará la visita? Hmm, pues... échale dos horas. Presionamos cinco veces el botón que dice 10 Kr y pasamos la tarjeta de crédito por la ranura. Ya está. La máquina escupe el comprobante y lo ponemos en el interior del parabrisas.
    Mucha gente espera su turno para la visita guiada. Nos organizan por idiomas. En el grupo de españoles no llegamos a diez, y eso, con algún portugués infiltrado. Josefina es nuestra guía. Sueca, a pesar del nombre; una morenaza de sonrisa fácil. Calza bailarinas que no ven el betún hace tiempo. A ver que nos dice: "Aunque el ayuntamiento les parezca muy antiguo, en realidad, solo tiene noventa años. Se inauguró en 1923. La intención del arquitecto sueco Ragnar Östberg (1866-1945) era que pareciera un palacio medieval. La sala de entrada se llama Sala Azul, por los motivos marinos del suelo. Östberg quería cubrir los mil quinientos metros cuadrados de techo con vidrio, pero resultaba poco práctico: había que limpiarlos, repararlos cuando se rompieran, el peso de la nieve... La solución final ha sido proyectar imágenes de un cielo azul o una noche estrellada, según convenga. En esta sala se celebra cada diez de diciembre el banquete de los premios Nobel y aunque parezca mentira caben mil trescientos invitados, eso sí, bien apretujados, con solo sesenta centímetros para rebullirse. El rey se sienta en una mesa más holgada: de setenta centímetros por comensal.
    Pasamos a la Sala del Concejo donde se reúnen los concejales cada tercer lunes de mes. Las sesiones son de puertas abiertas y también se pueden seguir por radio y televisión. Solo reciben una pequeña remuneración: cincuenta euros por cada sesión de cinco horas. Cada cuatro años se escogen ciento un concejales. En la actualidad hay cincuenta y cuatro mujeres por cuarenta y siete hombres. De las elecciones de 2010 salió una mayoría compuesta por los Moderados, el Partido Liberal, el Partido de Centro y los Cristianos Demócratas. Relegados a oposición quedaron lel Partido Socialdemócrata, el Partido Verde y el Partido de Izquierdas. Como la mayor parte de los concejales trabajan, no tienen tiempo de estudiar con detalle los asuntos. La responsabilidad de esto recae en el Comité Ejecutivo de la Ciudad que se compone de trece miembros que pertenecen a partidos de la mayoría y de la oposición. Este comité se asegura de que los concejales reciban un resumen de todas las propuestas para que tomen sus decisiones. Una vez tomada la decisión, el mismo comité se encarga también de supervisar y hacer el seguimiento de la ejecución. Los concejales tienen libertad de voto, independiente del partido. Se trata de buscar el servicio al votante y no al partido.

La Sala Dorada del ayuntamiento de Estocolmo

    En la Sala Dorada solo se empleó diez kilogramos de oro, con la técnica del bocadillo más vidrio coloreado. El estilo es bizantino pero hay motivos muy suecos: reyes, reinas, batallas, escritores, poetas, cantantes... Los expertos estimaron que se necesitaba cinco años para completar la decoración pero el rey se empeñó en que se hiciera en dos, así que a pesar de emplear a más de cien artesanos se cometieron muchos errores y muy gordos: observen que el mosaico del castillo solo muestra dos coronas en vez de tres. El error más llamativo lo tienen ustedes encima de la puerta de entrada: al mosaico de san Erik montado a caballo, el patrón de Estocolmo, le falta la cabeza, cortada por el techo. ¡Qué chapuceros!
    Ahora sí, salimos de Estocolmo hacia el norte, hacia Upsala. Un zorro despistado cruza la carretera. Habrá que estar atento a los animales. Muchas señales advierten del cruce de renos aunque te anticipo que este zorro será el único animal grande que veremos cruzar la carretera en todo el viaje. Ni rastro de los renos. Nos alojamos a las afueras de Upsala, en el Viktoria Hotel & Konferens.
    Upsala cuenta con dos centros de interés: Gamla Upsala y su universidad, que data de 1477. En ella dieron clase Linneo (1707-1778), Celsius (1701-1744) y Berzelius (1779-1848), el padre de la química sueca.
    Gamla Upsala es uno de los lugares históricos más importantes de Suecia; fue centro de actividad religiosa y política desde el siglo V. Lo más característico son los tres túmulos funerarios que se levantan del suelo. Les llaman Kungshögarna; para nosotros, Túmulos Reales.
Túmulos Reales de Gamla Upsala
Un misionero alemán llamado Adam de Bremen escribió en 1075 sobre un festival de nueve días en el que participaba todo el pueblo, cristianos incluidos. También describió un templo pagano adornado con oro y un gran árbol con un riachuelo cercano donde se ejecutaban animales y hombres. Relató que los cuerpos de los sacrificados, perros, caballos y hombres eran después colgados de los árboles en un bosque sagrado. En el siglo XIX abrieron los túmulos y llegaron a la conclusión de que los enterrados eran nobles muy importantes y descubrieron en los alrededores más de dos mil quinientas tumbas.
    El paisaje que se divisa sobre los túmulos es idílico: campos dorados de cereales ya cosechados y senderos con vallas de madera donde la gente pasea, hace deporte o anda en bicicleta. Al fondo, casas individuales pintadas de rojo de Falun. La vida no puede ser más placentera en esta época del año.
    Con la llegada del cristianismo, Upsala se convirtió en arzobispado. Para 1164, ya se estaba construyendo una catedral, que estuvo activa más de cien años hasta que fue parcialmente destruida por un incendio, entonces el obispado se trasladó a la aldea Östra Aros, que se convertiría más tarde en Upsala. La iglesia parroquial se ve hoy en Gamla Upsala fue construido en el siglo XV y es la mitad del tamaño de la catedral original.
    Paseamos también por Disagården, un museo que representa una granja de la década de 1800. Es gratuito aunque a estas horas está cerrado. Se compone de una serie de edificios de madera decorados con muebles de la época y herramientas.
    Ahora conducimos hasta el centro peatonal de Upsala y aparcamos al lado de la Domkyrkan, la catedral más grande de Escandinavia. Son las siete, hace un sol espléndido y nos quedamos asombrados ante la poca gente que anda por la calle. Nadie diría que Upsala cuenta con ciento cincuenta mil habitantes. Parece una ciudad fantasma. Es natural: las tiendas cierran a las seis y los suecos cenan en casa entre las seis y las siete y media. Ya se sabe: el clima condiciona el carácter y la cultura.

Calle del casco viejo de Upsala

    El centro de Upsala es el típico casco antiguo de calles peatonales empedradas, floral, limpio y con el aliciente de un río navegable desde el lago Mälaren hasta el mismísimo centro de Upsala. Dos azudes impiden navegar más arriba. Desde hace ciento setenta años, estos azudes han sido también un obstáculo insalvable para los áspides, un pez no comestible y especie protegida. Desde 2007 ya pueden sortear el desnivel gracias a unas escaleras de remonte que les facilita la tarea. A finales de abril, tiene que ser todo un espectáculo verlos subir ya que son peces muy grandes, como salmones, y se ha colocado un barandal sobre el cauce del remonte, seguramente para verlos mejor.
    Cenamos de bufé en el hotel. El restaurante tiene un aire algo deprimente. Los muebles, muy funcionales, carecen de ornamento; parecen de IKEA. Poca iluminación. Todos los clientes son hombres, de negocios, solitarios. Hay muchas sillas libres y se diría que se sientan guardando la máxima distancia posible entre ellos. Nadie intercambia una palabra. Silencio absoluto: ni música ni televisor. El bufé, no diré escaso, pero sí justo: sopa, albóndigas con tomate y salmón ahumado. El mismo señor que atiende el bar se acerca al bufé cada cinco minutos y si faltan albóndigas o salmón trae más, pero poco, no sea que sobre y haya que tirarlo. Llevamos poco tiempo en Suecia pero ya nos vamos dando cuenta que parte del éxito de este país se basa en la racionalidad en el gasto. Las autopistas son casi inexistentes, las carreteras apenas tienen arcén y te cobran por entrar al baño en los museos.

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