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Reino de Suecia 2013

15 de agosto, Estocolmo24 de agosto, Lund, Malmö
16 de agosto, Estocolmo 25 de agosto, Malmö, Ystad, Kivik
17 de agosto, Estocolmo 26 de agosto, Kivik, Kosta, Oskarsham
18 de agosto, Estocolmo 27 de agosto, Gotlandia
19 de agosto, Estocolmo, Upsala28 de agosto, Gotlandia
20 de agosto, Upsala 29 de agosto, Gotlandia
21 de agosto, Örebro 30 de agosto, Eksjö, Mjölby
22 de agosto, Tanum, Gotemburgo31 de agosto, Drottningholm, Sigtuna
23 de agosto, Gotemburgo Datos económicos del viaje

16 de agosto, viernes

    Mañana de cielo nublado y muy fresca, ideal para pasear. Bajamos en la estación Gamla Stan y cruzamos el puente que da acceso a Riddarholmen cuya traducción es Islote de los Caballeros, porque aquí está la sede de la Real orden de los Serafines. La intención es visitar la antigua iglesia de Riddarholmen, el edificio más antiguo, mejor conservado y única iglesia medieval de Estocolmo. Desde 1807 esta iglesia oficia solamente de panteón conmemorativo y no se han celebrado servicios religiosos desde entonces. Ahora se ha reconvertido en museo y sala de conciertos.
    El guía que nos toca es alto, calvo, flaco, pálido, con gruesas gafas de pasta y expresión tristonga, tiene pinta de no haber follado hace tiempo; menos mal que habla un inglés cristalino. Cuenta muchísimas cosas, imposible que me acuerde de todas, pero ahí va lo más congruente que apunté en mi libreta: En el siglo trece, cuando Estocolmo era una aldea de apenas cuatro mil habitantes, llegó un grupo de frailes de la orden mendicante de los franciscanos y edificaron un monasterio y una iglesia con las generosas donaciones del rey Magnus Ladulås (1250-1290): extensos terrenos para cultivo, caza y pesca, objetos de oro, plata y marfil. Y lo mejor de todo: exención de impuestos. No busquéis generosidad en sus dádivas, trataba de reservarse una tumba en un lugar privilegiado de la iglesia y asegurarse que los monjes oraran por su alma diariamente para pasar el menor tiempo posible en el purgatorio. Se inauguró alrededor de 1300 y desde entonces casi todos los monarcas suecos han seguido la tradición de ser enterrados aquí, excepto la andrógina reina Cristina (1626-1689), siempre tan rarita ella; tras su abdicación en 1654 se trasladó a Italia y fue enterrada en el Panteón de Roma, que tampoco es mal sitio. Se dice que Cristina odiaba tanto las pulgas que ordenó construir un cañón de quince centímetros con balas reales para acabar con ellas. Se guarda en el arsenal de Estocolmo.

Interior de la antigua iglesia Ridderholmen

    Seguro que saben —continua nuestro guía— que las iglesias de la Edad Media se pintaban. Ésta concretamente se ha pintado de muchos colores a lo largo de su historia. Pues asómbrense: hubo una época en la que las paredes interiores se pintaron de color rosa. Aunque les parezca mentira, el color rosa era símbolo de virilidad porque se vinculaba con la sangre que se derramaba en las guerras. El azul era un color femenino, se relacionaba con el agua de los lagos y el cielo, elementos que transmiten placidez, quietud.
    A los monjes franciscanos les debe Suecia el primer libro impreso. Fue en 1483, una colección de fábulas acerca de la bondad y la maldad titulada Dyalogus creaturarum moralizatus. En 1527, cuando entró de lleno la iglesia protestante, el monasterio se disolvió como tal, aunque a los monjes se les dejó estar, no eran amenaza; siguieron cuidando a los enfermos y ocupándose de los más pobres. Eso sí, como para esa época Estocolmo ya era una ciudad limpia tuvieron que trasladarse a las afueras.
    Aquí descansa también Gustav III (1746-1792). Este rey estaba convencido de que el café y el té eran venenosos y para probarlo hizo que un condenado por asesinato bebiera café todos los días. A otro delincuente se le puso en libertad con la condición de que bebiera una taza de té cada día. El rey murió antes que ellos, asesinado, le dispararon por la espalda en un baile de disfraces. Su asesinato inspiró el libreto de la ópera Un ballo in maschera de Verdi. Como había muerto asesinado, siguieron la costumbre de atar los pies al cadáver para que su fantasma no saliera de la tumba. Y, por supuesto, cerrarle los ojos, para que no te dé mal de ojo.
    Vaya fiasco —prosigue nuestro guía—, hace dos años se abrió la tumba real en busca del rey Magnus Ladulås y, según las pruebas del Carbono 14, los huesos encontrados pertenecían al siglo XV. Aún tenemos esperanzas de hallarlo porque se descubrió una pared interior de características constructivas propias del siglo XIII. En la primavera del próximo año abriremos la tumba de nuevo y veremos qué hay detrás de esa pared —sonrié y le brillan los ojos como a un niño ante los regalos en Navidad—. Espero estar aquí para no perdérmelo.
    Esos escudos metálicos negros que ven colgados sobre la pared pertenecieron a caballeros de la Real orden de los Serafines. La creó el rey Federico I en 1748. Estos caballeros tenían por misión supervisar los hospitales y manicomios y, sobre todo, el hospital de los Serafines de Estocolmo, cerrado en 1980. Ahora, la ordenación está reservada exclusivamente a jefes de estado extranjeros y miembros de la familia real. El último escudo se colgó este mismo año, tras la muerte de la princesa Liliam de Suecia.
    Aunque ahora se acostumbra a sentarse en bancos durante la misa, en la Edad Media no los había; la gente aguantaba de pie las tres horas que duraba la misa, que además, era en latín.
Caballitos de Dala
    Las calles de Gamla Stan ya están abarrotadas de turistas. Mucha gente se para a observar las estatuas vivientes, mimos, músicos y demás artistas callejeros. En los escaparates de las tiendas de recuerdos y centros de artesanía te encontrarás con los caballitos de Dala. Son unos caballos tallados en madera de pino muy sencillos y de muy diversos tamaños, originarios de la provincia central de Dalarna. Se cree que su talla empezó como un pasatiempo durante las largas noches de invierno. Para el siglo diecisiete ya se vendían en tiendas y con el paso del tiempo se han hecho tan populares que han pasado de ser un simple juguete para niños a constituir todo un símbolo nacional y un favorito entre los recuerdos que más gustan a los turistas.
    Y seguimos con las iglesias; mi mujer no se pierde ni una, y eso que es atea. Ahora visitamos la catedral de San Nicolás. Se cree que es la iglesia más antigua de Estocolmo porque la primera fuente escrita que la menciona data de 1279. En 1527 se convirtió en iglesia luterana y en 1942 en catedral. Al principio solo era un iglesia pequeña de planta cuadrada; con el tiempo se le fueron añadiendo más capillas. Según entras a la izquierda te topas con el globo de las velas, una escultura creada en 1972; la idea es que se trata de un punto de reunión para encender velas y rezar por el mundo. La forma redonda simboliza la Tierra y sus habitantes, la cual, poco a poco, se llena de luz. Las iglesias se tenían por el lugar más sagrado y próximo a Dios, así que el suelo está repleto de tumbas de reyes, personajes ilustres del clero e intelectuales. Además, eran una fuente de financiación ya que el difunto solía donar cierta cantidad de dinero y pagaba el enterramiento. En esta catedral se casó la princesa heredera Victoria con su preparador físico. En 1980, por presión de los grupos feministas, se cambió la Constitución para que el heredero fuera el primogénito con independencia de su sexo, a pesar que ya había nacido el príncipe Carlos Felipe.
Candelabro de siete brazos en la catedral de Estocolmo
    ¿Y esa maqueta de barco que cuelga del techo? Es una réplica de un regalo de un marinero desconocido que agradecía a Dios su intercesión.
    Ese enorme candelabro de siete brazos o menorá es de bronce y fue fabricado en Alemania en el siglo quince. Es un símbolo que el cristianismo ha tomado prestado del judaísmo. Tiene muchos significados, algunos entendidos dicen que es el árbol de la vida que Dios mandó construir a Moisés. Otros, que el diseño del candelabro se basa en la antigua cosmología hebrea y los siete brazos representarían los siete cuerpos celestiales que se conocían entonces: la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y el Sol.
    Tampoco pasa desapercibido ese cuadro de la pared titulado Parhelio, representa un fenómeno luminoso que ocurrió en los cielos de Estocolmo el 20 de abril de 1535. Los habitantes de la ciudad vieron seis cercos luminosos alrededor del Sol. Ahora se sabe que son un efecto óptico asociado a la refracción y reflexión de la luz y se produce cuando se acumula gran cantidad de partículas de hielo en los cirros. En aquella época se ignoraba su causa y el clero aprovechó para convencer a la gente de que era un presagio de la caída de los poderes profanos y la gente acudió en masa a las iglesias. El cuadro no es el original, sino una copia realizada un siglo después.
    Entramos en un supermercado para comprar dos botellas de agua y nos quedamos atónitos, una vez más, de los precios. Toma nota: un tetrabrik de leche, casi tres euros, una baguette por dos y medio, un filete de carne para una persona, entre cinco y diez euros, dependiendo de su calidad. Una botella de agua de medio litro, ¡tres euros!
    La visita al Kungliga Slottet o Palacio Real es obligada, es el mayor palacio en uso de toda Europa y lo utiliza la realeza para los actos oficiales de la corona. Como cierran a las cinco, dejamos para mañana el Tesoro Real y el Museo Tre Kronor y hoy nos apuntamos a una visita guiada por las estancias reales. El guía dice que, a veces, durante estas visitas se tiene la oportunidad de ver al rey en algunas de sus actividades oficiales, pero hoy el rey y la reina Silvia están de visita en el condado de Norrbotten, al norte del país, dentro de una gira que le llevará por toda Suecia con motivo de la celebración de sus cuarenta años como rey.
    El pequeño Museo de los Nobel se encuentra muy cerca de la catedral, en la céntrica Stortorget (stor= gran, torget= plaza), seguramente el lugar más concurrido del centro histórico. Aprovechamos que cierra tarde, a las ocho, y lo visitamos. Abrió sus puertas en 2001 y se instaló en el antiguo ayuntamiento. La entrada cuesta 100 kr y por 11,5 € uno espera bastante más de lo que ofrece: paneles informativos que hablan sobre la paz, presentaciones multimedia, videos, unas vitrinas con objetos de Alfred Nobel y la vajilla que se usa en la cena de gala de los premios Nobel, que se celebra cada diez de diciembre. Quizá hubiera sido mejor visitarlo por la mañana y aprovechar la visita guiada en inglés. De todas formas, siempre se aprende algo: ¿Sabes que no existe premio Nobel en matemáticas? No fue porque su mujer se "entendiera" con un matématico sino que en aquella época ya existía un premio muy prestigioso en Suecia en esta materia. Algo muy curioso es que la ceremonia y la cena de gala la preside el responsable de la Fundación Nobel; los reyes de Suecia acuden solo como invitados de honor, de hecho, el rey nunca toma la palabra. El Nobel en literatura recibe un diploma escrito en un pergamino como los que se usaban en la Edad Media. Cuando se leyó el testamento de Alfred Nobel fue un auténtico escándalo: en una época de intensos sentimientos nacionalistas, dar premios a extranjeros era una provocación. Su familia también se opuso tajantemente porque el dinero se debía depositar en un fondo con cuyos intereses se pagarían a los laureados. Pasaron cinco años de su muerte hasta que se celebró la primera entrega de los Nobel, en 1901.
Cementerio de Skogskyrkogården
    Se nos ocurre visitar el cementerio de Skogskyrkogården, Patrimonio Mundial de la Unesco. Ya es casi de noche y en el metro apenas viaja gente. En la estación Skogskyrkogården solo bajamos mi mujer y yo. Caminamos por una calle vacía que limita con un bosque. Vamos solos, de vez en cuando se cruza un ciclista o vemos un tipo haciendo deporte a lo lejos... El cementerio es inmenso, plenamente integrado en la naturaleza. Nada de panteones ni figurillas de Vírgenes, solo unas lápidas de mármol que sobresalen del suelo. Aunque casi es de noche no tenemos miedo a los zombis, la cremación es la forma habitual de enterramiento en Suecia. Las cenizas de Greta Garbo descansan en algún lugar de este cementerio. Cuando nos dirigimos hacia la salida vemos una liebre alemana enorme rumiando sobre la hierba cortada.
    Regresamos en metro hacia el centro de Estocolmo y bajamos en Medborgarplatsen, en la isla Södermalm. En este barrio de cien mil habitantes vivía el personaje de ficción Lisbeth Salander, la protagonista de la trilogía Millenium de Stieg Larsson. Greta Garbo la Divina también nació y pasó su adolescencia aquí.
    Ahora Södermalm es un barrio de moda, sin embargo, en los setenta era un barrio obrero y aquí es donde se instaló, en la calle Katarinavägen, mirando hacia Kastellholmen, la escultura La Mano, en recuerdo a los más de seiscientos suecos que partieron hacia España a defender la democracia tras el golpe de Estado de julio de 1936. Viajaron en secreto porque el Gobierno sueco había firmado un pacto de no intervención. Sin embargo, a finales de 1938, cuando volvieron, ya se había abolido la ley y fueron recibidos como héroes: en Malmö les esperaron diez mil personas y en la estación de Estocolmo unas ocho mil. Un tercio de ellos dejó su vida en España. El último brigadista murió en 2009 pero los familiares todavía se reunen frente a La Mano cada Primero de Mayo, día del trabajador.
    Götgatan, la calle principal de Söder, se ha cerrado al tráfico y se diría que aquí está concentrada toda de juventud de Estocolmo. Natural, es viernes. Un arco de globos de colores atraviesa toda la calle y chicos y chicas con petos fosforescentes ejercen de agentes del orden. El gentío es tan enorme que tenemos dificultades para avanzar; nos damos la mano para no perdernos entre la multitud. Larguísimas colas nacen de la entrada de bares y discotecas. Has de saber que en Suecia, un bar o pub no puede servir alcohol si no es también restaurante. Hasta el contenido de alcohol de los cócteles está regulado: no pueden contener más de seis centilitros. Las bolsas de plástico que llevan los más jóvenes denotan que aquí también se practica el "botellón". Chicas y chicos van vestidos con ropa informal pero los detalles se cuidan al máximo, sobre todo, las chicas, muy maquilladas, lucen sus largas piernas desnudas a pesar del relente. Esta forma de vestir de las mujeres suecas es todo un choque cultural para los numerosos inmigrantes musulmanes, a quienes se culpa de que Suecia tenga la tasa más alta de denuncias por violación de Europa y el segundo más alto del mundo, treinta veces más que la India —eso solo quiere decir que la Policía es más puntillosa en el registro de los casos y que las mujeres toleran menos la violencia sexual—. Según la abogada Ann Christine Hjelm, el ochenta y cinco por ciento de los violadores son o extranjeros o hijos de extranjeros de Algeria, Libia, Marruecos, Túnez o Somalia, todos países musulmanes. Tampoco es de extrañar que los suecos hayan puesto el grito en el cielo al enterarse de que en una escuela de Estocolmo llamada Al-Azhar, de gestión privada con fondos públicos, los chicos y las chicas no comparten las clases de gimnasia, y no solo eso, también segregan en el autobús del cole, ellos entran por delante, las chicas por detrás. El director de la escuela ya ha dicho que la inmensa mayoría de los alumnos son musulmanes y simplemente han aplicado la separación de sexos propia de su religión. Lo normal, vaya. Así es, entre los musulmanes también son normales los crímenes de honor o por la dote, el uso de la violencia en el ámbito familiar, la degradación de la mujer a simples esclavas del marido, la negación de la libertad de elección a las mujeres, los matrimonios concertados entre primos, el asesinato como consecuencia de la apostasía o el adulterio y otras barbaridades más propias del siglo VII que del actual. Pero claro, según los muticulturalistas, hay que respetar las diferencias culturales; tienen derecho a su propio atraso. El problema es que quieran imponer a los demás ese atraso, ya se ha dado el caso de una mujer musulmana que reprendió a una pareja en el metro por darse un besito en los labios.
    El enorme globo blanco iluminado que se ve mirando hacia el sur es el Ericsson Globe Arena, el edificio hemisférico más grande del mundo. Data de 1989 y su diámetro mide ciento diez metros y ochenta y cinco de altura y se construyó en tan solo dos años y medio. Si dejaramos abierto un grifo tardaría cuarenta años en llenarse de agua. En los próximos meses tocarán Aerosmith, Zappa plays Zappa, Elton John, Dolly Parton, etc. Para espectáculos más populares como los Stones o Springsteen tienen el estadio Friends Arena, de techo retráctil, donde caben 67000 personas.

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