Otros viajes

República Socialista de Sri Lanka 2012

1 de diciembre, Negombo 9 de diciembre, Hakgala, Nuwara Eliya
2 de diciembre, Sigiriya10 de diciembre, Yala
3 de diciembre, Polonnaruwa, Minneriya11 de diciembre, Kataragama, Tangalla
4 de diciembre, Anaradhapura, Mihintale12 de diciembre, Galle
5 de diciembre, Dambulla, Kandy13 de diciembre, Galle, lago Koggala
6 de diciembre, Kandy14 de diciembre, Colombo
7 de diciembre, Hatton15 de diciembre, Colombo
8 de diciembre, Nuwara EliyaDatos económicos del viaje

4 de diciembre,martes

    Ha llovido durante la noche y esta mañana luce un sol radiante. A las ocho, nuestro chofer ya nos espera a la puerta del hotel. Todos los días se cambia de ropa, nunca repite atuendo y hoy va todo de blanco, natural, vamos a visitar Unaradhapura, lugar sagrado para los budistas. Un cartel a la entrada del templo ya lo dice: "Se ruega a todos los peregrinos que se vistan de blanco para entrar en este lugar sagrado. Es un gran honor si cubres tu cuerpo decorosamente".
Pesebres para el arroz del refectorio de un antiguo monasterio. Unaradhapura
    Ananda nos avisa que iremos por carreteras secundarias, que la principal anda metida en obras.
    Al conducir por Sri Lanka, enseguida te das cuenta que el número de perros es desproporcionado, ¡uno por cada seis personas! En total, unos tres millones; la mitad sin dueño. Los márgenes de las carretera están llenos de ellos, sobre todo por la mañana y al atardecer, que es cuando se muestran más activos. Pensarás que es fácil pillarlos pero no, caminan siempre por el arcén y si cruzan la carretera, un simple pitido del claxon hace que aviven el paso y se alejen del peligro. Talmente como una persona. Son un problema terrible: cada mes se producen dos mil hospitalizaciones por mordeduras de perros que implican un gasto sanitario considerable. El ministro de salud ha anunciado que se va seguir con la práctica comenzada en 2006 de matar a los perros callejeros y que se paró por las protestas de grupos defensores de los derechos de los animales. La campaña de esterilización también fracasó por corrupción y mala gestión de los funcionarios de salud pública.
    Repostamos. A ver: ¿Cómo anda la gasolina de Ceypetco? A 149,3 rupias el litro de 90 octanos y a 115,3 rupias el Autodiesel.
    Al llegar a Unaradhapura, Ananda nos pone al corriente: "Como os dije ayer, Unaradhapura fue la capital del reino cingalés durante mil cuatrocientos años, ya estaba habitada en el siglo X AEC porque se han encontrado vasijas y aperos de labranza de aquella época. Gracias a su inmejorable posición estratégica —sumergida dentro de una jungla impenetrable— y la abundancia de agua, la población aumentó rápidamente y para el 600 AEC ya ocupaba un área equivalente a sesenta y ocho campos de fútbol. El rey más recordado es Devanampiya Tissa (247-207.AEC), el primero en convertirse al budismo. Al parecer, cuando el emperador indio Asoka (304-232 AEC) vio los horrores de la matanza de Kalinga —una de las más sangrientas de la historia de la humanidad—, juró no derramar una gota de sangre más y se convirtió al budismo. Pensó que si era bueno para él, lo sería para los demás, así que envió su hijo Mahindra como misionero por el mundo. Mahindra se encontró con Devanampiya Tissa mientras cazaba en Mihintale, a doce kilómetros de Anuradhapura, y no le costó mucho ganarle para la causa budista, el rey ya tenía ciertas nociones y andaba predispuesto".
Monja y militar junto al árbol sagrado Bhodi
    —¿Qué religión profesaban los cingaleses antes de la llegada del budismo?
    —Esto... se sabe que Pandukabhaya (437–367 AEC), el primer rey de Unaradhapura, construyó un templo para un Nighantha, así que se supone que eran jainistas, o puede que hinduistas. Bueno, el caso es que Devanampiya Tissa se convirtió al budismo con tal convicción que Asoka envió a su hija, Sanghamitra, junto con otras monjas, con un regalo histórico: varios esquejes del árbol sagrado Bhodi bajo el que Buda pasó al paranirvana. Según esto, es el árbol más antiguo del mundo, fue plantado en 288 AEC, o sea, hace dos mil trescientos años. Y atención: no todos los ficus religiosa se les llama Bodhi, sólo a los descendientes del primero, el que vio a Gautama Buddha lograr la iluminación. Bodhi significa precisamente eso: iluminación. Vamos a visitarlo.
    Hombres, por la caseta de la derecha. Mujeres, por la izquierda. Cacheo, bolsos abiertos, pies descalzos, cabeza descubierta... A mí me parece que el árbol en cuestión tiene un aspecto bastante jovial, a pesar de las delgadas columnas doradas que sujetan las ramas más largas. Por cierto, hay una pregunta que me ronda:
    —Tengo entendido que cortar una sola rama del árbol sagrado Bhodi es un sacrilegio. ¿No es así?
    —Sí, estás en lo cierto.
    —Entonces, ¿cómo es que Asoka cortó una rama del árbol original?
    —Esto... bueno, ya sabes... los reyes siempre disfrutan de ciertos privilegios.
    Observa la foto de la derecha, no sé de qué hablan la monja del pelo rapado y el militar, pero el tono que gasta la sor es de reprimenda severa; no ha parado de hablar en los veinte minutos que hemos estado aquí. El militar ni rechista. Seguro que prefiere vérselas con los fieros tamiles que con esta hermana de armas tomar.
    Hoy apenas anda gente por aquí. Ananda dice que tendríamos que ver esto en los días de luna llena o poyas, así llaman a las fiestas públicas budistas. En esos días tan señalados los cingaleses acuden en masa a realizar ofrendas a las dagodas.
   —¿Y qué hace esa gente dando vueltas y más vueltas al árbol?
   —Forma parte de un ritual de respeto. Generalmente se dan tres vueltas, al árbol o a las dagodas, siempre en sentido de las agujas del reloj y con las palmas de las manos unidas sobre el pecho.
Samadhi Buda en Unaradhapura
    A lo lejos, en la esquina del parque Mahamevuna, vemos una estatua de un Buda. Cuando estamos a veinte metros, una señal sobre el suelo advierte que hay que descalzarse de nuevo, pisamos terreno sagrado. "Las imágenes de Buda son muy parecidas unas a otras, la diferencia radica en los mudras. Estos gestos de las manos son símbolos que ayudan a recordar las cualidades de Buda. Por ejemplo, esta escultura del siglo IV, el Buda Samadhi, tiene las manos entrelazas en su regazo; es el mudra dhyana de la meditación y representa la meditación de alta concentración, un método contemplativo para investigar la mente y lograr la objetividad".
    —Me imagino que el budismo contará con lugares sagrados, ¿no?
    —Sí, claro, las cuatro ciudades santas: Lumbini, Nepal, donde nació Siddhartha Gautama Buda; Bodh Gaya, Bihar, donde alcanzó la iluminación bajo el árbol Bodhi; Sarnath, Varanasi, donde Buda dio su primera enseñanza del Dharma; y Kusinagara, Uttar Pradesh, donde el Buda murió.
    El Buda más fotogénico de Unaradhapura se encuentra a orillas del estanque del sur, el Tissa Wewa, dentro del monasterio Isurumuniya, excavado en roca. Este monasterio fue construido por orden del rey Devanampiya Tissa para albergar a quinientos niños monjes de clase alta. Dentro, varias imágenes de Buda, repletas de color. Según sales, a la derecha, notaras un olor muy característico. Son miles de murciélagos que cuelgan de una gran hendidura en la roca con forma de cerradura.
    Ahora nos desplazamos en coche hasta Mihintale, lugar histórico porque la leyenda dice que el rey Devanampiya Tissa andaba de caza por los bosques de Mihintale cuando se encontró con Mahindra, el hijo del emperador Asoka, y éste le convenció que se convirtiera al budismo.
    La actividad que no se pierde nadie es la subida a la Roca de la Meditación. Nos encanta a todos hacer el cabra y eso que no es fácil, los peldaños están labrados sobre la roca y arriba espera lo más difícil, pasar un improvisado puente de piedra. La vista es genial, típica de lo que es Sri Lanka: bosques espesos en las laderas de las montañas y, en los valles, campos cultivados de arroz salpicados por innumerables estanques de agua.
    Hoy regresamos de noche. Ananda, que habitualmente conduce despacio, se transforma de repente en un piloto de competición y traza las curvas como en un circuito, invadiendo el carril contrario en las curvas a izquierdas. La conducción es talmente una carrera de obstáculos: en los pueblos, la gente forma corros casi en medio de la carretera, los perros bullen en actividad en los arcenes, motos y bicicletas sin luces, furgonetas paradas en medio de las curvas... El vehículo que nos precede atropella un cachorro, se para, lo recoge entre sus manos y lo deposita entre la maleza del arcén, aún con convulsiones en sus cuartos traseros. Una mangosta cruza la carretera.
Subiendo a la Roca de la Meditación en Mihintale
    Hablemos de los mosquitos: con una temperatura que oscila entre los dieciocho y los treinta grados y estanques por todas partes es inevitable que haya mosquitos. Se muestran más activos después del atardecer y si no tomas ninguna precaución es fácil que te realicen tres o cuatro extracciones antes y durante la cena —sobre todo si es al aire libre— y alguna más mientras duermes. Yo odio a los mosquitos. Algo tiene mi sangre que les encanta, la prefieren a otras. Así que soy precavido: visto pantalones largos siempre; antes de cenar rocío la habitación con insecticida y me aseguro de calzar zapatos cerrados y calcetines. A pesar de estas precauciones siempre te pica alguno. Es inevitable. Lo importante es que no sea la hembra del aedes aegypti, un mosquito muy pequeño y oscuro con bandas blancas en sus largas patas que es el principal transmisor de la fiebre del dengue, muy activa en Sri Lanka, en 2011, se infectaron más de veintiocho mil personas y ciento ochenta y cinco fallecieron. Así que ya sabes: repelente que contenga N,N-dietilmetatoluamida (DEET) y... suerte.

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