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Bandera

Reino Hachemita de Jordania 2009

29 de marzo, Damasco7 de abril, Ammán, Wadi Musa
30 de marzo, Damasco 8 de abril, Petra
31 de marzo, Damasco 9 de abril, Petra
1 de abril, Maaloula, Palmira10 de abril, Wadi Rum, la Gran Falla, Al Karak, mar Muerto
2 de abril, Palmira11 de abril, mar Muerto, Madaba, Ammán
3 de abril, Homs, Crac de los Caballeros 12 de abril, Gerasa, Ammán
4 de abril, Hama, Apamea, Ciudades Muertas, Alepo13 de abril, Ammán
5 de abril, Alepo, San SimeónDatos económicos del viaje
6 de abril, Alepo

7 de abril, martes

    A las seis y media nos recoge el taxista en un monovolumen Kia impecable y llegamos al aeropuerto de Alepo en quince minutos. El tráfico a estas horas es inexistente. En el aeropuerto tampoco hay mucha gente. Después de pagar las 1500 libras del impuesto de salida, cambiamos a euros el poco dinero que nos queda en un kiosco de cambio, justo al lado de facturación. No te guardes ni un qirsh porque en las tiendas libres de impuestos sólo admiten dólares o euros, no moneda nacional.
    En la cola de facturación, una mujer acompaña a su marido. Va cubierta por completo con un chador. De negro hasta los guantes. Cuando alcanza el mostrador, el asistente de facturación llama a una compañera, éste desvía su mirada y la mujer se levanta el velo para que la asistenta compruebe su identidad.
    El A720 sale con media hora de retraso, ya que, según el capitán, la visibilidad en Ammán es nula. Visto el sol que brilla en Alepo, suena a cachondeo, pero es cierto, en días posteriores comprobaremos lo espesa que puede ser la niebla sobre la capital hachemita.
    En el futuro tendremos que tener cuidado si viajamos a Estados Unidos; mira lo que le pasó a un arquitecto navarro que viajó a Siria de vacaciones: quiso entrar por la frontera de Tijuana para ver un edificio del arquitecto Louis Isadore Kahn en San Diego y cuando el funcionario de aduanas vio en su pasaporte los sellos de Siria lo encarcelaron y pasó cuarenta días en chirona sin ninguna explicación. ¡De película!
    Aterrizamos hora y media después en Ammán y esperamos diez minutos hasta que llega el coche de Thristy, un Opel Classic bastante viejo que ni tan siquiera han limpiado. Como no queremos perder tiempo regresando a Ammán a cambiar de coche, lo aceptamos.
    La distancia entre el aeropuerto de Ammán a Petra es de 208 kilómetros, unas dos horas y media por la llamada Autopista del Desierto, una recta interminable en medio de un monótono paisaje de desierto terroso, sin apenas matojos. La policía de tráfico se muestra muy activa, cada veinte kilómetros hay un coche apostado y siempre comprobando la documentación de algún conductor. Ya nos tocará.
    Parece imposible tener un accidente en esta carretera tan recta pero hace cinco años murieron doce personas en un autobús de turistas británicos cuando se dirigían a Petra. La causa fue el reventón de un neumático.

Monotonía hasta Wadi Musa

    Cuando nos acercamos a Wadi Musa se ven algunos pinos y un verde incipiente lucha contra el ocre de las montañas. Tomamos alojamiento en el Golden Tulip y en cuanto dejamos las maletas nos vamos directos al hotel Mövenpick, a comer un bufé donde sólo encontramos platos de aburrida comida internacional, ya sabes, pasta, pollo y cosas así. Nada excitante.

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