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Bandera

República Árabe Siria 2009

29 de marzo, Damasco7 de abril, Ammán, Wadi Musa
30 de marzo, Damasco 8 de abril, Petra
31 de marzo, Damasco 9 de abril, Petra
1 de abril, Maaloula, Palmira10 de abril, Wadi Rum, la Gran Falla, Al Karak, mar Muerto
2 de abril, Palmira11 de abril, mar Muerto, Madaba, Ammán
3 de abril, Homs, Crac de los Caballeros 12 de abril, Gerasa, Ammán
4 de abril, Hama, Apamea, Ciudades Muertas, Alepo13 de abril, Ammán
5 de abril, Alepo, San SimeónDatos económicos del viaje
6 de abril, Alepo

31 de marzo, martes

    Salimos del hotel un poco tarde, a eso de las diez y media, directos hacia las puertas del norte de la muralla romana. A pesar de que la Ciudad Vieja es mayormente peatonal, siempre te encuentras con algún atasco de las furgonetas que abastecen a las tiendas o que llevan material de construcción a las decenas de casas en restauración.
    Al cruzar el barrio cristiano, echamos un vistazo a una iglesia cristiana católica maronita. Estos maronitas dependen del Papa romano, aunque mantienen sus propios ritos, como leer parte de la liturgia en arameo.
    Al final de la calle Recta, cerca de las puertas de Bab Sharqi y de Bab Keisan, encontramos la pequeña capilla de Ananías, donde se supone que vivió este sacerdote judío. Según la mitología cristiana, Saulo de Tarso (Saulo es el nombre hebreo y Pablo el romanizado) tenía el encargo de las autoridades judías de perseguir a todos los cristianos de Damasco. Un día, un potente resplandor del cielo le deja completamente ciego mientras escucha una voz que dice "Saulo, ¿por qué me persigues?". Días después se encuentra con Ananías y este le impone las manos, le devuelve la vista y le comunica que ha sido escogido para propagar las enseñanzas de Jesús de Nazaret, un predicador judío que los cristianos reconocen como la encarnación del mismísimo Dios y los musulmanes consideran uno de sus profeta principales.
    En el barrio cristiano se respira mayor bienestar: las casas están mejor rematadas, hay más comercios y animación en la calle y la mayoría de las mujeres visten a la occidental y con el pelo al aire.
    La Ciudad Vieja está repleta de rincones a explorar: galerías de arte, palacios restaurados, tiendas de antigüedades, baños antiguos, salas de danza, etc. Cada paso es una sorpresa, como cuando un señor, que al percibir que somos turistas, nos invita a entrar en unas obras que resultan ser otro palacio en fase de restauración. Entre un montón de piedras asoma una tortuga con dos crías que apenas alcanzan el tamaño de una naranja.
Sepúlcro de Sayyida, hija del mártir Hussein
    Visitamos también el palacio Nassam, en la calle Hamania. La decoración de paredes, puertas, lámparas, techos, sillones, etc, es asombrosa, te quedas sin palabras.
    Una visita impactante es la mezquita Sayyida Ruqayya, al norte de la omeya, la devoción de los chiítas es tremenda por esta santa, hija del mártir Hussein, al que mataron los omeyas, origen de la escisión entre chiítas y sunitas.
    En el patio principal hay un chico llorando a grito pelado, no entendemos nada pero sospechamos que se trata de un plañidor contratado por una familia que acaba de perder a un ser querido.
    Después de recorrer la calle Recta, finalizamos nuestro periplo de hoy en el zoco al-Hamidiyya. Al recorrer el zoco vemos mujeres vestidas completamente de negro que ocultan su cara tras el velo islámico y, las menos, que llevan ropa "europea". Lo más habitual es que vistan la típica gabardina hasta los pies y el pelo cubierto por un pañuelo. ¿Y por qué tantas diferencias? En Siria no solo viven musulmanes, también existen cristianos y familias judías. Además, Siria ha sido un país de acogida de otros pueblos golpeados por la guerra: Líbano, Palestina o Irak, por tanto, conviven musulmanes de diferentes interpretaciones del Corán.
    En las jugueterías vemos la versión musulmana de la famosa Barbie, aquí se llama Fulla: lleva el pañuelo musulmán y pelo oscuro. El kit incluye también una alfombra rosa para rezar. ¡Hay que adaptarse a los tiempos! Como reza un dicho muy popular entre los musulmanes: "No hay que modernizar el islam, sino islamizar la modernidad!". Por cierto, ¿todavía no habéis probado la Mecca-Cola?

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