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Bandera

República Árabe Siria 2009

29 de marzo, Damasco7 de abril, Ammán, Wadi Musa
30 de marzo, Damasco 8 de abril, Petra
31 de marzo, Damasco 9 de abril, Petra
1 de abril, Maaloula, Palmira10 de abril, Wadi Rum, la Gran Falla, Al Karak, mar Muerto
2 de abril, Palmira 11 de abril, mar Muerto, Madaba, Ammán
3 de abril, Homs, Crac de los Caballeros 12 de abril, Gerasa, Ammán
4 de abril, Hama, Apamea, Ciudades Muertas, Alepo13 de abril, Ammán
5 de abril, Alepo, San SimeónDatos económicos del viaje
6 de abril, Alepo

2 de abril, jueves

    Me despierta la llamada del almuédano a la oración, ¡si son las cuatro y media de la mañana! Pero ¿quién reza a estas horas? ¡Si no es posible! Y yo sin pegar ojo desde entonces, vaya sueño que voy a pasar hoy.
    Las entradas para visitar por dentro las torres funerarias de Yemliko las compramos en el museo de Palmira y luego llegamos a ellas en nuestro coche. Seguimos a un autobús de turistas y nos conduce justo hasta la torre de Elahbel. Estos nichos en forma de torre corresponden al siglo I. A partir del siglo II se empezaron a edificar bajo tierra y durante el siglo III de nuevo se volvió a la edificación sobre el suelo, inspiradas esta vez, en las formas de los templos romanos. Las razones de estos cambios son difíciles de decir. Quizá se dejaron de construir las tumbas torre por la dificultad de encontrar piedras.

Torre funeraria de Elahbel, del siglo I. Al fondo el castillo árabe.

    ¡Qué casualidad!: precisamente alrededor de la torre Elahbel ruedan un video musical de una cantante siria que debe ser muy conocida, dada la cantidad de caballos, bailarines, figurantes y camiones con toneladas de equipo técnico que han desplazado hasta aquí. Cuando llegamos andan simulando una tormenta de arena con un gran ventilador.
    Después vemos el hipogeo (tumba subterránea) de los tres hermanos. Mientras deambulamos entre el resto de turistas, se nos acerca el encargado de las llaves y nos susurra al oído que si nos apetece ver otra tumba más. Parece que el señor se gana un extra sueldo invitando a unos pocos turistas a ver otras tumbas. Hoy somos mi mujer y yo parte de los escogidos, junto con otra pareja que viaja con su propio guía. Visitamos la tumba japonesa, llamada así por la nacionalidad de los arqueólogos que trabajaron en ella. Realmente merece la pena visitarla ya que los bustos esculpidos en las paredes y el friso están muy bien restaurados.
    Dejamos al dueño de las llaves en el museo y volvemos a las ruinas de Palmira para ver el templo del dios Baal, construido en el siglo II AEC aprovechando un templo griego ya existente. El teatro del siglo II también se merece una visita; fijaros en las cinco puertas de entrada al escenario, lo habitual es sólo tres.
Rodando un video musical en la Gran Columnata de Palmira
    A la hora de comer, repetimos en el restaurante del hotel Zenobia; probablemente sea una de las mejores opciones de Palmira, aunque no es para saltar de alegría. Mientras comemos, vemos a lo lejos dos enormes GMC Yukon negros que se aproximan a velocidad irracional. ¿Y quién sale de ellos? Pues la cantante siria, muy maquillada, con toda una cohorte de gente alrededor. Un fornido guardaespaldas le acompaña hasta la puerta del baño.
    Al atardecer, regresamos a la Gran Columnata donde se han trasladado los que graban el video musical. La expectación es enorme y hasta aquí se ha desplazado medio pueblo. Los preparativos para grabar unos minutos de la canción son interminables. En las escenas participan bailarines, jinetes a caballo y otro cantante libanés, muy guaperas él. Gracias a la grabación del video pasamos un rato entretenido porque la vida nocturna en Palmira ha decaído mucho desde los tiempos de la culta reina Zenobia.

La propiedad intelectual de los textos y de las fotos me pertenece, por lo que está prohibida su reproducción total o parcial sin mi expresa autorización.

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