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Bandera

Reino Hachemita de Jordania 2009

29 de marzo, Damasco7 de abril, Ammán, Wadi Musa
30 de marzo, Damasco 8 de abril, Petra
31 de marzo, Damasco 9 de abril, Petra
1 de abril, Maaloula, Palmira10 de abril, Wadi Rum, la Gran Falla, Al Karak, mar Muerto
2 de abril, Palmira11 de abril, mar Muerto, Madaba, Ammán
3 de abril, Homs, Crac de los Caballeros 12 de abril, Gerasa, Ammán
4 de abril, Hama, Apamea, Ciudades Muertas, Alepo13 de abril, Ammán
5 de abril, Alepo, San SimeónDatos económicos del viaje
6 de abril, Alepo

10 de abril, viernes

    Date cuenta, acabamos de dejar un tesoro arqueológico como Petra y nos dirigimos hacia Wadi Rum, una maravilla geológica y a nuestra derecha, ¿qué tenemos? Pásmate: la Gran Falla, una fisura que se extiende desde el Líbano hasta Mozambique, originada por la separación de placas tectónicas y que en unos cuantos millones de años más probablemente se inunde con las aguas del Índico o del mar Rojo y deje aislado al cuerno de África. El socavón es impresionante y tan ancho que ni tan siquiera se ve la margen opuesta, la calima la desdibuja.
    La estrecha carretera discurre paralela a la Gran Falla hasta que cruza con la Carretera del Desierto, hasta entonces, sólo nos hemos cruzado con rebaños de cabras y algún coche de turistas.
   Al llegar al centro de visitantes de Wadi Rum todo es fácil: nada más aparcar nos aborda un joven con el vestido típico de Homo islamicus: jalabiya, kefiya y agal, y nos pregunta que qué lugares queremos visitar. Pues lo que se pueda ver en tres horas. ¿En 4x4 descapotable o cubierto? Descapotable. Al de pocos minutos se presenta con una furgonetilla de repartidor de butano de los años cincuenta. Como vemos que este modelo no desentona con el resto de vehículos aparcados, subimos y adelante, los jebeles nos esperan.

En el sitio llamado el Manantial de Lawrance, en Wadi Rum

    Bueno, ¿y qué es esto del Wadi Rum? Pues un desierto de arena con un paisaje salpicado de jebeles o montañas de arenisca erosionadas por el viento que lo puedes recorrer en camello, en todo terreno y también hay campamentos donde puedes pasar unos días mientras haces senderismo o escalas las montañas.
    No pienses que por estar en el desierto pasamos calor, en absoluto, la temperatura en esta época es ideal para andar, tendremos unos veinticinco grados y cuando vamos subidos en el todo terreno descapotable hay que abrigarse un poco para no pasar frío.
    Visitamos el Manantial de Lawrance, donde la gente sube por un pedregal hasta un pequeño manantial de agua. Nosotros ni lo intentamos, todavía estamos convalecientes de las diecinueve horas que pasamos en Petra.
    Recorremos andando también el corto cañón Khaz'ali. Cuando vamos hacia el Pequeño Puente nuestro conductor tiene serios problemas; las ruedas se hunden en la arena y la tracción total no parece ser capaz de resolver el atasco. Mete varios cartones debajo de las ruedas y ni por esas, después los colchones
Turistas bajando una duna en Wadi Rum
donde íbamos sentados, que son destrozados por el giro de las ruedas. Tras mucho porfiar, al final lo consigue y seguimos sin más novedades hasta la inmensa duna de arena roja donde subimos hasta su cresta. La bajada a toda pastilla es lo más divertido. Vemos también las inscripciones nabateas y la casa de Lawrence. Llegamos a las dos al centro de visitantes y comemos un bufé allí mismo.
    A las tres salimos de Wadi Rum con veinticinco grados con intención de pasar la noche en el cálido mar Muerto. En tres horas nos plantamos en al-Karak para visitar su castillo, famoso por haber sido morada del sanguinario cruzado francés Reinaldo de Châtillon, que se deleitaba torturando a sus prisioneros y tirándolos al vacío desde las almenas. Para que no perdieran el conocimiento les colocaban un casco de madera en la cabeza para protegerla y así prolongar su agonía. Claro que no sabemos lo que le hicieron al propio Reinaldo en los diecisiete años que pasó en las mazmorras de Alepo. Entró con treinta y cinco años y salió con cincuenta y dos y más sanguinario que nunca. Tras toda una vida de saqueos y guerras, tuvo el honor de ser decapitado por el propio Saladino. Fue el único líder cruzado al que los musulmanes no respetaron la vida.
    En Karak (+930 msnm) arranca la serpenteante bajada hacia el mar Muerto, el punto más bajo de la tierra (-422 msnm). Es como si te aproximaras al infierno porque la temperatura va subiendo hasta alcanzar los veintiséis grados, que no está mal para ser las nueve de la noche y abril. A pesar de ser noche cerrada hay muchísimos coches y gente con la barbacoa en los márgenes de la carretera, sobre todo, a la altura de playa Ammán; no hay que olvidar que hoy es viernes y, por tanto, feriado para los musulmanes. Todavía siguen de picnic, peligrosamente próximos a la carretera, aprovechando la luz interior de los coches o las de posición. Hace algo de viento y cientos de papeles y plásticos revolotean sobre la carretera; desperdicios del picnic de esta tarde.
    Al llegar a nuestro hotel, el Dead Sea Spa, en el extremo norte del mar Muerto, nos instalan en una habitación del ala nueva, tan nueva que aún no funciona el aire acondicionado. Eso sí, la habitación es enorme y moderna, a estrenar. Para cenar, nos pasamos por el hotel de al lado, el Mövenpick, muy agradable con la iluminación nocturna encendida. Todos los hoteles están abarrotados. En el aparcamiento de nuestro hotel vemos una expedición de vehículos especiales de Renault, camiones y coches realmente espectaculares, preparados para cruzar el desierto.

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