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Sicilia 2003

28 de junio, Palermo10 de julio, Lido di Noto, Noto
29 de junio, Palermo 11 de julio, Noto, Cassibile, Ragusa
30 de junio, Monreale 12 de julio, Ragusa Ibla, Caltagirone, Piazza Amerina
1 de julio, Câccamo, Cefalú, Petralia Sottana y Soprana 13 de julio, Piazza Amerina
2 de julio, Sperlinga, Castel di Tusa, Santo Estefano, Patti 14 de julio, Agrigento
3 de julio, Tyndaris, Stròmboli 15 de julio, Sciacca, Selinunte
4 de julio, Stròmboli 16 de julio, Selinunte, Scopello, Segesta
5 de julio, Giardini-Naxos, Taormina 17 de julio, Érice, Scopelo, Castellmare
6 de julio, Villa Comunale, Gola Dell'Alcàntara 18 de julio, Palermo
7 de julio, Linguaglossa 19 de julio, Palermo
8 de julio, Catania, Siracusa 20 de julio, Palermo
9 de julio, Siracusa

6 de julio, domingo

    El nombre de Taormina proviene de Tauromenión o ciudad del toro, que es como se llamaba ya en el siglo IV AEC, por estar ubicada sobre un rellano de las laderas del monte Tauro.
    Tras un recorrido exhaustivo por los puntos históricos de la ciudad quedamos derrotados, el calor nos agota y buscamos refugio a la sombra de los árboles de la Villa Comunale. En el estanque, los peces de colores boquean en la superficie para respirar oxígeno extra. Probablemente, con el intenso calor que sufrimos, las algas y verdines del estanque se descomponen y el agua se corrompe.
    Desde el beldevere de los jardines se contempla una magnífica vista de Giardini-Naxos y del monte Etna, nuestro próximo destino.
Garganta del Alcantara
    A las cuatro, el sol golpea con fuerza y es un buen momento para poner rumbo a Gola Dell’Alcàntara, una garganta horadada por el río Alcántara, de aguas cristalinas y gélidas, en la colada de basalto volcánico. Parece que este lugar ha servido de marco para el rodaje de varias películas. Cobran entrada incluso a los propios lugareños. La bajada se hace a través de unas escaleras de hormigón y para subir, afortunadamente, hay un ascensor. El agua es tan fría que al lado del río se alquilan botas de agua para los que quieren recorrer el cañón por completo. Realmente, te lo piensas dos veces antes de mojarte por encima de las rodillas, la impresión es de aúpa. La corriente arrastra una culebra muerta que causa sensación entre los chavales. Recorremos unos cuantos metros de la garganta hasta que el nivel del agua nos llega a la rodilla. No seguimos más.
   Al atardecer, volvemos a Giardini-Naxos y cenamos en La Cambusa, un restaurante con pretensiones que resulta caótico, los camareros están totalmente desbordados, no sabemos si este Cristo se da todas las noches, yo diría que sí. Al menos, la comida es bastante decente y nos reímos las muelas con el trasiego que se traen.
    Como todos los días, nos tomamos un helado en una gelatería. Otro follón: la gente guarda cola para hacerse con uno, hay sobre todo mucho adolescente. Por la estrecha acera del paseo casi no se puede andar.
   Como contraste, uno de los restaurantes del paseo está completamente vacío y la señora que lo regenta está dormida sobre una mesa.

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