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Sicilia 2003

28 de junio, Palermo10 de julio, Lido di Noto, Noto
29 de junio, Palermo 11 de julio, Noto, Cassibile, Ragusa
30 de junio, Monreale 12 de julio, Ragusa Ibla, Caltagirone, Piazza Amerina
1 de julio, Câccamo, Cefalú, Petralia Sottana y Soprana 13 de julio, Piazza Amerina
2 de julio, Sperlinga, Castel di Tusa, Santo Estefano, Patti 14 de julio, Agrigento
3 de julio, Tyndaris, Stròmboli 15 de julio, Sciacca, Selinunte
4 de julio, Stròmboli 16 de julio, Selinunte, Scopello, Segesta
5 de julio, Giardini-Naxos, Taormina 17 de julio, Érice, Scopelo, Castellmare
6 de julio, Villa Comunale, Gola Dell'Alcàntara 18 de julio, Palermo
7 de julio, Linguaglossa 19 de julio, Palermo
8 de julio, Catania, Siracusa 20 de julio, Palermo
9 de julio, Siracusa

19 de julio, sábado

    Visitamos la iglesia de La Martorana, en la Piazza Bellini. En el interior, ¡cómo no!, otra boda. Todos los hombres visten de negro y también en las mujeres predomina los colores oscuros. Se ve que lo típico es alquilar un coche lujoso, un Jaguar o un Mercedes, también negros. La Martorana es una pequeña iglesia normanda levantada en 1143, lo más notable son los mosaicos que cubren los muros, hechos por los bizantinos.
Mosaico de San Cataldo
    San Cataldo está al lado, son característicos de esta iglesia sus tres cúpulas árabes. Su interior está prácticamente desnudo. El mosaico del pavimento es el original.
    En Via Maqueda hay bastante presencia policial, no entendemos bien porqué. Carteles pegados en las paredes anuncian una manifestación en memoria de los jueces Falcone y Borselino, asesinados por la mafia en 1992.
   El soso exterior de la iglesia del Gesù no da pistas sobre su interior, definido como el paroxismo del barroco siciliano. No cabe ni un angelote más. Está visto que los jesuitas tenían tela.
    Atravesamos el bullicioso mercado Ballaró, el más antiguo de Palermo. A la sombra de la iglesia del Cármine ya vendían sus productos los campesinos de la Edad Media, no sé si en aquella época se vendían también morenas. Entramos en la iglesia del Cármine, que tiene una cúpula sostenida por atlantes.
   Aunque para estas horas estoy destrozado por la caminata y el calor, gasto las pocas energías que me quedan en la visita al Palacio Abatellis, ahora convertido en el Museo Regional de Sicilia. Es un museo normando con pocas pero notables obras, a destacar, el gran fresco “Triunfo de la muerte”, donde parece que el autor ha querido consolar a los más pobres haciéndoles ver que la muerte también visitará a los poderosos.
    Comemos en La Cambusa (galera) —¿cuántos restaurantes hay en Sicilia con este nombre?—, y echamos una corta siesta debajo de un árbol. Regresamos al hotel, este calor no hay quien lo aguante.
   A las seis y media cogemos la Via Vittorio Emmanuele y visitamos otra vez el duomo. Y luego, hala, hasta el puerto, a comer un gelato con panna. Hay que reconocer que tenemos resistencia.
    Regresamos derrotados al hotel, a las nueve y media no queda gente por la calle.

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