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Sicilia 2003

28 de junio, Palermo10 de julio, Lido di Noto, Noto
29 de junio, Palermo 11 de julio, Noto, Cassibile, Ragusa
30 de junio, Monreale 12 de julio, Ragusa Ibla, Caltagirone, Piazza Amerina
1 de julio, Câccamo, Cefalú, Petralia Sottana y Soprana 13 de julio, Piazza Amerina
2 de julio, Sperlinga, Castel di Tusa, Santo Estefano, Patti 14 de julio, Agrigento
3 de julio, Tyndaris, Stròmboli 15 de julio, Sciacca, Selinunte
4 de julio, Stròmboli 16 de julio, Selinunte, Scopello, Segesta
5 de julio, Giardini-Naxos, Taormina 17 de julio, Érice, Scopelo, Castellmare
6 de julio, Villa Comunale, Gola Dell'Alcàntara 18 de julio, Palermo
7 de julio, Linguaglossa 19 de julio, Palermo
8 de julio, Catania, Siracusa 20 de julio, Palermo
9 de julio, Siracusa

17 de julio, jueves

    Otro día de treinta y nueve grados. Estamos derrotados. Llegamos a Érice después de dar muchas vueltas; la policía nos ha desviado por un incendio. Sicilia cuenta nada menos que con veintiséis mil guardas forestales, más que el resto de Italia. Sin embargo, tanto guarda no evita que cada verano sea la zona más castigada de Italia por los incendios, muchos intencionados. Otra prueba del despilfarro de dinero del Gobierno siciliano, más preocupado por crear empleo clientelar que servicios productivos. Más datos: el Gobierno siciliano cuenta con mil ochocientos altos cargos, más que el Gobierno británico, y emplea más de cien mil personas, en una población de cinco millones. Los funcionarios pueden jubilarse tras veinticinco años de servicio, percibiendo hasta el ciento ocho por ciento de su último sueldo. ¿Sabes cuántos profesores de formación profesional hay en Sicilia? Diez mil, la mitad de todos los que existen en Italia y si miras sus estudios te encuentras que sólo uno de cada tres acabó la carrera, muchos se quedaron en primaria. Antes o después, este sistema acabará en la bancarrota. Atentos.
    Érice es un pueblo medieval muy pintoresco, lleno de tiendas con tentaciones para los turistas: vinos y licores, pastas, turrones, muñecas y un sinfín de fruslerías. Atención a los precios de los licores y demás delicias: el mismo vino dulce comprado en Érice costaba la mitad en un supermercado de Trapani. En Erice hay que andar con mucho cuidado: el suelo es de piedra y además está muy desgastado, resbala.
   Por sus calles se ven algunos estudiantes de intercambio científico, no en vano el prestigioso centro Científico Internacional Ettore Majorana tiene una de sus sedes aquí.
   Me gusta mucho el duomo, sobre todo el artesonado.
    Regresamos a Scopelo por la autopista y nos echamos una siesta; no hay quien ande por la calle en las horas centrales del día.
    Al atardecer nos vamos a la playa. Visitamos una cercana a nuestro apartamento. Bajamos por una polvorienta carretera donde sólo cabe un coche y después te cobran por aparcar sobre un terreno irregular. Encima la playa es de guijarros y de los gordos, y está llena, ¿pero son masoquistas o qué? Visitamos otra, de guijarros también, antes del pueblo. Está precintada por la Policía y vacía, claro. Hay aviso de bomba. Sólo un barquito de los carabinieri fondea en la playa, mecido por las olas. Hoy nos quedamos sin sesión de playa. Compramos en La Grotta una pizza para llevar y nos la comemos en nuestra habitación.

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