Sicilia 2003 | ||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Palermo, Monreale, Cáccamo, Cefalú, Petralia Soprana y Sottana, Sperlinga, Nicosia, Santo Estefano di Camastra, Patti, Tyndaris, Milazzo, Stròmboli, Giardini-Naxos, Taormina, Gola Dell'Alcàntara, Linguaglossa, Aci Trezza, Catania, Siracusa, Noto, Cava Grande del Cassìbile, Ragusa, Caltagirone, Piazza Amerina, Agrigento, Selinunte, Scopello, Segesta, Érice y Castellmare del Golfo | ||||||||||||||||||||||||||||||||
|
28 de junio, sábado
Llegamos ayer a Madrid para asistir a un flojo concierto de los Stones y hoy
nos embarcamos en el Madrid-Roma-Palermo con Alitalia. En Roma disponemos sólo de una
hora para el cambio de avión y las maletas no llegan a destino. Siempre
viajamos con equipaje de mano, pero esta vez, por la razón que fuera,
nos han obligado a facturar. 29 de junio, domingo
Llegamos al Palacio de los Normandos antes de las nueve, aún no han abierto sus puertas y todo
el mundo busca ya una sombra para evitar el sol directo.
Las momias aparecen situadas de pie, adosadas a las paredes de las galerías. Unas están vestidas con gabardina, otras con traje militar, otras con pantalones y chaqueta, camisa y corbata, dejando ver solamente las manos esqueléticas y la cara momificada, asomando los pies secos. Hay una galería dedicada sólo a los frailes franciscanos, otra para profesores, otra para mujeres y otra para niños. Según dicen, sus familiares les cambiaban la ropa cada cierto tiempo. Vaya ganas. Algunos todavía tienen piel sobre el hueso, estos son los peores de ver. La visita no es tan desagradable como uno imagina a priori pero desde luego, impacta, no es lo mismo que ver un arquitrabe blasonado o buscar la salamandra del ayuntamiento de Siracusa. Es una visita que queda en el recuerdo, vaya que sí. El aspecto general de Palermo es el de una ciudad poco próspera, desaliñada, anclada en los años sesenta, su estética me recuerda el Portugalete de mi infancia. Si se sale de las calles principales se hace más notorio. Invierten muy poco dinero en mejoras. La razón todo el mundo la conoce: la mafia impide que cualquier ayuda de Bruselas llegue al destino final. Se calcula que la mafia roba a las arcas del estado una cifra de mil setecientos millones de dólares cada año. Los pagos ilegales a políticos y funcionarios hacen que las inversiones públicas italianas sean un veinticinco por ciento más costosas que en el resto de Europa. En Italia, todos los partidos han sido relacionados con la mafia. Hace unos días, un arrepentido ha acusado directamente al primer ministro Berlusconi por el asesinato del magistrado Paolo Borsellino. Nada se ha probado. El caso es que el antiguo cantante de cruceros sigue gobernando el país y modificando las leyes a su antojo para evitar ser procesado por las innumerables acusaciones que pesan sobre él. Visitamos el Jardín Garibaldi, en la plaza Marina, con sus gigantescos ficus magnoloides y dragos. Muchos nombres de calles y plazas en Italia hacen referencia a los héroes de la unificación como Garibaldi, quien con mil voluntarios camisas rojas liberó Napolés y Sicilia de los Borbones en 1860 o Vittorio Emmanuele II, primer rey de Italia tras la unificación de 1861. A pesar de que dudo que todos los gelatos italianos sean artesanales, tengo que reconocer que casi todos tienen un gran nivel y la nata del Llardo, en el paseo de la vía Foro Itálico, es la mejor que haya probado nunca. La abundante oferta musical de Palermo incluye a Jethro Tull, en el teatro Máximo. Lástima que no andemos por aquí en esas fechas. Increíble: también Nine Below Zero tocan, los creía desaparecidos hace tiempo. Nuestras maletas han llegado sin más problemas, menos mal. 30 de junio, lunes
Nos trasladamos en tren hasta la cercana estación de Notarbartolo para recoger de la agencia de alquiler
Maggiore un simpático Nissan Micra.
Alucinante por recargada es la capilla barroca del Crucifijo, antesala del tesoro, encargada por el arzobispo español Juan Ruano para ser su sepultura. Desde la terraza se tiene una magnífica visión del claustro, uno de los mejores del mundo por la variedad de las figuras representadas en sus capiteles. Dejamos Monreale y buscamos dónde pasar la noche. Nos decidimos por un pueblo del interior: Cáccamo. En Cáccamo no hay nadie por la calle, parece un pueblo fantasma, el personal anda metido en casa, pasando a la fresca los calores de las horas centrales del día. Sólo los aguerridos turistas tenemos el valor suficiente para andar de aquí para allá con este sol de justicia. Nos alojamos y cenamos en La Spiga D’Oro. 1 de julio, martes
Vaya veranito, hace treinta y dos grados a las diez de la mañana.
El paseo por las callejuelas empedradas del pueblo se hace duro, hace mucho calor, así que buscamos un buen restaurante con aire acondicionado: la Ostería del Duomo resulta satisfactorio. Con las pilas cargadas, afrontamos la visita a la catedral. El duomo es de estilo normando, aquí, el Cristo Pantocrátor es rubio, como un normando, aunque los mosaicos son bizantinos, de mediados del XII. Dejamos por poco tiempo la costa y nos adentramos en la Sicilia más rural, nos dirigimos hacia los pueblos medievales Petralìa Soprana y Petralìa Sottana. Nos alojamos en el hotel Madonie de Petralìa Sottana. Una vez instalados, subimos a Petralìa Soprana. Es un pequeño pueblo medieval con casas de piedra y balcones muy característicos. En el Beldevere hablamos con un señor que tiene ganas de charla. El mayor atractivo del pueblo radica en las iglesias, muy pintorescas todas y ... cerradas. El pueblo es pequeño, cuatro mil habitantes, y no dispone de restaurante, así que bajamos a Petralia Sottana a cenar en la agradable terraza del último piso de nuestro albergo. 2 de julio, miércoles
Subimos de nuevo las empinadas carreteras que conducen hasta Petralia Soprana. Las iglesias siguen cerradas. Bajamos hasta Petralia
Sottana y paseamos por las callejuelas. Compramos unos higos como puños y en los caños de la fuente del pueblo rellenamos con agua
nuestras botellas. Un anciano nos avisa que el agua del caño de la derecha es mejor que el de la izquierda. Le hacemos caso, por
supuesto. 3 de julio, jueves
Hemos visitado las ruinas de la ciudad griega de Tyndarís, me ha gustado los mosaicos del suelo de la casa romana y la magnífica ubicación
del teatro, del siglo IV a.C., mirando al mar. 4 de julio, viernes
En una tienda del paseo compro una camisa azul llena de gecos amarillos. Da un cante tremendo. Los gecos son como lagartijas nocturnas y se las ve caminar por las paredes y techos con una facilidad asombrosa, sus almohadillas adhesivas de las patas les permite incluso trepar por cristales verticales. Comemos en La Trattoria. Se toman su tiempo para hacer la comida, detrás de nosotros comen tres parejas, al final de la comida terminamos todos hablando con todos a buen volumen. Después de la comida, qué mejor que refugiarse en el aire acondicionado de nuestra habitación. Dormimos hasta las seis (es un decir). Regresamos a la playa. Nubes gordas y oscuras sobre el volcán, caen cuatro gotas. Cenamos en el Barbablue, muy bien. Salimos algo borrachitos y vamos directos a la cama. Desde luego, esta isla es genial para quien busque tranquilidad. No conoce la masificación, entre otras cosas porque el alojamiento escasea. 5 de julio, sábado
Dejamos Stromboli en el ferri de las diez. Hacemos una paradita en el Porto di Levante de Vulcano, donde un fétido olor a huevos podridos
nos golpea la pituitaria; las famosas piscinas de lodo caliente y burbujeante no deben estar lejos. En efecto, las rocas manchadas de
amarillo de Porto Poniente delatan las emanaciones de azufre. Mucha gente viene a Vulcano a enlodarse en estos baños en azufre, se
supone que alivian la artritis, psoriasis, eczemas, etc.
Cenamos en una céntrica terraza desde donde se ve pasar a medio mundo. Taormina está repleta de gente. Las mujeres van muy elegantes, abundan las pieles muy bronceadas y los escotes generosos, los vestidos ceñidos sobre cuerpos estilizados y las faldas muy cortas. Afortunadamente, la zona central es peatonal y resulta agradable callejear. Los dulces de mazapán imitando frutas son muy populares aquí. Su destino es más la vista que el paladar. Nos acercamos hasta el Teatro Romano, hay actuaciones casi cada noche y ahora mismo está tocando la Orquesta Filarmónica de Radio Francia dirigida por Myungwhun Chung. Preguntamos a una azafata si podemos pasar y nuestra sorpresa es grande cuando nos dice que sí. Sólo vemos los últimos veinte minutos que resultan mágicos. La acústica es excepcional y este lugar de noche, hechiza. A lo lejos se ven las luces de la bahía de Giardini-Naxos. Dentro de unos días tocará Elton John, solo con su piano. Como era previsible, las entradas están agotadas hace mucho. 6 de julio, domingo
El nombre de Taormina proviene de Tauromenión o ciudad del toro, que es como se llamaba ya en el siglo IV a.C., por estar ubicada
sobre un rellano de las laderas del monte Tauro.
Al atardecer, volvemos a Giardini-Naxos y cenamos en La Cambusa, un restaurante con pretensiones que resulta caótico, los camareros están totalmente desbordados, no sabemos si este Cristo se da todas las noches, yo diría que sí. Al menos, la comida es bastante decente y nos reímos las muelas con el trasiego que se traen. Como todos los días, nos tomamos un helado en una gelatería. Otro follón: la gente guarda cola para hacerse con uno, hay sobre todo mucho adolescente. Por la estrecha acera del paseo casi no se puede andar. Como contraste, uno de los restaurantes del paseo está completamente vacío y la señora que lo regenta está dormida sobre una mesa. 7 de julio, lunes
Salimos hacia el Etna, uno de los volcanes más grandes del mundo y aún sin jubilarse. Hemos decidido abordarlo por el lado
nordeste. En la oficina de turismo de Linguaglossa preguntamos por los itinerarios en torno al volcán, ya que la última erupción es reciente y puede haber afectado la carretera.
El guía nos conduce hasta el mismo borde de conos aún humeantes. El suelo todavía está caliente y huele intensamente a azufre. El cráter principal del Etna queda a cinco kilómetros, a una altura de 3350 m. Parece que no es conveniente acercarse más. Los alrededores del volcán están devastados, la lava y los terremotos se ha llevado toda la vida a su paso y tan solo quedan algunos árboles en pie completamente quemados. Estas visitas a volcanes en activo le dejan a uno un poco frustrado puesto que, por seguridad, nunca te puedes acercar lo suficiente como para ver algo que merezca la pena. Por otra parte, saber que está vivo te mete cierto respeto e intranquilidad en el cuerpo. A la vuelta paramos de nuevo en Linguaglossa para comer algo. En un bar tomamos unas bolas de arancine y después salimos hacia Aci Trezza, un pueblo de veraneo, donde a falta de playa han construido unas plataformas de madera sobre las rocas, donde la gente toma el sol. Nos hacemos unas fotos con los farallones de los Cíclopes de fondo y tomamos el sol del atardecer en las plataformas de madera. El paseo del puerto está repleto de restaurantes de pescado, se hace difícil la elección. Cenamos muy bien en I Malavoglia (mala gana). El helado de cassata resulta genial. Nos alojamos en el Crystal Riviera. 8 de julio, martes
Llegamos a la dinámica e industrial Catania y aparcamos en el centro, cerca del parque Bellini. Visitamos los monumentos más
importantes bajo un sol de justicia. Recorremos la ciudad deprisa, hace mucho calor y tenemos ganas de terminar para dirigirnos a la costa.
Catania tiene edificios llamativos como todos los de la plaza del duomo. El Mercado de la Pescheria es todo un espectáculo y resulta un lugar
lleno de tipos humanos muy singulares.
Los trabajos en cerámica que exponen algunas tiendas de Ortygia son de lo mejor de la isla. Es buen sitio para comprar calidad. Por la tarde nos metemos en un súper y compramos una sandia de ¡once kilos! Y era de las medianas. Cenamos en el apartamento. 9 de julio, miércoles
Desayunamos en la terraza del Grand Café, enfrente del duomo. Seguidamente lo visitamos. Pocas veces he disfrutado tanto en una catedral,
en esta se dan una superposición de estilos fascinante. El duomo está construido sobre un antiguo templo griego de Atenea, del siglo
V a. C. y ha sufrido múltiples añadidos y retoques a través del tiempo que lo han convertido en un conglomerado de estilos que resume
diecinueve siglos de historia del arte.
Al atardecer nos acercamos hasta las playas de arena de Fontana Blanche. Me entretengo observando el ligoteo de dos casados, el lenguaje gestual lo dice todo, se gustan y además hacen buena pareja, pero seguirán fieles a sus respectivos, tienen niños y eso y esto es Sicilia. Cenamos en el apartamento y después paseamos por el muelle de Ortygia. En un velero atracado en el muelle celebran una fiesta. Los invitados, muy puestos, causan admiración al desfilar por el muelle, camino hacia el barco. Algunas mujeres lucen espectaculares. En el paseo hay vendedores ambulantes africanos con el top manta y artículos de cuero, cinturones, bolsos, etc. Ahora que, los que se están forrando son dos chavales asiáticos que venden coches teledirigidos en miniatura, causan sensación entre niños y adultos y se los quitan de las manos. 10 de julio, jueves
A las diez dejamos Ortygia y visitamos el Museo Arqueológico de Siracusa, frente al moderno y horrendo
santuario de la Madonna de las Lágrimas. El museo es uno de los más importantes de Europa y está bien surtido.
Después de la paliza que supone recorrer el museo, reponemos fuerzas y nos acercamos hasta Noto Marina
a gozar de sus poco concurridas playas y sus cristalinas aguas. Buen lugar para un chapuzón. 11 de julio, viernes Dejamos el Ambra a las diez y media y visitamos Noto. Este pequeño pueblo de 20000 habitantes alberga más de treinta iglesias y fantásticos balcones y canecillos. En 1996 la cúpula del duomo cedió y desde entonces han prestado más atención a sus edificios, muchos están ya restaurados. Frente a la iglesia San Domenico nos encontramos con una pareja de Leioa.
Desde Noto marchamos al desfiladero de la reserva natural Cava Grande del Cassìbile. El descenso resulta agotador, mucho más duro de lo esperado, y menos mal que hemos tenido la prudencia de comer antes de bajar. Nada menos que una hora tardamos en llegar al fondo de la garganta. Después de recuperarnos del esfuerzo a la orilla de un estanque y darnos un chapuzón emprendemos la subida que también resulta difícil. Hasta unos veinteañeros decían “nunca más, nunca más” cuando, por fin, llegaban arriba. Llegamos a Ragusa de noche y nos alojamos en el hotel Rafael, la zona parece muy deprimida, probablemente debido a la pobre iluminación y a la ausencia casi total de gente por la calle. Es curioso que en un viernes por la noche el único movimiento que se observe por la calle es el de los gatos que merodean por los jardines. Cerca de las escaleras que conducen a la zona monumental encontramos una banda de jazz tocando en un rellano, no hay más de veinte personas escuchando y pocos son jóvenes. Cenamos en lo que encontramos abierto, una tienda de comida rápida. Nos calientan unos trozos de pizza y hala, servidos. 12 de julio, sábado Abandonamos la triste habitación del hotel Rafael y visitamos Ragusa Ibla.
Seguimos hasta Caltagirone, conocida por la calidad de su cerámica y por los ciento cuarenta y dos escalones decorados con azulejos que conducen a la iglesia de Santa María del Monte. Comemos de cine en el restaurante L’Escala, justo en el arranque de la escalinata. Visitamos multitud de tiendas de cerámica y también el jardín público, de estilo inglés, donde ultiman los preparativos de un concierto para esta noche. Y bodas y más bodas, parece que media Sicilia se casa con la otra media. Salimos hacia Piazza Amerina, donde nos alojamos a las afueras del pueblo, en la hacienda agroturista Savoca, un lugar realmente agradable y pintoresco, lleno de pavos reales. Nos aseguran que el aire acondicionado no es necesario y es cierto. Cenamos en el pueblo, en el único restaurante que parece estar abierto en la ciudad, El Teatro. 13 de julio, domingo
Después de un buen desayuno comunal con frutas de la hacienda, visitamos, a eso de las 9:30, la villa Romana de Casale,
patrimonio de la humanidad, del siglo III. Los frescos del suelo están bien conservados gracias a que la villa quedó sumergida en
lodo en un corrimiento de tierras en el siglo XII. Quizá el mosaico más famoso sea el de las chicas en biquini, que en realidad es una vestimenta utilizada por las mujeres para hacer deporte. Gran parte de la Villa está todavía enterrada y en proceso de excavación. 14 de julio, lunes
El Valle de los Templos está a las afueras de la ciudad. En total son cinco: el de Hércules, Cástor y Pólux, Juno, de la Concordia y Júpiter Olímpico, algunos muy bien conservados y con todos los refinamientos arquitectónicos de los mejores templos griego. Tenemos suerte: hoy es el primer día que amplían el horario del Museo Arqueológico, así que tenemos tiempo para verlo, además, casi en solitario. A destacar las figuras de los atlantes y la enorme colección de vasijas. Volvemos al centro de Agrigento para cenar. A las diez hay muy poca actividad en la calle Atenea. Cenamos donde podemos y al regresar, nos perdemos entre las callejuelas cercanas al hotel y doy a parar a una estrecho paso del que creía que me tendrían que sacar con helicóptero. Al final lo paso sin un rasguño, pero, ¡las ruedas del coche rozaban con las paredes! 15 de julio, martes
Nos despierta las bocinas de un gran atasco. Cuando voy a pagar con la visa el importe del hotel, el recepcionista me dice que no tienen
línea. Lo que tienen es mucha cara.
Llegamos a Selinunte a las tres. Estoy algo cansado por calor, así que buscamos alojamiento en primer lugar. El hotel Garzia no está mal, en la recepción hay un pequeño jaleo. Al parecer, se aloja el equipo de rodaje de una película. Según el recepcionista, los actores principales son de los más famosos de Italia. Como es natural, a nosotros no nos suenan sus nombres. Parece que sólo hay una habitación libre y la actriz principal está decidiendo si dejar la actual o no. Esperamos un poco y por fin nos dan una habitación. Descansamos unas horas. A las siete bajamos a la playa y luego regresamos para cenar. El restaurante de nuestro hotel está tomado por el equipo de rodaje, probablemente filmando escenas, así que nos recomiendan el de enfrente. Cruzamos entre el personal de la película y tomamos mesa. Mientras esperamos la cena se nos acerca un miembro del rodaje y nos ofrece trabajar como actores de relleno en la filmación de la cena de mañana. Lástima, no tenemos previsto quedarnos, seguro que hubiera sido divertido. Durante la passegiata por el muelle vemos que están rodando en el malecón del puerto. La expectación es enorme, medio pueblo está pendiente del rodaje. Es difícil contener a los chavales, algunos pasan hasta la zona de rodaje por la playa y asoman sus cabezitas entre las piedras del malecón. A todos los barcos del puerto les han puesto banderas nuevas. 16 de julio, miércoles
Procuramos visitar las ruinas de Selinunte temprano para evitar la chicharra de las horas centrales del día. A las nueve ya estamos en la puerta de acceso, la
temperatura es agradable para caminar.
Cenamos en Scopello, en Il Baglio. 17 de julio, jueves
Otro día de treinta y nueve grados. Estamos derrotados. Llegamos a Érice después de dar muchas vueltas; la policía nos ha desviado por un
incendio. Sicilia cuenta nada menos que con veintiseismil guardas forestales, más que el resto de Italia.
Sin embargo, tanto guarda no evita que cada verano sea la zona más castigada de Italia por los incendios,
muchos intencionados. Otra prueba del despilfarro de dinero del Gobierno siciliano, más preocupado por crear empleo clientelar que servicios productivos. Más datos: el Gobierno siciliano cuenta con mil ochocientos altos cargos, más que
el Gobierno británico, y emplea más de cien mil personas, en una población de cinco millones. Los funcionarios pueden jubilarse tras veinticinco años
de servicio, percibiendo hasta el ciento ocho por ciento de su último sueldo. ¿Sabes cuántos profesores de formación profesional
hay en Sicilia? Diez mil, la mitad de todos los que existen en Italia y si miras sus estudios te encuentras que sólo uno de cada
tres acabó la carrera, muchos se quedaron en primaria. Antes o después, este sistema acabará en la bancarrota. Atentos.
18 de julio, viernes
Dejamos nuestro agradable apartamento en Scopello y nos acercamos a tomar el sol hasta la playa
de arena de Castellmare del Golfo. Mientras descansamos, a poco más de un
kilómetro de donde estamos, se inicia un incendio, en una ladera llena de chalés. Afortunadamente, la gente reacciona rápido y en veinte minutos lo tienen controlado, aún así, las últimas llamas apagadas se han quedado
a pocos metros de las casas. 19 de julio, sábado
Visitamos la iglesia de La Martorana, en la Piazza Bellini. En el interior, ¡cómo no!, otra boda. Todos los
hombres visten de negro y también en las mujeres predomina los colores oscuros. Se
ve que lo típico es alquilar un coche lujoso, un Jaguar o un Mercedes, también negros.
La Martorana es una pequeña iglesia normanda levantada en 1143, lo más notable
son los mosaicos que cubren los muros, hechos por los bizantinos.
En Via Maqueda hay bastante presencia policial, no entendemos bien porqué. Carteles pegados en las paredes anuncian una manifestación en memoria de los jueces Falcone y Borselino, asesinados por la mafia en 1992. El soso exterior de la iglesia del Gesù no da pistas sobre su interior, definido como el paroxismo del barroco siciliano. No cabe ni un angelote más. Está visto que los jesuitas tenían tela. Atravesamos el bullicioso mercado Ballaró, el más antiguo de Palermo. A la sombra de la iglesia del Cármine ya vendían sus productos los campesinos de la edad media, no sé si en aquella época se vendían también morenas. Entramos en la iglesia del Cármine, que tiene una cúpula sostenida por atlantes. Aunque para estas horas estoy destrozado por la caminata y el calor, gasto las pocas energías que me quedan en la visita al Palacio Abatellis, ahora convertido en el Museo Regional de Sicilia. Es un museo normando con pocas pero notables obras, a destacar, el gran fresco “Triunfo de la muerte”, donde parece que el autor ha querido consolar a los más pobres haciéndoles ver que la muerte también visitará a los poderosos. Comemos en La Cambusa -¿cuántos restaurantes hay en Sicilia con este nombre?-, y echamos una corta siesta debajo de un árbol. Regresamos al hotel, este calor no hay quien lo aguante. A las seis y media cogemos la Via Vittorio Emmanuele y visitamos otra vez el duomo. Y luego, hala, hasta el puerto, a comer un gelato con panna. Hay que reconocer que tenemos resistencia. Regresamos derrotados al hotel, a las nueve y media no queda gente por la calle. 20 de julio, domingo
Con mucha tristeza, dejamos Palermo y nos marchamos como vinimos, en el tren, que nos deja en el mismo corazón del aeropuerto. Regresamos vía Milán y desde el avión contemplamos una magnífica vista de Roma.
| ||||||||||||||||||||||||||||||||
|
| La propiedad intelectual de los textos y de las fotos me pertenece, por lo que está prohibida su reproducción total o parcial sin mi expresa autorización.
| Copyright © 2003-2012 MRB |