Los viajes de Mariano

República de las Seychelles 2011

27 de noviembre, La Digue 5 de diciembre, Praslin
28 de noviembre, La Digue 6 de diciembre, Praslin
29 de noviembre, La Digue 7 de diciembre, Mahé
30 de noviembre, La Digue 8 de diciembre, Mahé
1 de diciembre, La Digue 9 de diciembre, Mahé
2 de diciembre, Praslin 10 de diciembre, Mahé
3 de diciembre, Praslin 11 de diciembre, Mahé
4 de diciembre, Praslin Datos económicos del viaje

4 de diciembre, domingo. Praslin.

    Dormimos mal a pesar de la enorme cama, la temperatura nocturna nunca baja de los veinticuatro grados y el aire acondicionado es una necesidad, lo malo es que el aparato hace ruido. Veremos cómo lo arreglamos.
Anse Volbert, Praslin
    Hemos alquilado dos hamacas a los paisanos de la playa y nos hemos dedicado a leer. Sigo con El miedo a los bárbaros de Tzvetan Todorov. Trata el delicado tema de la tolerancia frente a la diversidad cultural, más concretamente, qué hacer con los musulmanes que viven en Occidente y no tienen ningún interés en integrarse. Mi mujer, más devoradora de libros que yo, ya está con las últimas páginas de Leviatán, de Paul Auster.
    El color del mar en la playa Anse Volbert ya lo ves en la foto, sobran las palabras. Sin embargo, el agua se mueve constantemente y la arena en suspensión provoca que la visibilidad sea escasa. En el extremo izquierdo de la playa, cerca de las rocas, el agua está más clara y he logrado distinguir una raya sobre la arena; después me lo he pasado en grande siguiendo a una tortuga de mediano tamaño que he sorprendido mientras ramoneaba algo entre las hierbas acuáticas.
    Al atardecer recorremos la playa hasta Anse Gouvernment. A estas horas siempre es bueno protegerse con un buen repelente. Aquí no hemos visto el clásico mosquito que acecha entre las cortinas de la habitación y te hace una extracción a las cuatro de la madrugada, pero sí hemos sentido el pinchazo de las diminutas moscas de la arena que entran en acción al atardecer o cuando amenaza tormenta. Si bajas la guardia te dejan seco el torrente sanguíneo. Y no creas que te vas a librar por darte repelente, ¡no te engañes! se pasará el efecto, te olvidarás de aplicar una nueva dosis y eso significará ¡nuevo mordisco! Para que te hagas una idea, mis carnes han sufrido una media de dos picaduras diarias. A estas alturas, mis piernas parecen las de un eccehomo. Los lugareños dicen que es bueno el aceite de coco o beber té de citronela en abundancia. Yo creo que lo mejor es abandonar la playa antes del atardecer y si sales a cenar o a pasear, vestir pantalones largos y zapatos cerrados y aún así usar repelente en las zonas expuestas, sobre todo, tobillos, muñecas y manos. Estás avisado.
    Por la noche se celebra una fiesta criolla en la playa Anse Volbert con un grupo musical que se toma muy en serio su afición. El sonido es cristalino y tocan una música parecida al sega. Un puesto de comida vende carne expuesta directamente a las llamas. Sólo mueven el esqueleto niños y niñas de muy corta edad. Los adolescentes se muestran reticentes a la hora de salir a bailar, seguramente porque es una fiesta para todo rango de edades, familiar.

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