Los viajes de Mariano

Bandera Italia

Roma 2005

25 de junio, Termas Diocleciano, Museo Nacional, Sant'Angelo
26 de junio, San Pedro, Fontana di Trevi, Panteón
27 de junio, Vaticano, Coliseo
28 de junio, San Juan de Letrán, San Pedro in Vincoli
29 de junio al 8 de julio, Croacia
9 de julio, Trastevere
10 de julio, Galleria Borghese, Museo Arte Moderno, Museo Villa Giulia, San Pablo Extramuros


10 de julio, domingo

    Otro día soleado y esta mañana anda poca gente por la calle. Hoy vamos de museos, mi mujer no se quiere perder ni uno. La Galleria Borghese es el primero. Nos acercamos andando. Al museo se entra por tandas de trescientas sesenta personas. Las mochilas y cámaras se dejan en la consigna.
    Desde luego, este museo contiene obras impresionantes, y eso que más de doscientas esculturas fueron vendidas y ahora se encuentran en el Louvre de París. La visita merece la pena, aunque sólo sea por ver los cuadros de Caravaggio, un revolucionario de su tiempo, muchos de sus cuadros fueron rechazados por demasiado realistas, ¿quién quiere ver a santa Ana representada como una anciana? Incluso hoy en día, la imagen de la Virgen María casi siempre se representa fresca y lozana como una adolescente. En definitiva, un reclamo publicitario, la juventud vende más.
    Visitamos también la Galería Nacional de Arte Moderno. Nos ha gustado la exposición temporal del pintor Giovanni Boldini, fundamentalmente, un retratista de personajes femeninos.
San Pablo Extramuros
    Unos metros más adelante, sobre la Via delle Belle Arti, se encuentra el Museo Nacional de la Villa Giulia, que está dedicado a la civilización etrusca. Aquí se encuentran cientos de vasijas, trabajos en bronce, joyas, marfil tallado, etc. Lo más interesante es el sarcófago de los esposos y el Apolo de Veyes, que no lo encontramos en la exposición sino en una habitación acristalada cerca del ninfeo, donde está siendo restaurado con máquinas muy sofisticadas.
    Por la tarde, visitamos también San Pablo Extramuros, magnífica basílica, la segunda más grande después de la de San Pedro. El actual edificio neoclásico de 1854 dista mucho de la pequeña basílica que mandó construir el emperador Constantino I en el siglo IV. A lo largo de los siglos ha sufrido ampliaciones, incendios y muchas restauraciones. La primera basílica se edificó sobre la supuesta tumba del apóstol judío Pablo de Tarso. La tradición asegura que murió decapitado en la persecución de los cristianos después del incendio provocado por Nerón, aunque hay historiadores que dudan que los cristianos sufrieran algún tipo de persecución.
    En el gran mosaico del ábside llama la atención la humildad de una pequeña figura que aparece bajo el pie derecho de Cristo; es el papa Honorio III, quien encargó construir este mosaico y que por lo visto, no desaprovechó la ocasión para quedar inmortalizado.
    Después de comer, nos acercamos hasta la plaza del Popolo y recorremos Via dei Condotti o "calle de los canales", que ya existía en tiempos de la Antigua Roma. Los coches aparcados en esta calle nos hablan de millonarios sin lumbalgia: Ferraris, Porsches, Masseratis y Mercedes deportivos. Me imagino que un piso en esta zona sólo está reservado a millonarios, pero la ausencia de garajes en Roma hace que semejantes obras de arte de la mecánica duerman a cielo abierto.
    Paseamos por la Via del Corso y después de cenar en una sencilla trattoria, acabamos con un helado en la plaza Navona, como siempre. Roma me ha fascinado una vez más, no hay ciudad occidental en el mundo más monumental que ésta.

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