Los viajes de Mariano

Islas Griegas 2008

Rodas, Samos y Lesbos

12 de julio, Salónica20 de julio, Charaki, Kalathos 28 de julio, Ormo Maratocampo
13 de julio, Salónica 21 de julio, Epta Piges, Embonas, Skala Kamirou29 de julio, Varia, Molivos
14 de julio, Vergina 22 de julio, Samos, Pytagorio 30 de julio, Molivos
15 de julio, Rodas 23 de julio, Hera, Panagia Spiliani, Pytagorio31 de julio, Petra, Sigri
16 de julio, Rodas, Psinthos, Paradisi24 de julio, Mytilene, Samos, Psilis Amos1 de agosto, Vatera
17 de julio, Rodas, Petaloúdes 25 de julio, Agios Konstantinos, Manolates2 de agosto, Polychnitos, Mitilene
18 de julio, Pefkos 26 de julio, Kokkári3 de agosto, Salónica
19 de julio, Prasonisi 27 de julio, CamposDatos económicos del viaje

23 de julio, miércoles. Samos.

    Son las nueve y nos plantamos los primeros a la entrada de las ruinas del templo de Hera, antes que lleguen los autobuses con turistas desde todos los rincones de la isla y, sobre todo, antes de que suba la temperatura.
    Según la mitología griega, la diosa Hera, esposa de Zeus, nació en Samos y se sabe que los primeros habitantes de la isla ya la veneraban. Este templo fue reconstruido en tiempos del tirano Polícrates (siglo VI AEC) aunque los arqueólogos piensan que nunca llegaron a terminarlo porque no se ha encontrado ni rastro de la techumbre. Sabemos que sus dimensiones fueron colosales, el mayor de toda Grecia. Aún queda media columna en pie que fue usada por los soldados de Napoleón como tiro al blanco. Los arqueólogos han encontrado muchos huesos de vacas, ovejas, cabras y cerdos junto a restos de cenizas y pinchos de hierro. Han deducido que las patas, cabezas y vísceras eran quemadas en honor a la diosa y el resto, más apetecible, se consumía en una alegre fiesta que se celebraba durante el verano; entonces trasladaban la estatua de Hera desde el templo al mar, se lavaba, le cambiaban el vestido y se consumían sabrosos pastelillos típicos de aquellas fechas. Se cree que las fiestas se prolongaban hasta bien entrada la noche ya que se han encontrado muchos restos de lámparas entre la arena.
    Regresamos a Pytagorio para visitar el túnel Efpalinion. Este acueducto ya suministraba agua a Samos en el año 524 AEC. Costó quince años de trabajo excavar este túnel y los dos equipos coincidieron con una diferencia de apenas unos centímetros.
    Nos acercamos también hasta el monasterio de Panagia Spiliani. Panagia significa "santísima" y suele referirse a la Virgen, y spilia significa "cueva", así que, Panagia Spiliani se podría traducir como la Cueva de la Virgen. Tras subir noventa y cinco escalones llegamos a una iglesia construida sobre una cueva que contiene un icono de la Santísima Virgen, también conocido como Panagia Kaliarmenissa o Virgen Viajera, en referencia a la siguiente leyenda: El icono con la figura de la Virgen fue robado por extraños que se lo llevaron a su pueblo en una barca. Cuando lo bajaban a tierra se les cayó al mar y se rompió en cinco pedazos. Con el paso del tiempo, los pedazos, milagrosamente, fueron transportados por las corrientes y volvieron a la isla de Samos. Durante la ocupación turca, la cueva se utilizó como escondite.
Estatua de Pitágoras en el paseo marítimo de Pytagorio
    Tras la dura mañana se impone un poco de relax; en la piscina se está de maravilla, leemos, y de vez en cuando, nos remojamos haciendo unos largos. Por la noche paseamos por el muelle; las mesas de los restaurantes llegan hasta el borde del agua, sobre la playa de guijarros. En el muelle encontramos una estatua que representa a Pitágoras mirando al firmamento; este samio vivió en el siglo V AEC y, según el historiador griego Diógenes Laercio, fue el primer hombre en dejar constancia de que la tierra es esférica. Esto ya se sabía miles de años antes de Pitágoras, era una evidencia al ver la sombra que la Tierra proyecta sobre la Luna durante los eclipses y porque el Sol, la Luna y otros planetas conocidos eran esféricos, pero incluso entre sus contemporáneos se encontraban los que opinaban que la Tierra era plana, o incluso cilíndrica. Hoy en día todavía hay partidarios de una Tierra plana, igual que hay quienes niegan la llegada del hombre a la Luna, el holocausto nazi o el cambio climático. Otro discípulo de Pitágoras, Hipaso de Metaponto, demostró el famoso teorema de Pitágoras, ya sabes, el que dice que la suma de los cuadrados de las longitudes de los catetos de un triángulo rectángulo es igual al cuadrado de la longitud de la hipotenusa. Estos pitagóricos iban vestidos con túnicas blancas y tenían prohibido comer habas porque esta legumbre se parecía demasiado al feto humano.
    Otro ilustre hijo de Samos fue Aristarco (310-230 AEC); fue el primero en afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. También calculó la distancia entre la Tierra, el Sol y la Luna, aunque se equivocó por mucho, y dijo que el diámetro de la Luna era 0,36 veces el de la Tierra —en realidad es 0,27—. No le hizo caso ni Dios, demasiado revolucionario para la época, tuvieron que pasar dieciocho siglos para que Copérnico (1473-1543) retomara la idea.

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