Los viajes de Mariano

República de Portugal 2011

28 de junio, Viana do Castelo6 de julio, Sintra
29 de junio, Braga, Barcelos 7 de julio, Sintra, Cascaes, Estoril, Lisboa
30 de junio, Bom Jesus, Guimarães, Vila do Conde, Oporto8 de julio, Lisboa
1 de julio, Oporto 9 de julio, Lisboa
2 de julio, Amarante, Peso da Régua, Tabuaço 10 de julio, Lisboa, Évora
3 de julio, Vila Nova de Foz Côa 11 de julio, Évora
4 de julio, Coímbra, Aveiro Datos económicos del viaje
5 de julio, Conimbriga, Alcobaça, Óbidos, Sintra

6 de julio, miércoles

    Sintra es el producto turístico que más nos ha gustado de Portugal. No sólo por sus palacios de cuento de hadas, jardines exóticos y vistas espectaculares, también por sus bosques y ese abigarrado laberinto de carreteras, con su falta de uniformidad, todo cuestas, curvas y estrecheces. Reyes y millonarios excéntricos escogieron Sintra para sus residencias de verano. Por algo será. Vamos a visitar los monumentos que nos han parecido más llamativos: el Castillo de los Moros, el Palacio de la Peña y la Quinta da Regaleira.
    El Castillo de los Moros lo construyeron los árabes durante la conquista de la península Ibérica en el siglo VIII, así controlaban el paso entre Sintra, Mafra, Cascais y Lisboa. Para sobrevivir en caso de cerco al castillo contaban con una enorme cisterna que recogía las aguas de un manantial y también silos siempre repletos de cereal. La alcazaba se sitúa en la parte más alta del castillo, en ella residía el alcaide y era como un pequeño castillo dentro del castillo, estaba preparada para resistir tanto ataques del exterior como del interior. La palabra alcaide en árabe significa 'el que manda' y era el que gobernaba el castillo en ausencia de autoridades de mayor rango. Los dirigentes árabes residían en un palacio a los pies de la colina que aloja el castilo. Le llaman la Puerta de la Traición a un pasaje
Palacio de la Peña. Sintra
secreto que comunicaba con el exterior para permitir la fuga o la entrada de refuerzos. El nombre viene dado porque, a veces, en otros castillos, es por donde entraba el enemigo tras el chivatazo bien recompensado de algún traidor. El castillo se rindió sin luchar tras la caída de Lisboa a manos del rey Afonso Henriques en 1147.
    No me lo puedo creer, ¿pero este palacio es de verdad o es de chiste? Esta es mi primera impresión al ver el Palacio de la Peña, parece salido de un cuento de hadas. ¿Y en este palacio han vivido reyes? Seguro que a más de un invitado al castillo le habrá dado un ataque de risa al verlo. Claro que tiene su explicación: el rey que lo encargó fue Fernando II (1819-1885), alias El Artista. Tras su matrimonio con la reina María II impulsó la creación de la Academia de las Bellas Artes de Lisboa, recuperó del abandono muchos monumentos portugueses como Batalha, Mafra, Tomar y Jerónimos. Apoyó todo tipo de arte: la música, la pintura, etc. Lo que se dice un espíritu fino. Él mismo gustaba de pintar y cantar, tenía voz de barítono, según dicen. La reina María II murió con sólo treinta y cuatro años al dar a luz su undécimo hijo y Fernando no tardó en casarse con una cantante de ópera. Los que se han atrevido a definir el estilo del palacio mencionan el neogótico, neoislámico, neorenacentista, colonial y pseudomanuelino, todo mezclado. La decoración interior mezcla estilos sin complejos. Gran parte del mobiliario es oriental: chino, árabe, hinduista. Era lo que estaba de moda entonces.
    La Quinta da Regaleira fue la residencia de verano de Antonio Augusto Carvalho Monteiro (1848-1920) 'el de los millones'. Nació en Río de Janeiro y heredó una fortuna de sus padres, emigrantes portugueses. Compró esta propiedad en subasta pública cuando tenía cuarenta y cinco años. Los diseños del palacio del francés Henri Lusseau no le gustaron y contrató a otro arquitecto: el italiano Luigi Pietro Manini, que dedicó catorce años a diseñar el palacio y los jardines, que se terminaron en 1910. Por todas partes hay símbolos masónicos, templarios y de la Orden de Rosacruz.
Pozo Iniciático de la Quinta da Regaleira. Sintra
    No dejes de visitar el jardín, a mí me ha parecido más interesante y divertido que el palacio: de las ramas del Árbol de la Sabiduría cuelgan cientos de libros; hay maravillosas cascadas y un estanque con grutas del que patos salvajes han hecho su hogar. Descubre también la enorme secuoya. Pero lo más alucinante es el llamado Pozo Iniciático, una torre subterránea que baja veintisiete metros bajo tierra y conecta con una red de túneles que dan a otros puntos emblemáticos del parque, como a la Entrada de los Guardianes, el Lago de la Cascada y el Pozo Inacabado.
    Mientras caminamos hacia la salida, por la Terraza de los Dioses, algo extraño me ocurre, siento que un conjuro esotérico se apodera de mi voluntad y oigo una voz que me llama desde las entrañas del Pozo Iniciático, quizá para celebrar un ritual masónico. Mi mujer rápidamente saca de su bolso las hojas de ruda que, como todos sabemos, absorben las malas energías y contrarresta así el sortilegio. Salvado.
    Esta noche hace bastante fresco, la temperatura ha bajado mucho. Cenamos en un sencillo bar llamado A Casa dos Frangos una caldeirada de merluza.

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