Los viajes de Mariano

República de Portugal 2011

28 de junio, Viana do Castelo6 de julio, Sintra
29 de junio, Braga, Barcelos 7 de julio, Sintra, Cascaes, Estoril, Lisboa
30 de junio, Bom Jesus, Guimarães, Vila do Conde, Oporto8 de julio, Lisboa
1 de julio, Oporto 9 de julio, Lisboa
2 de julio, Amarante, Peso da Régua, Tabuaço 10 de julio, Lisboa, Évora
3 de julio, Vila Nova de Foz Côa 11 de julio, Évora
4 de julio, Coímbra, Aveiro Datos económicos del viaje
5 de julio, Conimbriga, Alcobaça, Óbidos, Sintra

4 de julio, lunes

    En el arco de Barcaca comenzamos la ascensión hacia la zona de las universidades. Cruzamos la puerta de Almedina, vestigio de la antigua muralla medieval, y subimos las escaleras de la calle Quebra Costas. Enfrente de la estatua de la tricana se halla el Fado ao Centro, Paula nos recomienda asistir a la representación de fado de Coímbra que van a dar dentro de pocas horas. En el escaparate venden cedés de todo tipo de fado. Nos explica que el fado de Lisboa es muy diferente al de Coímbra, éste es más serio y cosa de hombres, que menuda se armó cuando Manuela Bravo grabó un disco de fados de Coímbra en homenaje a su padre, también cantante, en 1996. Los puristas se rasgaron las vestiduras a la vez que sus cedés desaparecían misteriosamente de las tiendas.
Guitarra portuguesa
    En el fado de Coímbra el cantante se acompaña de dos guitarristas: uno toca la melodía en una guitarra portuguesa de doce cuerdas, una evolución de la guitarra introducida por los ingleses en Oporto en el siglo XIX, y el otro lleva el ritmo sobre una guitarra clásica. El origen del fado se remonta a la Edad Media, cuando los estudiantes cantaban de noche por las calles canciones llenas de melancolía en honor de las mujeres de Coímbra. Paula nos recomienda visitar el museo de la guitarra portuguesa que muestra algunas viejas guitarras de Carlos Paredes, un virtuoso de la guitarra portuguesa.
    Calle arriba, las almenas de la catedral Vieja recuerdan las luchas contra los moros durante el siglo XII. En esta plaza celebran los estudiantes la Serenata Monumental, inicio de la juerga monumental que son los siete días y ocho noches de desenfreno de la Quema de las Cintas, una fiesta que comienza el primer viernes de mayo donde los estudiantes del último curso queman unas cintas del color de su facultad que llevan en sus carpetas.
    Y es que Coímbra es la mayor reserva natural de estudiantes de Portugal; en verano disfrutan de vacaciones y ahora las calles están huérfanas de animación. Todavía se ve algún alumno en los alrededores de la universidad vestido con el fato, tradicional uniforme negro que llevan en fechas señaladas los que gustan de las viejas tradiciones, como la latada, la fiesta de bienvenida a los nuevos estudiantes o caloiros. Los bares suelen guardar las latas que luego los veteranos atan a las piernas de los caloiros y éstos arrastran durante el desfile por la ciudad. No es la única novatada, también les dan a comer nabos o les ponen el chupete. La gran juerga empieza en la plaza de la universidad, con todos disfrazados de los colores de su facultad, después desfilan mientras cantan coplas críticas con los profesores, el rector o el sistema educativo y terminan por la noche en el río Mondego, bautizados con un orinal o lo que se tenga más a mano.
    El rasganço es una fiesta de fin de carrera; lo característico es que los amigos del licenciado le rompan el traje a tirones y tijeretazos. A veces los chicos terminan desnudos corriendo detrás de su capa; las chicas no llegan a tanto, pero casi. Ambos regresan a casa envueltos en sus capas, la única prenda del fato que se salva del rasganço. El uso del tradicional fato se remonta a la Edad Media y su diseño es influencia de los jesuitas.
    Hoy es el día de la ciudad y la celebración de la muerte de la reina santa Isabel, suele haber procesiones pero sólo en años pares. Este año no toca.
    Pasamos de largo las pintadas "reitor = ditador" de las paredes de medicina y llegamos a la Puerta Férrea, cruzándola entramos en el inmenso Patio das Escolas. Aquí está la Torre del Reloj y la impresionante biblioteca Joanina, completamente revestida de estanterías decoradas con letras chinas sobre fondo rojo, verde y negro. Los alumnos pueden consultar los tres cientos mil libros de filosofía, técnica y derecho, aunque son antiguos y están escritos en latín. La cárcel académica subterránea no era para los estudiantes mal aplicados, sino para los que robaban o maldecían al rey o a Dios.
    Visitamos también el paraninfo o Sala dos Capelos, antiguamente era la Sala Grande del Palacio Real, a partir de 1544 se adaptó a usos escolares y se celebran ahora exámenes públicos o actos solemnes universitarios.
Plaza Ocho de Mayo de Coímbra
    Comemos algo ligero en el restaurante Still Is y seguimos hacia la plaza Ocho de Mayo. Aquí se encuentra la iglesia de la Santa Cruz donde yacen los restos de los cinco mártires de Marruecos. La historia de estos locos de la fe va como sigue: fueron seis los franciscanos que dejaron el norte de Italia en 1219 con la idea fija de convertir al credo cristiano a los seguidores de Mahoma. En Aragón, el hermano Vidal cae enfermo y el resto sigue hacia Coimbra, entonces capital del reino de Portugal. Pasan unos día aquí, en el monasterio de Santa Cruz. Doña Sancha, hermana del rey Alfonso II, les aconseja disfrazarse de seglares para penetrar en el reino sarraceno. En Sevilla deciden predicar en la mezquita y salen a golpes. Sin amilanarse ni un ápice llaman a las puertas del califa de Sevilla. No consiguen más que encender su ira y la expulsión hacia Marruecos. A pesar de que todo el mundo les recomienda prudencia en su trato con los musulmanes, no hacen caso, creen firmemente que su Dios les guía y protege. Sin respeto alguno por la conciencia ajena tratan tercamente de convertir a la población y al propio califa Miramamolín —adaptación fonética de «Amir al-Mu'minin» que significa Príncipe de los Creyentes—. Su tozuda insistencia sólo les puede conducir a un final:
Proa de moliceiros de Aveiro
la decapitación de los cinco clérigos. El infante don Pedro rescató los cuerpos, se encargó de disecarlos al sol en la azotea de su casa y luego trasladó las santas reliquias al monasterio de Santa Cruz.
    Coímbra fue la capital del reino hasta 1255, por eso están enterrados en esta iglesia, en unos elegantes túmulos de la capilla mayor, los restos de los primeros reyes de Portugal: Afonso Henriques (1109-1185) y su hijo Sancho I (1154-1211).
    Nos han hablado muy bien de Aveiro, así que nos acercamos hasta allí a pasar unas horas. Lo más llamativo de este pueblo son sus canales que penetran en la ciudad y los moliceiros, una góndolas llenas de colorido que antiguamente se utilizaban para recoger algas que empleaban en la agricultura. Ahora se han reconvertido en lanchas turísticas. De Aveiro son también famosos unos dulces llamados ovos moles, su origen se pierde en la memoria de los tiempos, las monjas del convento de Jesús ya los elaboraban hace cuatro siglos. Son unos pastelillos de yema de huevo, azúcar y agua de consistencia cremosa que se presentan encerrados en crujientes obleas con formas de almejas, pececitos, conchas marinas, barriletes, etc. Una tentación irresistible para los golosos como yo.

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