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República de Portugal 2011

28 de junio, Viana do Castelo6 de julio, Sintra
29 de junio, Braga, Barcelos 7 de julio, Sintra, Cascaes, Estoril, Lisboa
30 de junio, Bom Jesus, Guimarães, Vila do Conde, Oporto8 de julio, Lisboa
1 de julio, Oporto 9 de julio, Lisboa
2 de julio, Amarante, Peso da Régua, Tabuaço 10 de julio, Lisboa, Évora
3 de julio, Vila Nova de Foz Côa 11 de julio, Évora
4 de julio, Coímbra, Aveiro Datos económicos del viaje
5 de julio, Conimbriga, Alcobaça, Óbidos, Sintra

3 de julio, domingo

    En el museo del parque arqueológico nos informan que la siguiente excursión para ver los petroglifos sale a las doce y media del centro de acogida de Vila Nova de Foz Côa, un pequeño pueblo de calles empedradas que se ha convertido ahora en la capital del arte rupestre de Portugal. Antes de que nos dé tiempo a salir del coche, un señor nos golpea en el cristal, bajamos la ventanilla y ¿qué crees que quiere? Simplemente nos avisa que ahí al lado tenemos su tienda a nuestra disposición: helados, refrescos, gusanitos de queso y esas cosas. Vale. Enterados. Al poco tiempo se presenta el guía y aguardamos a la hora de salida, mientras, llega una pareja española con su niña. Subimos a un todo terreno que nos conduce por un camino de tierra unos cinco kilómetros hasta nuestro objetivo: la Cañada del Infierno.
Cañada del Infierno
    El guía habla un español perfecto y se muestra muy crítico con los políticos: "En 1992, el gobierno portugués tomó la decisión de construir una gigantesca presa en el valle del río Côa, absolutamente inútil porque costaba más que la energía que iba a producir pero, claro, era un magnífico negocio para las empresas constructoras y para los de siempre, que entre tanto gasto, siempre arañan sustanciosas comisiones pagadas con nuestro dinero y, por supuesto, para los ministros que con estos favores se garantizan un empleo en las empresas implicadas". Por fin entra en la materia que nos interesa: "Un año más tarde, durante el estudio medioambiental, el arqueólogo Nelson Rebanda descubrió los grabados y una vez que expertos internacionales los autentificaron se barajaron diferentes posibilidades: se llegó a pensar en trasladar las rocas de esquisto a otro lugar o hacer las visitas al yacimiento en submarino. El esquisto es fuerte y duradero pero no se debe sumergir ya que el agua penetra en él y lo ablanda, además, el limo los dañaría irremediablemente. Tampoco se deben trasladar: el entorno es muy importante para entender los dibujos. Finalmente, en 1995 se decidió la paralización definitiva de las obras y dos años después, los petroglifos fueron clasificados como monumento nacional y patrimonio de la humanidad en 1998. Se les considera como los más importantes del mundo en la categoría al aire libre".
Petroglifos en el valle del río Côa
    "Los grabados corresponden a dibujos de peces, uros (toros salvajes), ciervos, cabras y caballos. Se conoce la fecha de los dibujos por la evolución estilística. Las técnicas para hacerlos cambiaban cada cuatro o cinco mil años: algunos grabados están repasados, otros eran más finos que las líneas de la mano. La herramienta era el sílex y caminaban hasta doscientos kilómetros para conseguirlo. No se sabe si originalmente estaban pintados o no. ¿Por qué se esculpían tantos en la misma roca con diferencias de miles de años? No lo sabemos. ¿Quizá consideraban la roca como mágica? ¿Era una especie de altar? ¿o quizá mojones espirituales o físicos? Los grabados rupestres fueron la primera forma de comunicación. En Indonesia y Australia todavía hay tribus que tienen menor tecnología que los hombres del paleolítico. Estudiándolos intentamos buscar interpretaciones".
    Nos alojamos en Coímbra, en el hotel Dona Inés.

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