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República de Portugal 2011

28 de junio, Viana do Castelo6 de julio, Sintra
29 de junio, Braga, Barcelos 7 de julio, Sintra, Cascaes, Estoril, Lisboa
30 de junio, Bom Jesus, Guimarães, Vila do Conde, Oporto8 de julio, Lisboa
1 de julio, Oporto 9 de julio, Lisboa
2 de julio, Amarante, Peso da Régua, Tabuaço 10 de julio, Lisboa, Évora
3 de julio, Vila Nova de Foz Côa 11 de julio, Évora
4 de julio, Coímbra, Aveiro Datos económicos del viaje
5 de julio, Conimbriga, Alcobaça, Óbidos, Sintra

29 de junio, miércoles

    Braga tiene fama de ser la ciudad más católica y conservadora de Portugal. Ellos dicen: “Lisboa gasta, Coímbra estudia, Braga reza y Oporto trabaja". Su procesión de Semana Santa es la más famosa del país. Y claro, hay iglesias a montones, tantas como treinta, por eso le llaman a Braga la Roma de Portugal. Con tanta iglesia se impone la selección: la catedral es visita obligada, es la más antigua de Portugal. Los portugueses, cuando quieren decir que algo es muy antiguo dicen: "Es más viejo que la catedral de Braga". Se empezó a construir en 1070 sobre las ruinas de una mezquita, y ésta, a su vez, sobre un templo romano. Lo más llamativo, para mí, son las torres, de estilo manuelino, diseñadas por el arquitecto santanderino Juan de Castillo en 1507, el mismo que ideó gran parte del monasterio de los Jerónimos de Lisboa y trabajó también en la catedral de Sevilla y la de Burgos. Los dos órganos están sostenidos por esculturas de tritones y sátiros, figuras de la mitología griega muy empleadas en el Barroco como decoración.
Adornos callejeros en las fiestas patronales de Braga
Deberían poner dos rombos en la entrada al museo de la catedral; los niños pueden tener pesadillas al ver tanta talla de Cristos crucificados chorreando sangre y Vírgenes con cara angustiada y el corazón atravesado por espadas. ¡Realmente perturbador!
    La calle más céntrica de Braga lleva el nombre de Diogo de Sousa (1461-1532), que fue arzobispo de Braga y al que la ciudad debe gran parte de su fisonomía actual porque bajo su mandato se construyeron avenidas, plazas, jardines, el arco de la Puerta Nueva, varias iglesias, conventos, monasterios y el colegio San Pablo ya que don Diogo detestaba la ignorancia. Si viviera hoy, seguramente se santiguaría al ver que en su calle, entre dos tiendas de objetos religiosos, un escaparate muestra artículos de broma como botellas de licor de ginja en forma de pene en erección o licor de merda.
    Las calles de Braga aún conservan los adornos de sus pasadas fiestas mayores, que coinciden con el nacimiento de san Juan el Bautista, el veinticuatro de junio, patrono de la ciudad. Las fiestas duran desde el dieciocho al veintiséis de junio y han tenido gigantes y cabezudos, bailes folclóricos, grupos musicales, fuegos artificiales, el orfeón bracarense y ¡cómo no!, procesión desde la catedral con la presencia de Su Excelencia Reverendísima el Señor Arzobispo Primado de Braga y demás autoridades religiosas, civiles y militares. Aquí también se queman hogueras, verdadero origen de esta fiesta, ligada a los ciclos de la naturaleza, en concreto, al solsticio de verano.
    Comemos unos platos típicos en Taperia Palatu: mi mujer pide un rojões à moda do Minho (pierna asada de cerdo con sangre cocida) y yo, arroz pica no chão (pollo de corral con arroz). En todo Portugal es habitual que te planten en la mesa varios entrantes para que vayas picando mientras esperas; eres libre de aceptarlos o rechazarlos amablemente. Pero si los comes, te los cobran. A veces son simples aceitunas de un euro de coste, otras, en restaurantes de postín, platos calientes más elaborados que se disparan hasta los doce euros.
    De Barcelos es el origen del famoso gallo que se ha convertido en icono de Portugal. La tradición cuenta que un peregrino gallego que casualmente pasaba por Barcelos fue acusado de un crimen y sentenciado a muerte.
Gallo de Barcelos
Como última voluntad, quiso hablar con el juez, que se estaba comiendo un pollo asado. El gallego le dijo: "Estoy tan seguro de mi inocencia como de que ese pollo resucitará cuando me ahorquen". Todos se rieron las muelas ante semejante ocurrencia pero, justo cuando lo colgaban, el gallo se revolvió entre la salsa y... quiquiriquí... El juez echó a correr hacia el patíbulo, allí encontró otro suceso inexplicable: el nudo de la horca se había deshecho y allí estaba el gallego... tan terne.
    Un cartel anuncia que esta noche, entre las ruinas del museo arqueológico, se proyecta la película José e Pilar, con asistencia del director. La película muestra la relación entre José Saramago y Pilar del Río y la actividad frenética de conferencias y giras a que le somete la promoción de sus libros y que él mantiene a pesar de su delicada salud. La película es emotiva y a mí me ha servido para interesarme por sus novelas, a las que no se puede negar sus audaces planteamientos: ¿qué pasaría si nadie acudiera a votar? Ensayo sobre la lucidez. ¿Qué pasaría si la Península Ibérica de separara del resto de Europa? La balsa de piedra. ¿Qué pasaría si los habitantes de una ciudad se quedaran ciegos? Ensayo sobre la ceguera. ¿Y si la muerte se declara en huelga? ¿Qué vida eterna prometería la Iglesia? Las intermitencias de la muerte. La asistencia a la proyección es escasa, ni treinta personas, todos en edad universitaria. Y es que el único premio Nobel de literatura que ha tenido Portugal nunca ha sido muy apreciado por los suyos; su condición de obstinado racionalista, ateo y militante comunista no ha sido aceptada en este país de fuertes raíces católicas. Y no digamos después de publicar El Evangelio según Jesucristo, una historia alternativa de la vida de Jesús. Saramago fue acusado de blasfemo. No es para menos, algunos pasajes son de viñeta de comic: los romanos crucifican a José tras detenerlo mientras buscaba su burro al confundirlo con un rebelde judío o cuando Jesús escapa a la carrera de las piedras de los porquerizos que han perdido dos mil cerdos porque Jesús expulsa los demonios de un poseso y los pasa a una piara de cerdos que enloquece y se descalabra por un acantilado. De mondarse.
    Cuando llegamos el aparcamiento a montar en el coche, los gitanos ya se afanan en montar los tenderetes para el mercado de mañana, que se celebra precisamente aquí, en el Campo de la República. El mercado de Barcelos es el más antiguo y mayor de todo Portugal.

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