Otros viajes

República de Portugal 2011

28 de junio, Viana do Castelo6 de julio, Sintra
29 de junio, Braga, Barcelos 7 de julio, Sintra, Cascaes, Estoril, Lisboa
30 de junio, Bom Jesus, Guimarães, Vila do Conde, Oporto8 de julio, Lisboa
1 de julio, Oporto 9 de julio, Lisboa
2 de julio, Amarante, Peso da Régua, Tabuaço 10 de julio, Lisboa, Évora
3 de julio, Vila Nova de Foz Côa 11 de julio, Évora
4 de julio, Coímbra, Aveiro Datos económicos del viaje
5 de julio, Conimbriga, Alcobaça, Óbidos, Sintra

2 de julio, sábado

    Salimos a las diez de Oporto en dirección este; nuestra meta es el parque arqueológico del valle del río Côa. En el río Támega que cruza Amarante se celebra la tercera prueba del campeonato nacional de pesca deportiva, categoría individual masculina. Unos pescan en la modalidad de al toque con cañas muy largas, sin carretes y con una única anilla en la puntera, donde se engancha la línea. La mayoría ha optado por la pesca a la inglesa o a la boloñesa, cañas de longitud muy variable con carrete y anillas. Todos utilizan flotador para distinguir la picada del pez. El río es amplio y de aguas plácidas y oscuras, ideal para barbos, bogas, carpas y tencas. El concurso termina a las doce y desde el puente de san Gonzalo vemos al jurado recorrer cada puesto, sacar los peces de la malla de conservación y pesar las piezas. No parece que haya sido un buen día de pesca: el que más, puede contar hasta tres peces y ninguno pasa de los ciento cincuenta gramos, vamos, como sardinas. Muchos se van bolos.
Crucero por el Duero
    El puente original se derrumbó en la riada de 1763, el actual lleva aquí desde 1790. La iglesia y el monasterio de San Gonzalo están justo al lado del puente. Dentro de una capilla hay una estatua yacente de san Gonzalo que tiene los pies desgastados de tantas caricias que le hacen los que buscan la solución a su soltería a través de este remedio esotérico.
    Seguimos por la sierra del Marao hasta Peso da Régua donde casi no comemos en el restaurante Douro In; algún problema grave deben tener en la cocina: no somos los únicos esperando unos platos que parecen no llegar nunca. Cuarenta y tres minutos tardan en servirnos el primero, ¡qué se dice pronto! Y encima viene frío.
    Desde Peso da Régua zarpan y arriban muchos cruceros que navegan el Duero desde Oporto hasta Pocinho. Dada la hora, solo nos queda la opción de un viaje corto, por ejemplo, el que lleva a la estación termal de Caldas de Moledo que sale cada hora y dura cincuenta minutos, pero el señor del uniforme azul nos informa que debe haber un mínimo de cuatro personas. Mientras esperamos a ver si aparece alguien más se oye el sonido de una tamborrada: es la fanfarria de los bomberos voluntarios de Peso da Régua que desfilan por la avenida João Franco. Para evitar malentendidos, la fanfarria ha tenido que sacar un comunicado público para explicar su ausencia el pasado veintitrés de junio en la procesión de São João do Rio. Al parecer fueron invitados a desfilar y declinaron la invitación ya que era un día laborable y varios músicos que tocan instrumentos esenciales, como el bombo o las cornetas, trabajaban.
    Nadie más aparece, así que nos marchamos de Peso da Régua sin nuestro viaje en lancha por el Duero. Seguimos adelante por la ribera izquierda y paramos en varias ocasiones para admirar la panorámica sobre los meandros del Duero y los bancales de viñedos y también a gastar unos euros en los improvisados puestos de fruta de la carretera. Nos alojamos en el centro histórico de Tabuaço, un pueblo de mil ochocientos habitantes.

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