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República de Portugal 2011

28 de junio, Viana do Castelo6 de julio, Sintra
29 de junio, Braga, Barcelos 7 de julio, Sintra, Cascaes, Estoril, Lisboa
30 de junio, Bom Jesus, Guimarães, Vila do Conde, Oporto8 de julio, Lisboa
1 de julio, Oporto 9 de julio, Lisboa
2 de julio, Amarante, Peso da Régua, Tabuaço 10 de julio, Lisboa, Évora
3 de julio, Vila Nova de Foz Côa 11 de julio, Évora
4 de julio, Coímbra, Aveiro Datos económicos del viaje
5 de julio, Conimbriga, Alcobaça, Óbidos, Sintra

1 de julio, viernes

    El eurotram nos lleva desde Hospital São João a la estación Trindade, justo detrás del ayuntamiento. La avenida Dos Aliados está repleta de edificios modernistas que me dejan con la boca abierta: hasta los cadenas de comida rápida tienen entradas dignas de un palacio. Ante los pasos de cebra, se lee sobre la acera: ¡1166 víctimas de accidentes en Oporto en 2009! Seguimos por la parte peatonal de la Rua Santa Catarina, una larga calle comercial atiborrada de transeúntes de compras y algún café con solera como el Majestic. En la plaza de la Libertad torcemos hacia el Cerro de los Ahorcados donde se encuentra la torre de los Clérigos Pobres, que no serían tan pobres cuando construyeron esta torre en granito de setenta y seis metros de altura. Al pié de la torre nos refrescamos con un zumo de naranja mientras observamos cómo los de la tele filman una entrevista a un clérigo de los que todavía gastan alzacuello.
Rua Santa Catarina, Oporto
    La librería Lello e Irmão es muy frecuentada por los turistas, sobre todo, desde que apareció en la segunda película de Harry Potter, La cámara secreta. Al parecer, la escritora Joanne Rowling, tras la muerte de su madre, se trasladó a Oporto para enseñar inglés. La escalera de madera que lleva al primer piso es espectacular, no tiene ni una sola superficie plana. Aunque no se permiten fotografías, los turistas se las ingenian para llevarse una instantánea de esta obra maestra de la carpintería. Encontramos la edición con fotografías del libro de Saramago, ya descatalogado, Viagem a Portugal.
    Calle abajo se encuentra la estación de trenes Sao Bento. Las pinturas de los azulejos de la sala principal datan de 1930 y reproducen escenas de batallas históricas.
    Para mi gusto, el Palacio de la Bolsa es lo mejor de Oporto. Nos apuntamos a una visita guiada en portugués y español para ver este edificio de estilo neoclásico. Se construyó sobre las ruinas del convento de los franciscanos, que se destruyó en un incendio. Las obras comenzaron en 1842 y duraron casi medio siglo debido a la dificultad para tallar el granito que es el típico material del norte de Portugal. Al principio alojaba a los comerciantes que realizaban negocios y guardaban su dinero aquí, después se convirtió en el mercado de valores de Oporto y ahora es un centro cultural y de conferencias. Si nadie te advierte del trampantojo creerías que las paredes de la sala de la Asamblea General están totalmente decoradas en madera, aún sabiéndolo, cuesta diferenciar la madera real, que acaba a metro y medio de altura, del estuco pintado.
Un ejemplo de que el estilo oriental estaba muy de moda en aquella época es el Salón Árabe, inspirado en la Alhambra. Las letras árabes no transcriben versículos del Corán, son meramente decorativas. Ahora se usa como salón de recepciones oficiales de la ciudad y también se puede alquilar para bodas, fiestas particulares o conferencias. Toda la decoración interna del palacio es sensacional: la escalera de granito y mármol, la sala dorada, el patio de las naciones, la sala de los retratos, etc.
    A orillas del Duero, la iglesia de San Francisco parece una construcción gótica ordinaria pero su interior guarda el Barroco más recargado de Portugal. Ante tanto lujo, uno se pregunta: si los franciscanos pertenecían a una orden mendicante ¿de dónde sacaban los recursos para construir semejantes iglesias? Pues de las donaciones que recibían de laicos, sobre todo de nobles y señores. Todos demandaban un producto que la Iglesia ofrece en exclusividad: la vida eterna. Y claro, no reparaban en gastos para ser enterrados lo más cerca posible de su Dios, y que mejor sitio que las iglesias. En el suelo de esta todavía se ven las antiguas tumbas. A partir de la Ley de la Salud de 1845, todos los fallecidos, incluido los frailes, pasaron a ser enterrados en el cementerio público. Por supuesto, la construcción inicial de 1245 era más modesta que la actual. Esta iglesia ha sufrido varias reconstrucciones a consecuencia de incendios y también adaptaciones a las nuevas modas, como el Barroco.
    Si el interior de la iglesia de San Francisco es una obra de arte del Medievo, justo en el arranque de las escaleras descansa una obra maestra de la técnica actual: un Bentley Continental GT descapotable de 560 CV, dos turbocompresores, tracción total, mando secuencial en el volante, etc. ¿Será su propietario algún magnate de los vinos de Oporto? No me extrañaría, tienen fama mundial y en la otra orilla se pueden visitar las bodegas de Ramos Pinto, Ferreira, Calem o Sandeman (las botellas con la figura del embozado de negro y sombrero español).
    El vino de Oporto nació cuando Inglaterra perdió los suministros de vinos franceses al entrar en guerra con Francia en 1678. Los ingleses recurrieron a los vinos del Duero, ásperos y astringentes, y añadieron aguardiente para que aguantaran la travesía sin estropearse; el sabor dulzón resultante agradó a los ingleses y rápidamente se hicieron con el comercio de este vino. Este monopolio duró hasta la fundación de la Companhia Velha, que marcó el ingreso de los portugueses en la producción y comercialización de este vino.
    Seguimos nuestro paseo por la ribera del Duero y poco antes del puente Dom Luis I observamos en medio del río una gabarra enorme con un escenario lleno de luces. Una chica nos aclara que esta noche, a las nueve y media, van a tocar gratuitamente varios músicos muy conocidos en Portugal: Rodrigo Leão con Cinema Ensemble, The Gift y Rui Veloso. Se trata de celebrar los treinta y cinco años de EDP, Energías de Portugal, empresa portuguesa de suministro eléctrico y de gas.
Concierto sobre el Duero, Oporto
    Cenamos en Bacalhoeiro, uno de los restaurantes del paseo marítimo de Vila Nova de Gaia, la población enfrente de Oporto. A lo largo de este paseo se ven muchos rabelos, unos barquitos de madera que antiguamente transportaban los toneles de vino; hoy pasean a los turistas por el Duero. Después intentamos ver la actuación de Rui Veloso. Las dos orillas del Duero están repletas de seguidores de los artistas pero a mí el concierto me parece desangelado, poco emocionante: la gabarra de los músicos está demasiado lejos del público y aunque las imágenes se proyectan sobre las columnas, se les sigue viendo lejanos. Además, el volumen es muy bajo y el sonido tan mal balanceado que cuesta creerlo. Así que subimos en el teleférico hasta la estación Jardim do Morro y tomamos el eurotram hacia nuestro hotel. Hoy han ampliado el horario de los transportes públicos hasta las doce y media por el concierto.

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