Los viajes de Mariano

República del Perú 2010

25 de junio, Lima 4 de julio, Pucará, Raqchi, Andahuaylillas, Cusco
26 de junio, Lima5 de julio, Cusco, Sacsayhuamán, Tambomachay
27 de junio, Trujillo, huacas Sol y Luna, Chan Chan, Huanchaco6 de julio, Pisac, Ollantaytambo, Urubamba
28 de junio, Huaca El Brujo, Chiclayo,7 de julio, Machupicchu
29 de junio, tumbas del Señor de Sipán8 de julio, Machupicchu, Cusco
30 de junio, Arequipa9 de julio, Puerto Maldonado, Inkaterra
1 de julio, Chivay10 de julio, Inkaterra, lago Sandoval
2 de julio, Cruz del Cóndor, Puno11 de julio, Inkaterra, Lima
3 de julio, lago Titicaca, uros, isla Taquile12 de julio, Lima
Datos económicos

26 de junio, sábado

    El clima de Lima es muy especial, ahora recién ha entrado el invierno pero no hace mucho frío, de hecho, se diría que no hay consenso en cuanto a la percepción térmica: mientras algunos visten abrigo y bufanda, otros andan en camiseta y sandalias. Lo característico de Lima es un cielo cubierto de nubes blancas que aporta un cierto aire de tristeza a la ciudad. Uno creería que en cualquier momento empezará a llover, pero no confíes en ello, como mucho, quizá caiga una ligera garúa que apenas mojará el suelo. Sólo durante los meses de verano, es decir, en enero y febrero, gozan de un cielo despejado y azul.
    A las ocho y media nos recoge la combi con el chofer y nuestra guía, Bibiana. Comenzamos las visitas por la plaza presidida por la estatua del general argentino José Francisco de San Martín, libertador de Chile y Lima en 1821.
Plaza de Armas de Lima
   Subimos hasta la Plaza de Armas, donde una marca de refrescos ha montado una pantalla gigante para seguir los partidos del mundial de fútbol de Sudáfrica.
    Caminando hacia el Puente de Piedra pasamos enfrente de la abigarrada fachada del Palacio del Gobierno. Casi debajo del puente, medio escondida, está la estatua ecuestre del invasor español Francisco Pizarro. Seguimos con la Lima virreinal: la iglesia y el convento de San Francisco, la mayor muestra de arte colonial en América. Vemos la sala coral y la biblioteca de los monjes, la sacristía, con su colección de lienzos de Zurbarán y Rivera, el gran patio del claustro principal, decorado con azulejos sevillanos del siglo XVI, los arcos moriscos y las criptas subterráneas, conocidas como las “Catacumbas”, consideradas Patrimonio Cultural de la Humanidad.
    Las causas rellenas de pollo —plato precolombino muy popular— y demás manjares del bar Cordano tienen un aspecto estupendo y se nos abre el apetito, pero la agencia nos ha reservado mesa en un restaurante de postín: Las Brujas del Cachiche, en la plaza Bolognesi de Miraflores, un barrio de blanquitos. Comparto con mi mujer un tiradito de corvina (corvina cruda, cortada en finas láminas, trozos de pulpo, langostinos marinados al limón, ají limo, perejil y aceite de oliva, cortes de palta (aguacate), fina juliana de cebollas y choclo desgranado) y de principal tomamos ambos chupe de camarones, que es una sopa de cangrejos que contiene caldo de pescado, verdura, ajíes, coral de cangrejos, papa amarilla, queso, leche, choclo serrano, habas verdes iqueñas y arroz, servido con huevo escalfado de gallina de corral, hierbas andinas y ajín tostado. A pesar de los deliciosos postres que anuncia la carta, renunciamos a ellos porque las raciones han sido copiosas y es mejor no abusar, que bastante sobrepeso tenemos.
    Los peruanos están muy orgullosos de su gastronomía, y no es para menos, es una de las más diversas del mundo y de mayor personalidad, con cerca de cuatrocientos platos tradicionales y doscientos cincuenta postres. ¿Y a qué se debe tanta variedad? Pues a la fusión entre la comida precolombina y la que llegó con inmigraciones posteriores: españoles, esclavos africanos, franceses, chinos, japoneses, italianos... El resultado es espectacular y lo mejor de todo es que se come de maravilla en cualquier restaurante, por humilde que sea.
El viringo o perro peruano sin pelo, orgullo nacional en una reciente encuesta
    Los peruanos se toman muy en serio su gastronomía, sí, pero... ¿sabes quién se ha llevado el premio al orgullo peruano en una encuesta organizada por la municipalidad de Lima? ¿Será su cebiche, el King Kong, Macchu Pichu, el Señor de Sipán, el pisco sour, el tumi, la bandera nacional, los caballos de paso, Vargas Llosa, Fujimori...? Ninguno de ellos; el ganador ha sido... ¡el perro peruano!, un curioso can que los turistas veremos, por orden gubernamental, en muchas zonas arqueológicas de la costa peruana.
    A las dos dejamos el Crowne Plaza y salimos hacia el aeropuerto por la Costa Verde, de tráfico muy intenso. Llegamos con el tiempo justo para embarcar y para las cinco ya estamos en Trujillo, donde la cultura mochica nos aguarda.
    El olor de las granjas de gallinas nos acompaña a lo largo de la recta carretera que une el aeropuerto con Trujillo. Las casas con ladrillo visto, sin enlucir, serán una constante en todo el país, sobre todo en la costa, donde apenas llueve.
    Trujillo cuenta con ochocientos mil habitantes y el hotel Libertador, nuestro alojamiento, se encuentra en plena Plaza de Armas, un lugar bastante tranquilo si lo comparamos con la riada de gente que recorre las calles comerciales donde, créeme, se hace difícil andar. Talmente como en un hormiguero.
    Temperaturas máximas y mínima de hoy: 18,3º C y 16º C. Humedad: 82%

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