República del Perú 2010

25 de junio, Lima 4 de julio, Pucará, Raqchi, Andahuaylillas, Cusco
26 de junio, Lima5 de julio, Cusco, Sacsayhuamán, Tambomachay
27 de junio, Trujillo, huacas Sol y Luna, Chan Chan, Huanchaco6 de julio, Pisac, Ollantaytambo, Urubamba
28 de junio, Huaca El Brujo, Chiclayo7 de julio, Machupicchu
29 de junio, tumbas del Señor de Sipán8 de julio, Machupicchu, Cusco
30 de junio, Arequipa9 de julio, Puerto Maldonado, Inkaterra
1 de julio, Chivay10 de julio, Inkaterra, lago Sandoval
2 de julio, Cruz del Cóndor, Puno11 de julio, Inkaterra, Lima
3 de julio, lago Titicaca, uros, isla Taquile12 de julio, Lima
Datos económicos

5 de julio, lunes

   Nuestra guía en Cusco se llama Cintia y mientras nos conduce hacia las visitas del día cuenta la historia de Pachacútec 'el que cambió el mundo': “Pachacútec fue hijo del inca Wiracocha, sin embargo, el Inca escogió a su hermano como heredero del reino, a pesar de sus escasas dotes militares y de liderazgo. Cuando los chancas atacaron en 1438, Wiracocha y su hijo favorito huyeron como cobardes. Pachacútec se quedó, se alió a los canas y derrotó a los chancas y los ayamarcas. Tras esta victoria le cogió gusto a guerrear y ayudado de su hijo Tupac Inca Yupanqui expandió su reino convirtiéndolo en un imperio que se extendió desde el sur de la actual Colombia hasta más allá de Santiago de Chile. El imperio se consolidó y alcanzó su apogeo con su nieto Huayna Cápac, quien tuvo dos hijos, Huáscar y Atahualpa, que llevarían al imperio a la guerra civil. Atahualpa venció en 1532 pero poco después llegó Francisco Pizarro que daría la puntilla al imperio inca, ¡y de qué manera!: en 1520, cuando llegaron los españoles, se calcula que había más de doce millones de indígenas en el territorio inca; un siglo después, y debido a las masacres, la esclavitud y, sobre todo, a la guerra bacteriológica (viruela, sarampión, gripe, tifus, peste bubónica) solo quedaba un millón". ¡Vaya escabechina! Cintia nos habla de los chasquis, o mensajeros personales del Inca: “Eran chicos bien entrenados que servían como servicio de correo o para traer pescado fresco desde la costa al Inca de turno.
    Las reglas del inca Pachacútec eran bien sencillas: no robes, no mientas ni seas perezoso. Quebrar estas normas significaba la muerte". Cintia asegura que en pueblos remotos del altiplano los linchamientos sin juicio son incontables; la chusma, a veces compuesta por miles de personas, se encarga de matar o quemar al reo al grito de ¡justicia popular, justicia popular! ¿Los delitos? Violaciones o intentos de violación y, sobre todo, robos. La gente justifica estas barbaridades porque los choros (rateros) salen de la cárcel al poco tiempo y vuelven a delinquir, la Policía no actúa. En Huancayo han colocado veinticinco carteles de advertencia con textos como estos: "Pinche ratero: si te agarramos robando no te vamos a remitir a las autoridades. Te vamos a partir tu madre". "Atención, vecinos organizados: choro atrapado, choro linchado". Lo peor de todo esto es que en no pocas ocasiones mueren inocentes, ¡incluso turistas! A pesar de que las condenas por estas ejecuciones sobrepasan los veinticinco años de prisión, no hay manera de terminar con estas salvajadas, de hecho, van a más, porque son estimuladas por algunos políticos populistas. Campañas en las redes sociales como "chapa tu choro (atrapa tu ladrón) y déjalo cuadripléjico" han tenido un éxito tremendo. Lo habitual es desnudarlos, atarlos a un poste y disciplinarlos

Pancarta de bienvenida

de lo lindo. Tienen suerte si la Policía llega a tiempo, si no, mueren apaleados o quemados. Tampoco es raro que la propia Policía se presente y tolere cierto grado de tortura, como para que la chusma se desfogue, aunque se dio un caso en el que fueron apaleados hasta la muerte en presencia del fiscal y de la Policía. Luego están los llamados ronderos urbanos que patrullan las calles de noche y reparten varazos para corregir las actitudes que ellos consideran contrarias a sus principios morales. Titulares como estos son habituales en los periódicos: "Ladrón se salva de linchamiento por robar en panadería en Cajamarca, si el serenazgo (Policía municipal) no llega a tiempo lo queman vivo en el horno". "Huancayo: por robar taxi, lo desnudan y azotan". "Vecinos de San Miguel casi linchan a policías que fueron confundidos con ladrones". "En Juliaca intentan quemar con agua hervida a un sospechoso de hurto". "Juliaca: pobladores por poco linchan a sus propios vecinos". "Puno: transportistas ahorcan a presunto ladrón de carros esta madrugada". "La Rinconada: mueren dos moradores en enfrentamientos con la Policía, exigían que la entrega de ocho supuestos delincuentes para lincharlos". "Chimbote: juntas vecinales en contra de las campañas para dejar paralíticos a los ladrones". "Puno: confunden enamorado con ladrón. Ingresa por la ventana de su novia y es apaleado tras ser amarrado a un poste del alumbrado público".

Plaza de Armas de Cusco

    La primera visita del día es Tambomachay, a siete kilómetros de Cusco. Se trata de un templo dedicado al agua e igualmente utilizado como balneario de reposo para el Inca. Este lugar también es conocido como Baños del Inca. Los incas construyeron cientos de adoratorios del agua en los alrededores de Cusco.
    Muy cerca se encuentra Puca Pucara que fue una construcción militar defensiva estratégicamente situada, desde donde se controlaba muy bien quién entraba y salía de Cusco. Puca Pucara significa Fortaleza Roja y este nombre viene del color que toman las rocas con la luz del crepúsculo.
    Proseguimos hacia el antiguo centro ceremonial de Qenko o "laberinto", considerado como lugar sagrado en el que se ofrecían sacrificios de animales en honor al Sol, la Luna y las estrellas y también se momificaban cuerpos de personajes importantes. Algunas figuras aparecen medio destruidas y no se conoce su significado, Cintia nos explica que la intolerancia de los cristianos con la cultura inca les llevo a destruir multitud de esculturas y a la quema de momias.

Sacsayhuamán

    Y para finalizar la excursión matutina, a dos kilómetros al norte de Cusco, visitamos la fortaleza ceremonial inca Sacsayhuamán o "Lugar donde se sacia el halcón". La edificación más grande que realizaron los incas. Se comenzó durante el reinado de Pachacútec y fue su nieto Huayna Cápac quien le dio el toque final. Cuando los invasores españoles llegaron a Sacsayhuamán, quedaron sorprendidos, les costaba imaginar cómo los incas, que no conocían el hierro ni la rueda y que no utilizaban poleas ni carros, levantaron esta fortificación con rocas de hasta doscientas toneladas, perfectamente labradas y ensambladas, cuyas uniones no permiten pasar ni el filo de un cuchillo. Otra razón para acercarse hasta aquí es la fantástica vista sobre Cusco y las montañas que lo rodean.
    No podemos dejar Cusco sin probar el conejillo de indias. Cintia nos recomienda el restaurante especialista en cuy, El Moqueguano, a quince minutos del centro, o bien, Don Tomás, más turístico, muy cerca de la Plaza de Armas. Entramos en este último y salimos como si no hubiéramos comido porque el cuy tiene poca carne y mucho hueso.
    Visitamos por nuestra cuenta el Museo Inca de Cusco y cuando salimos nos dirigimos al Centro Qosqo de Arte Nativo, porque a las siete menos cuarto comienza el espectáculo de danzas que resulta bastante entretenido a pesar de que el teatro está en restauración.
    Cenamos en La Granja de Heidi. El propietario es extranjero y muy simpático. A una clara le llaman aquí bicicleta, porque “todavía se puede andar en bicicleta con eso”. Tomamos unas papas al horno con carne de res y verduras y de postre unas torrejitas de manzana caseras.

Copyright © 2010 - MRB

La propiedad intelectual de los textos y de las fotos me pertenece, por lo que está prohibida su reproducción total o parcial sin mi expresa autorización.