Los viajes de Mariano

Nueva Zelanda 2010

8 de noviembre, Auckland 24 de noviembre, Jackson Bay 3 de diciembre, Turoa, Tokaanu
9 de noviembre, Auckland 25 de noviembre, Glaciar Fox 4 de diciembre, Turangi, Taupo
17 de noviembre, Christchurch 26 de noviembre, Glaciar Franz Josef5 de diciembre, Rotorua, Reporoa
18 de noviembre, Christchurch 27 de noviembre, Kaikoura 6 de diciembre, Te Wairoa, Whakatane
19 de noviembre, Moeraki 28 de noviembre, Kaikoura 7 de diciembre, Kiwi360
20 de noviembre, Dunedin, Otago 29 de noviembre, Nelson 8 de diciembre, Thames, Auckland
21 de noviembre, Clinton, Te Anau 30 de noviembre, Abel Tasman, Havelock 9 de diciembre, Auckland
22 de noviembre, Milford Sound 1 de diciembre, Picton, Wellington 10 de diciembre, Auckland
23 de noviembre, Queenstown 2 de diciembre, Wellington, Bulls Datos económicos del viaje

25 de noviembre, jueves

    Cuando echamos un vistazo por la ventana divisamos al vecino de la autocaravana pescando desde el embarcadero de Jackson Bay. Espero que se haya rociado bien con repelente porque esta mañana los mosquitos se muestran muy activos.
    Paramos en el súper On the Spot Express de Haast, bien surtido y además con baño, internet, correo electrónico, programas telefónicos, librería, cafetería, etc.
    La vegetación de la costa oeste es fantástica; los árboles forman agrupaciones de denso ramaje que parecen como repollos de brócoli. Paramos en el Knights Point, un punto de vista sobre el acantilado que mira al salvaje mar de Tasmania. Se ve bien poco, hay mucha niebla.
    Paramos en el Salmon Farm Café & Shop, donde además de tomarte un tentempié y un café puedes ver desde la terraza miles de salmones nadando en redes circulares alimentados por las cristalinas y oxigenadas aguas del río Waituna. Lo más espectacular son unos pocos salmones enormes y robustos, como de diez kilos, que nadan en el exterior de las redes.
   Entramos en el Parque Nacional Westland Tai Poutini, una zona con ciento cuarenta glaciares en un área de 200 Km². Nuestro objetivo son los glaciares Fox y Franz Josef; son de lejos los mayores y lo mejor de todo: son accesibles tras un corto paseo andando.
    Para la una llegamos al glaciar Fox y una enorme explanada, por donde antiguamente corría el glaciar, nos sirve de aparcamiento. Antes de la caminata, comemos en la autocaravana y nos informamos un poco sobre los glaciares.
    ¿Y qué es un glaciar? Un glaciar es una enorme masa de hielo que se mueve valle abajo muy despacio. La cabecera o circo glaciar recoge la nieve que permanece a temperaturas bajo cero. El glaciar Fox recorre trece kilómetros y salva un desnivel de dos mil seiscientos metros. Según desciende a cotas más bajas la temperatura aumenta y el hielo se derrite. ¿Cuánto avanza un glaciar? Cuando la cantidad de nieve acumulada arriba es superior a la que se derrite en el extremo inferior, el glaciar avanza. Desde el fin de la Pequeña Edad de Hielo, alrededor de 1850, los glaciares de todo el mundo han retrocedido, y mucho. El Fox y el Franz Josef no son una excepción: en cien años se han acortado dos kilómetros y medio, aunque desde 1985 avanzan a razón de un metro diario debido al aumento de precipitaciones de nieve y al efecto del Niño de 2002.
Glaciar Fox
    Tras una fácil caminata de unos treinta minutos llegamos hasta el límite de seguridad, que nos deja a doscientos metros de la zona de ablación. El límite está bien señalizado con cuerdas y carteles. A pesar de esto, el año pasado murieron dos hermanos australianos sepultados por cien toneladas de hielo. Se acercaron demasiado para hacer fotos.
    Mucha gente camina sobre el glaciar pero para eso hay que contratar un guía experimentado, alquilar botas adecuadas y estar en buena forma física.
    La lluvia desbarata nuestros planes de visitar esta tarde el otro glaciar, el Franz Josef, así que nos instalamos en el camping Rain Forest Retreat, algo laberíntico y de calles estrechas, inmerso en la atmósfera húmeda de un bosque lluvioso, con helechos por todas partes y nubes blancas muy bajas. El camping cuenta con sauna escandinava, espá privado y piscina climatizada. Como la piscina está llena de gente, reservamos para el privado y en cuanto aparcamos la autocaravana nos sumergirnos en pelotas en las burbujeantes y calentitas aguas del espá.
    Luego damos una vuelta por el pueblo, donde hay poco que ver: una gasolinera, varios restaurantes, un súper, tiendas de recuerdos, agencias de viajes y hoteles, ¡ah! y un edificio dedicado a los kiwis rowi, uno de los más raros, sólo quedan trescientos setenta ejemplares y se encuentran a unos veinte minutos de aquí, libres en la naturaleza.
    En camping ha colgado el letrero de "lleno", sin embargo, sólo se oye el canto de los pájaros.

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