Los viajes de Mariano

Reino de Nepal 2002

26 de marzo, Katmandú28 de marzo, Bhaktapur, Swayambhunath
27 de marzo, Patán29 de marzo, Katmandú

26 de marzo, martes

    Después de pasar diez días en India (ver diario del viaje aquí), volamos desde Benarés hacia Katmandú, capital del único reino hindú del mundo: Nepal. En el aeropuerto de Benarés, de nuevo nos registran de pies a cabeza. Por seis veces nos han pedido la tarjeta de embarque antes de acceder al avión.
    Aparentemente, el nivel de vida de Nepal es mejor que el de India, el tráfico es más ordenado, las aceras son amplias y se respira una mayor tranquilidad, además, las calles parecen bastante limpias.
    Nos alojamos en el hotel Yak & Yeti, muy bien situado, en una zona muy tranquila, a quince minutos de la Durbar square, y con la habitación más acogedora de cuantas hayamos estado, gracias a la iluminación basada en luces indirectas.
    Salimos inmediatamente a la calle. Nos asombramos de no ser asediados por los cazaturistas. Las tiendas de las calles comerciales están muy bien surtidas. Las mercancías que ofrecen no llegan a la calidad de las de occidente pero están cerca.
    A esta hora de la tarde, las calles están atestadas de gente, casi es difícil andar, una señorita amablemente nos conduce hasta la plaza Durbar o del Palacio. Cuando llegamos no nos dejan entrar; está tomada por el ejército. Al parecer, hoy mismo han matado a treinta maoístas en la capital y hay algo de jaleo.
    Paseamos por los alrededores de la plaza Durbar cuando empieza a llover, nos refugiamos en una pastelería y aprovechamos para comprar unos dulces y té en una tienda aledaña. Después, paseamos por un centro comercial y ya de noche, tomamos un taxi hasta nuestro hotel.
    La tormenta lleva truenos y relámpagos, nos recuerda que no muy lejos de aquí se encuentran ocho de los diez picos más altos del mundo. Entre ellos, el Himalaya, el Annapurna y la cumbre del mundo: el Everest (8848 m). Dicen que en alguno de ellos se esconde el abominable hombre de las nieves o Yeti. ¡Uuuuuuh! El K2 se quedó en Pakistán.

Plaza Durbar

    En Nepal es donde nació el budismo, en el área del reino del Himalaya. Tomó su nombre de su fundador, Buda (el iluminado). No creen en ningún dios, por tanto, no rezan. Toman a Buda como ejemplo para sus vidas. Creen en la reencarnación, como los hinduistas, y por supuesto, tienen que portarse bien para que la siguiente vida sea mejor que la anterior.
    A lo largo de la historia de Nepal se han sucedido periodos de budismo y de hinduismo, de tal manera que ahora ambas religiones están tan imbricadas que es difícil establecer límites entre ellas, de hecho, figuras que el budismo considera sabios han sido transformadas por los hindúes de Nepal como nuevas manifestaciones de sus dioses. Muchos lugares de culto son comunes para budistas e hindúes.

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