Otros viajes

República de Mauricio 2008

30 de noviembre, Mahébourg, Blue Baie8 de diciembre, La Aventura del Azúcar
1 de diciembre, Isla de las Garcetas, Curepipe9 de diciembre, Pamplemousses
2 de diciembre, La Vanille, Flic en Flac 10 de diciembre, Trou d'Eau Douce
3 de diciembre, Flic en Flac 11 de diciembre, Trou d'Eau Douce
4 de diciembre, Chamarel, Valle de los Colores, Gris Gris12 de diciembre, Port Louis, Moka, Floréal
5 de diciembre, Casela Bird Park, Pereybére 13 de diciembre, Mahébourg, Blue Baie
6 de diciembre, Port Louis 14 de diciembre, Mahébourg
7 de diciembre, Maheswarnath, Aquarium, Mont ChoisyDatos económicos del viaje


3 de diciembre, miércoles

    Esta mañana paseamos tranquilamente por la playa de Flic en Flac para familiarizarnos con el pueblo. Las playas con arena de coral tienen su cara y su cruz: la cara es que no cogen temperatura y se puede andar descalzo tranquilamente, a pesar de los treinta y dos grados habituales al mediodía. La cruz: que las orillas contienen diminutos restos de coral que, aunque no llegan a clavarse, molestan al andar con los pies descalzos.
Flic en Flac
    La playa de Flic en Flac es larga y como todas en Mauricio, muy poco concurrida entre semana. Vemos como un grupo de turistas salen del hotel con su guía y este los lleva caminado hasta un determinado punto y les señala un lugar para ver los peces en los arrecifes de coral, allí mismo, a menos de cincuenta metros, no hace falta ni ir en lancha. En la playa no se escucha ni el murmullo del agua, ya que la barrera de coral rompe las olas y convierte la franja de mar entre la barrera y la costa en una laguna de aguas mansas, sobre todo, en marea baja.
   Los pescadores nativos nunca faltan en las orillas de la laguna o a lo lejos, sobre la barrera de coral. Recorren las orillas con perseverancia, armados con su caña de bambú sin anillas o con cañas más convencionales y modernas.
    Al regresar, atravesamos por el centro del pueblo, muy tranquilo y orientado al turismo. De vuelta al hotel nos ponemos las aletas y gafas y... al agua. La temperatura del mar es tibia, casi caliente. Ando despacio, con el agua en mis rodillas, examinando todo a mi alrededor. La primera criatura que diviso es una holoturia o babosa de mar, muy apreciado en Asia por sus supuestas propiedades afrodisíacas. Entre las escasas manchas de vegetación se observan unos gusanos larguísimos (Synapta maculata), que mi mujer confundía con las cuerdas trenzadas de los amarres de las lanchas, pero no, si los observamos de cerca con las gafas se aprecia que se mueven muy lentamente, siempre entre la vegetación del fondo arenoso; miden como metro y medio de largo y dos centímetros de diámetro y como sufro de una ligera fobia a todo lo que se parezca a una serpiente, no me gusta su presencia. Por desgracia, en las cercanías del hotel Klondike no hay corales y el suelo es arenoso, así que casi no se ven peces, eso sí, gusanos, erizos y holoturias, a mansalva.
Synapta maculata, muy abundante en las zonas arenosas de Mauricio
    Al regresar al bungalow nos encontramos con el jardinero que nos ha cogido nada menos que ocho mangos de los árboles del jardín del hotel. Seguimos toda la tarde en la playa y en mi segundo buceo con las gafas veo algunos peces diminutos de un azul fosforescente y pequeños cardúmenes de peces plateados y alargados. Al atardecer, descubro bajo una roca de la orilla, un número de peces desproporcionado para la profundidad del lugar y vigilando bajo una roca sumergida en el agua, una pequeña morena al acecho.

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