Los viajes de Mariano

República de Mauricio 2012

21 de octubre, Flic en Flac 29 de octubre, Pamplemousses
22 de octubre, Flic en Flac 30 de octubre, La Pointe aux Canonniers, Mont Choisy
23 de octubre, Casela Nature Park, Tamarin 31 de octubre, Trou aux Biches, Port Louis
24 de octubre, Black River Gorges1 de noviembre, Mahébourg, Blue Bay
25 de octubre, Flic en Flac 2 de noviembre, La Vanille, Gris Gris
26 de octubre, Trou aux Biches3 de noviembre, Trou d'Eau Douce
27 de octubre, Cap Malheureux, Saint Antoine4 de noviembre, Mahébourg
28 de octubre, Trou aux Biches Datos económicos del viaje

28 de octubre, domingo

    ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos tranquilamente en nuestro apartamento Mo Ti Paradis descansando al borde de la piscina o pasamos el día en la playa de Trou aux Biches? Gran dilema. La ventaja de la piscina es que hay más tranquilidad para leer y si nos apetece un refresco tenemos la nevera ahí al lado. Sin embargo, en la playa pasan, o pueden pasar más cosas y además, el color turquesa del agua y las palmeras —abundantes en esta playa— crean una atmosfera inigualable de paraíso intertropical, muy agradable a la vista. Está claro, nos decidimos por la playa.
    En el césped que precede a la playa un grupo muy numeroso de chicos y chicas forman un amplio círculo y agarrados de las manos cantan canciones; yo diría que se trata de algún grupo religioso, probablemente evangélico. Al entrar en la playa una chica nos informa de los precios de un par de hamacas con sombrilla: seiscientas rupias o quince euros.
Trou aux Biches
    Mercamos un par de tumbonas y ya estamos dispuestos para pasar el día sin más preocupación que mover las tumbonas de vez en cuando para evitar el sol directo sobre la piel, que dicen los médicos que es malísimo. Un señor mayor pesca con un palo de bambú atado a un cordel. El marinero del barco-taxi de nombre Le Magicien descansa sobre la tapa de regala de su embarcación mientras echa sus cañas a pescar. El vendedor ambulante de mantelerías pregunta por nuestra nacionalidad; el tipo no nos cree cuando le decimos que somos españoles, sólo se convence al enseñarle uno de los libros que leemos. El de los pareos aparece un poco más tarde. Luego los vendedores de artesanías. ¿Quieres pasar unas horas pescando fuera de la barrera de coral? Ahí está la lancha La Rochelle; Alain Marie-Jeanne te proporciona todo lo que necesitas, cañas, cebos, licencias, bebidas y seguro. Un viaje de seis horas, saliendo a las cuatro y media de la mañana sale por doscientos cuarenta euros. Esa pareja de turistas regresan muy contentos aunque sólo han pescado media docena de bonitos pequeños, en otras ocasiones se capturan dorados, bonitos grandes y hasta marlines. Los clásicos servicios de barco con quilla de cristal, esquí y parapente tampoco faltan. Muchos negocios, pocos turistas. Una de las tuercas de palometa de la hamaca de mi mujer abandona el vástago. A ver si te vas a pillar. Algunos jovenzuelos pasean sus cuerpos de gimnasio lleno de tatuajes. Un grupo de italianos se hacen notar, gesticulan a grandes voces mientras charlan.
Trou aux Biches
    Mi mujer encuentra con quien conversar: se trata de una pareja de Fasnia. Ella tiene sobrepeso muy evidente y un top de bañador en triángulo que justo le tapa la aureola y unos pocos centímetros; las tetas se le desparraman por arriba, por debajo y los costados. Él, cuerpo atlético, músculos de gimnasio y bañador olímpico último diseño. Han venido con una estancia para veintiún días contratada por agencia desde España. Aterrizaron anteayer a las seis de la tarde, nadie les recibió en el aeropuerto y les costó una barbaridad encontrar el alojamiento. A las nueve dieron con él y estaba cerrado. El guardia de seguridad les permitió pasar la noche en el hotel y al día siguiente la agencia les buscó otro hotel. Yo siempre lo digo: si quieres aventuras, apúntate a un viaje organizado. Nadie se toma mayor interés y organiza mejor un viaje que uno mismo. Recuerdo, hace ya muchos años, que mi mujer y yo reservamos un viaje a Grecia con tres meses de antelación con una conocida agencia española y pocos días antes de volar pasamos a recoger los billetes y pagar, y...¡horror!, aún no los habían reservado. El despiste nos costó caro porque, evidentemente, el precio había subido. Desde entonces, si podemos, todo lo organizamos nosotros: los hoteles, el coche y los aviones. Tampoco es tan difícil, ¿no?
    Me calzo las patas de rana y la máscara y nado hasta la boya amarilla; hay coral del tipo asta de ciervo, pero muy escaso y los peces de coral escasean; no es de extrañar, con tanta lancha a motor los peces tienen que sufrir de los nervios. Además la visibilidad no es buena, apenas cuatro metros.
    Regresamos al apartamento para preparar un pescado con verduras. El horno no funciona y el pescado termina en la sartén. A las cinco de nuevo a la playa. El agua está tranquila y el grupo de chavales sigue con sus cánticos. En cuanto el sol deja de calentar la piel los turistas empiezan a abandonar las hamacas. Es precisamente cuando los lugareños aparecen por la playa, haciendo deporte, corriendo en bicicleta por la arena dura, pescando o simplemente de paseo.

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