Los viajes de Mariano

República de Mauricio 2008

30 de noviembre, Mahébourg, Blue Baie8 de diciembre, La Aventura del Azúcar
1 de diciembre, Isla de las Garcetas, Curepipe9 de diciembre, Pamplemousses
2 de diciembre, La Vanille, Flic en Flac 10 de diciembre, Trou d'Eau Douce
3 de diciembre, Flic en Flac 11 de diciembre, Trou d'Eau Douce
4 de diciembre, Chamarel, Valle de los Colores, Gris Gris12 de diciembre, Port Louis, Moka, Floréal
5 de diciembre, Casela Bird Park, Pereybére 13 de diciembre, Mahébourg, Blue Baie
6 de diciembre, Port Louis 14 de diciembre, Mahébourg
7 de diciembre, Maheswarnath, Aquarium, Mont ChoisyDatos económicos del viaje

12 de diciembre, viernes

    Toda la espalda me arde, espero que las cremas que me aplica mi mujer me alivien el dolor lo antes posible.
    Visitamos de nuevo Port Louis y nos metemos otra vez en el mercado; compramos algunos cedés de sega y seggae y ¡como no!, unas docenas de lichis.
    El museo de Ciencias Naturales necesita una remodelación urgente; los animales disecados han perdido su color natural y presentan un aspecto lastimoso. Esto me recuerda que en 1755, el director del museo Ashmoleano de Oxford quemó el único dodo disecado que existía en el mundo en aquel entonces porque lo encontró demasiado mohoso. Un empleado, seguramente mejor formado que el propio director, logró salvar de las llamas la cabeza y parte de una pata. Afortunadamente, en 1865, el inglés George Clark, maestro de escuela en Mahébourg, tras treinta años de búsqueda, encontró cientos de huesos de dodo en la parte más profunda de La Mare aux Songes, en Blue Baie, una zona pantanosa donde hace cuatro mil años desaguaban tres ríos que probablemente transportaron muchos animales muertos hasta la desembocadura y donde también se cree que se concentraron gran cantidad de animales durante un periodo de prolongada sequía. En excavaciones de 2005 y 2009 se encontraron no cientos, sino miles de huesos de dodo y otros animales extinguidos, como tortugas gigantes o del mismísimo solitario de Rodríguez, del que se puede ver una recreación, junto con un esqueleto completo de dodo. El dodo se ha convertido en el símbolo nacional y aparece en todas partes: el escudo de Mauricio, billetes, sellos, postales, camisetas y hasta en comics.
    Este museo también muestra colecciones de mariposas, tortugas, delfines, crustáceos y peces depredadores realmente amenazadores, como un pez cocodrilo pescado con red a trescientos metros de profundidad.
   Mientras visitamos el museo, fuera, cae una buena tromba de agua. La chica que cantaba sega con dos bailarinas en el kiosko de música lo han tenido que dejar por falta de público, que ha huido en desbandada con las primeras gotas.
   Comemos en un restaurante muy céntrico, la Fleur Mauricien, y nos marchamos hacia Moka para ver la casa Eureka, bastante deteriorada y sin explicaciones.
    Visitamos las tiendas de Floréal donde se encuentran fábricas de ropa muy conocidas a nivel mundial, pero cuidado, en 1992 una compañía local fabricaba polos con el logo de Ralph Lauren y de otras marcas bien conocidas con un diseño muy parecido a los originales. Tras las quejas de las compañías ultrajadas, finalmente, en 2004, la Corte Suprema de Mauricio ordenó su cierre. Ahora suministran ropa a Diesel, Harris Wilson, Café Coton, Equater y otros. Las malas lenguas dicen que en algunas tiendas aún se venden falsificaciones con el logo de Armani, Chanel o Dolce and Gabbana. Estás avisado. En el Shibani Center de Floréal también se encuentran buenos artículos de cachemir, aunque a mí, con este calor, me es imposible probarme semejante prenda invernal. Sobre todo, porque a pesar del calor reinante de hoy, ninguna de las tiendas que hemos visitado tenía encendido el aire acondicionado y con este calor no apetece en absoluto meterse dentro de un jersey de lana.
    Igual te interesa saber que en Floréal se encuentra una de las tiendas más importantes de diamantes de Mauricio, Adamas Ltd, que vende a precios contenidos y libres de impuestos. Eso dicen, que yo, de esto, poco entiendo.
    En Mauricio, como en muchos otros países, también se ven muchas casas a medio hacer, generalmente sólo la planta baja está terminada y la segunda, con armaduras en espera o a medio hacer. La idea es terminarla cuando ahorren lo suficiente o cuando la familia crezca.
    Volvemos al hotel y al atardecer, entre dos luces, damos una vuelta por la orilla y las rocas; vemos varias holoturias y una morena pequeña al borde de la orilla.
    Cenamos otra vez en Les Terrases du Lagon. Hoy hay luna llena y sopla una ligera brisa.
    ¡Madre mía, qué vacaciones...!

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