Otros viajes

República de Mauricio 2008

30 de noviembre, Mahébourg, Blue Baie8 de diciembre, La Aventura del Azúcar
1 de diciembre, Isla de las Garcetas, Curepipe 9 de diciembre, Pamplemousses
2 de diciembre, La Vanille, Flic en Flac 10 de diciembre, Trou d'Eau Douce
3 de diciembre, Flic en Flac 11 de diciembre, Trou d'Eau Douce
4 de diciembre, Chamarel, Valle de los Colores, Gris Gris12 de diciembre, Port Louis, Moka, Floréal
5 de diciembre, Casela Bird Park, Pereybére 13 de diciembre, Mahébourg, Blue Baie
6 de diciembre, Port Louis 14 de diciembre, Mahébourg
7 de diciembre, Maheswarnath, Aquarium, Mont ChoisyDatos económicos del viaje

1 de diciembre, lunes

    Antes de visitar la Isla de las Garcetas, nos acercamos hasta el centro de Mahébourg para ver el colorido mercado local. A mi me apasionan los mercados, eso de conocer frutas y hortalizas diferentes a las nuestras me abre un nuevo mundo de olores y sabores, incluso me causa desazón no disponer de tiempo para probarlo todo y conocer cómo los emplean en la cocina.
    Por lo visto, lo que más venden a los turistas es vainilla porque en todos los puestos te la ofrecen, también unas cajitas con
Mercado diario de Mahébourg
unos polvos de color amarillo intenso que ellos llaman azafrán y que en realidad son polvos de cúrcuma, un rizoma parecido al jengibre que es el componente esencial del curry y que también se utiliza en la industria agroalimentaria para dar color a la mantequilla, la margarina, el queso, los licores, etc. En los puestos del mercado venden chou-chou, la calabaza pâtisson, lalo, margose o pepino salvaje, y también frutas como la bergamota, corossol, fruta del pan, jamalac, naranja de Mauricio, guayaba, fruta de la pasión, pomelo chino, etc.
   La fruta estrella en esta época es, a juzgar por la cantidad, el lichi, lo venden en los márgenes de las carreteras, en los mercados, en las playas, en cualquier sitio y nunca nos faltará una bolsita con lichis en todos nuestros recorridos en coche. Su precio para los lugareños es de una rupia/unidad, o sea, cuarenta lichis por un euro, aunque en los lugares turísticos los despachan hasta cuatro veces más caro.
    Al sacar el coche del aparcamiento cometo la torpeza de meterme por una calle que lleva directamente a los puestos del mercado, lo que hace que tenga que cruzarlo con el coche. Debido a este imprevisto, nos presentamos quince minutos tarde al embarcadero de punta Jerome, junto al hotel Preskil, desde donde sale la lancha hacia la Isla de las Garcetas. Cuando llegamos no hay nadie, ¿habrá zarpado ya? Qué va, al de pocos minutos, una lancha se acerca deslizándose suavemente por la laguna (así le llaman al trozo de mar entre los arrecifes de coral y la costa). Esperamos hasta las diez y media por si viene alguien más y zarpamos hacia la Isla de las Garcetas. Como nadie más se ha presentado tenemos una guía para nosotros solos.
    Esta pequeña isla de veintiséis hectáreas de extensión se declaró reserva natural en 1965 para salvar los últimos vestigios de bosque costero endémico. Cuando el naturalista Gerald Durell visitó la isla en 1975 solo quedaban treinta y cinco ejemplares de la paloma rosa. Para protegerlas, capturaron unas parejas, huevos y polluelos y las criaron en cautividad. Actualmente, el número de palomas rosas se estima en trescientas veinte en todo Mauricio, aunque los macacos, ratas y mangostas siguen haciendo estragos en sus huevos y polluelos. Afortunadamente, en la Isla de las Garcetas están seguras, no tienen depredadores. Aunque la guía nos asegura que unas setenta anidan en esta isleta, nosotros solo vemos una.
    Existe un diminuto museo con reproducciones de animales extintos: el red tail, el loro azul, el famoso dodo...
Caracoles africanos en Mauricio
    De las dieciocho tortugas gigantes del atolón Aldabra (Seychelles) introducidas en esta isleta en 2000, solo nos topamos con un ejemplar. Estas tortugas beben por la nariz y pueden vivir hasta doscientos años. La tortuga de Rodríguez y las dos tortugas endémicas que existían en Mauricio se extinguieron hace doscientos años, ya que las utilizaron como comida en las largas travesías marítimas; eran capaces de sobrevivir seis meses sin comer.
    El último dodo fue visto en 1681; la carne de dodo no era comestible pero sus huevos fueron destruidos por animales introducidos por el hombre: ratas, perros, monos y mangostas. Parecida suerte corrió el red tail y el solitario de Rodríguez.
    Lo mejor ha sido el color y la trasparencia del agua durante el paseo en barca hasta la isleta, porque el balance de vida animal visto durante la visita es paupérrimo; una paloma, una tortuga y dos lagartijas.
    Recogemos a una pareja de la policía cuando les preguntamos por el camino a la planta azucarera de Rose Belle, al llegar la encontramos en demolición. Nos comentan que existe otra llamada Savanne aunque no es visitable. Seguimos hasta Curepipe donde caminamos un rato por el jardín botánico, un lugar muy agradable, y después subimos hasta el cráter Trou aux Cerfs, muy concurrido, con gente paseando y haciendo deporte. En el césped bien cortado del perímetro del cráter vemos muchos caracoles africanos; la concha es tan dura que aguanta el peso de una persona. Compara en la foto el tamaño del caracol con un pie del cuarenta.
    Las carreteras en Mauricio son buenas pero la señalización es escasa, y cuando llegas a una glorieta y la giras entera y no ves una sola señal, te dan ganas de comprar un navegador. Te aseguro que el próximo viaje no me pilla sin uno, o una brújula, que es más barata y nunca fallan.

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