Otros viajes

Martinica 2009

28 de noviembre, L’Anse à l’Âne 7 de diciembre, Museo de la Banana, Sainte-Marie
29 de noviembre, L’Anse à l’Âne, Rivière Salèe8 de diciembre, Grand Rivière
30 de noviembre, Fort-de-France 9 de diciembre, Saint-Pierre
1 de diciembre, La Maison de la Canne 10 de diciembre, Saint-Pierre
2 de diciembre, Sainte-Anne, Les Salines 11 de diciembre, Habitation Anse-Latouche
3 de diciembre, Anse Michel 12 de diciembre, Jardín de Balata, Sainte-Anne
4 de diciembre, Le François 13 de diciembre, Sainte-Anne, Les Salines
5 de diciembre, Habitation Clément14 de diciembre, Les Salines, Lamentin
6 de diciembre, La Caravelle Datos económicos del viaje


7 de diciembre, lunes

    Esta mañana pensábamos hacer una caminata por la Reserva Natural de la Caravelle, en la punta de la península, pero un aguacero nos ha hecho cambiar de planes y ponemos rumbo a Le Limbé, cerca de Sainte-Marie, donde se encuentra una explotación bananera reconvertida en Museo de la Banana. Echad un vistazo a las copas de las palmeras reales del aparcamiento, casi todas tienen nidos con una pareja de polluelos.
    El museo, inaugurado en junio de este año, consta de un edificio de una planta con murales y explicaciones sobre la historia de la banana, un amplio jardín con decenas de variedades de bananos, y plantaciones de plátanos surcadas por un riachuelo de aguas color chocolate.
    A ver qué dicen los murales: el banano o plátano, la mayor hierba tropical del mundo, es originario de Indonesia o Malasia. En estado salvaje, el fruto tan solo medía 6 ú 8 cm. de longitud y estaba llena de semillas negras. La versión actual, con más pulpa y sin pepitas, es fruto de la investigación humana. Del sur de Asía se extendió a India y al Pacífico. Llegó a África hace 1700 años. En 1516, el clérigo soriano Tomás de Berlanga se encargó de darlo a conocer en el Caribe.
    El origen de la palabra banana no se sabe con seguridad, pero se cree que puede venir del árabe
Variedad M'bouroukou de Camerún, excelente para patacones
    La variedad Cavendish Naine se cultiva en Canarias y es la banana más consumida en Occidente. He aquí su historia: "Lord William Spencer Cavendish (1790-1858), un rico solterón excéntrico, amante de los jardines, trajo de Malasia, entre otras plantas, una banana que regaló al Real Jardín Botánico de Kew. De alguna manera llegó a Portugal y desde aquí, a las Indias Occidentales al final del siglo XIX. Se la llamaba "pig banana" porque se utilizaba únicamente para alimentar a los cerdos... hasta que la enfermedad de Panamá (un hongo que ataca a las raíces) destruyó, a principios de la década de 1940, las plantaciones de la banana "Gros Michel", la más popular de entonces. Por tanto, había que encontrar otra variedad, resistente a la plaga, con sabor neutro y capaz de aguantar una navegación de ocho días. La Cavendish cumplió todas las condiciones y poco a poco, reemplazó a la "Gros Michel". Hoy en día se producen quince millones de toneladas de Cavendish y, ¿sabes qué país es el mayor productor de plátanos? La India, pero no exporta, todo lo consume.
    En Europa sólo la consumimos como postre pero hay todo un mundo de productos en torno a la banana: confitura, como dulces, licor, vinagre, ketchup, sirope y hasta cerveza de banana, como en Kenia y Tanzania, donde son muy populares las cervezas Mongozo y Raha. De la hierba se saca cuerdas para atar el ganado, sombreros, vestidos, tapices...hasta el IKEA vende cestos confeccionados con el tallo del plátano.
    Un paseo por el jardín nos permite admirar las diferentes tipos. Entre las variedades de postre: Petite Naine (Pequeña enana), Grande Naine, Pisang Jari Buaya de Indonesia, Cavendish. Y para cocinar: Popoulou de Asia, Monthan de la India, M'bouroukou, Pisang Lilin, Fehis, Pisang Jari Buaya, etc.
    ¿Sabes dónde se halla la mayor colección de bananas del mundo? Pues en Bélgica, en la Universidad Católica de Lovaina, donde guardan 1175 especies in vitro.
    Aprovechando que la destilería Saint-James está de camino, visitamos la tienda y comemos también el su resto un menú sin fundamento. No nos entendemos con la camarera, que sólo habla criollo y no hace ningún esfuerzo por hablar francés. ¿No lo sabe? Es posible.
    En la destilería vemos dentro de una vitrina una serpiente trigonocéfala disecada, muy peligrosa, de mordedura mortal. Vive en áreas boscosas y húmedas y en las plantaciones de caña. Como producía muchas bajas entre los esclavos en los campos de caña, los colonos franceses introdujeron la mangosta, pero la estrategia salió mal: no tuvieron en cuenta que la trigo es nocturna y la mangosta diurna. El resultado fue que la mangosta se decantó por los huevos de aves y ahora, hasta los papagayos han desaparecido.
    De regreso, pasamos por Sainte-Marie, donde nos acercamos a la playa para ver el tómbolo, un camino de arena entre la playa y la isleta de enfrente. La arena, empujada por los vientos alisios, se acumula siempre al final del invierno entre la playa y la isleta formando un tómbolo, un verdadero cordón umbilical que durante cuatro meses une la isleta a la playa. Ahora el camino está cubierto por el agua pero la profundidad es tan escasa que un pescador regresa de la isleta con los pantalones remangados en las corvas, parece que caminara sobre las aguas. Le Tombolo también es el nombre una revista bimestral con información sobre Sainte-Marie.

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