Otros viajes

Martinica 2009

28 de noviembre, L’Anse à l’Âne7 de diciembre, Museo de la Banana, Sainte-Marie
29 de noviembre, L’Anse à l’Âne, Rivière Salèe8 de diciembre, Grand Rivière
30 de noviembre, Fort-de-France 9 de diciembre, Saint-Pierre
1 de diciembre, La Maison de la Canne 10 de diciembre, Saint-Pierre
2 de diciembre, Sainte-Anne, Les Salines 11 de diciembre, Habitation Anse-Latouche
3 de diciembre, Anse Michel 12 de diciembre, Jardín de Balata, Sainte-Anne
4 de diciembre, Le François 13 de diciembre, Sainte-Anne, Les Salines
5 de diciembre, Habitation Clément14 de diciembre, Les Salines, Lamentin
6 de diciembre, La Caravelle Datos económicos del viaje


6 de diciembre, domingo

    Pasamos por el Carrefour de Le François para comprar provisiones y justo al lado, nos encontramos una iglesia cristiana que visitamos, no por devoción, que la fé ciega es mala consejera, sino por curiosidad cultural. La iglesia Saint-Michel es un mero pabellón industrial de techo de chapa ondulada y fachadas cuarteadas. Nada más entrar nos ofrecen un sobre para que donemos dinero a la parroquía. Al contrario que en la Francia
Playa Anse l'Étang al atardecer
continental, donde el cristianismo se bate en retirada y el islam se torna cada día más militante, en Martinica la influencia del catolicismo es aún muy fuerte; se ve que en la época de la esclavitud, los colonos franceses aplicaron el Código Negro a conciencia. Pero junto al catolicismo, mayoritario, crecen una infinidad de creencias: adventistas, baptistas, metodistas, testigos de Jehová, musulmanes, hinduistas, magia negra... Es la multiculturalidad, símbolo de moda en nuestros días.
    Y seguimos nuestro camino. Llegamos a la península La Caravelle y nos alojamos en el hotel La Caravelle, casi a la entrada de la Reserva Natural. Este hotel carece de piscina pero cuenta con un restaurante aceptable, La Table de Mamy-Nounou, y buenas vistas. Para comer, probamos la dorada, con salsa chien para mi mujer, otra con salsa de maracuyá para mi, y un Syrah. Después, bajamos a conocer la playa Anse l'Étang, de oleaje muy fuerte y bastante profunda.
    Alrededor del foco de luz de nuestra terraza aguarda pacientemente una salamanquesa o geco de buen tamaño. Las mariposas de la noche, su bocado favorito, son atraídas por la luz y no tardan en caer en las fauces de este rápido reptil.

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