Otros viajes

Reino de Marruecos 2012

31 de marzo, Tánger9 de abril, Todra, Mequinez
1 de abril, Tánger10 de abril, Mequinez
2 de abril, Lixus, Larache, Moulay Bouselham11 de abril, Fez
3 de abril, Merdja Zerga, oulja, Rabat12 de abril, Fez
4 de abril, Casablanca13 de abril, Chefchauen
5 de abril, Casablanca, Marrakech14 de abril, Ceuta
6 de abril, Marrakech15 de abril,
7 de abril, Marrakech, OuarzazateDatos económicos del viaje
8 de abril, Ouarzazate, Dadrés, Tinerhir

6 de abril, viernes

    El desayuno en el Dar Ftouma es paupérrimo, un café con leche, zumo de naranja de polvos Tang y esas porciones de mantequilla y mermelada envasadas en diminutos envoltorios de plástico. Las dos chicas encargadas del hotel pasan de nosotros y ponen la música a buen volumen, será para ver si nos marchamos. Sentimos no poder complacerlas, pero aún tenemos que reservar desde nuestro i-pad el alojamiento para las dos noches siguientes. Cuando salimos, los restos del desayuno descansan todavía sobre las mesas.
Patio de la madraza Ibn Youssef
    Somos conscientes que el paisaje humano que nos encontramos al recorrer la medina de Marrakech es más interesante que cualquier monumento, pero como hay tiempo para todo, vamos a visitar la madraza o escuela coránica Ibn Youssef. El término Ibn significa en árabe "hijo de". Es como el ez del español —Fernández—, el son del inglés —Johnson—, el Mac escocés —MacGregor—, o el o' irlandés —o'Connor—. La madraza Ibn Youssef se construyó durante el sultanato de Abdellah Al Ghalib. La inscripción en la puerta de entrada señala que las obras finalizaron en 1565 y además: "He sido edificada para las ciencias y la oración por el Príncipe de los Creyentes, el descendiente del sello de los profetas, Abdellah, el más glorioso de los califas. Rezad por él. ¡Oh tú, que cruzas mi puerta, que tus esperanzas sean alcanzadas!". otro cartel añade: "La madraza cuenta con ciento treinta y dos habitaciones, un gran patio y una sala de oración. Fue durante más de cuatro siglos la residencia para los estudiantes con sed de conocimientos en diversas ciencias, incluyendo teología. Las clases no se impartían dentro de la madraza, como se podría pensar, sino en la cercana mezquita Ibn Youssef. La madraza era, de hecho, una especie de ciudad universitaria donde los estudiantes vivían y estudiaban". La decoración de estuco y madera tallada es intrincada, compleja y de una atención al detalle apabullante. Una joya de la arquitectura tradicional.
    Marrakech es la ciudad imperial más visitada por los turistas, los folletos de viaje la presentan como una ciudad con una magia especial, pero te anticipo que andar por las calles de la medina y visitar sus incontables zocos puede ser agobiante. ¿El motivo? El incesante ir y venir de las motos hace difícil disfrutar del paseo. Además del ruido y del humo, resulta incómodo estar constantemente pendiente de la trayectoria de estos vehículos. Te llegas a sentir acosado. Una pesadilla.
Calles de Marrakech
    Nuestro paseo itinerante nos acerca hasta la La Mamounia, un lujazo de hotel. Los marroquíes adinerados salen desde aquí en coches de caballos a visitar la ciudad. Este palacio y el jardín fue un regalo de bodas que recibió el príncipe el-Moumen de su padre, el sultán Sidi Mohammed Ben Abdallah. En su interior se rodaron escenas de El hombre que sabía demasiado, de Alfred Hitchcock. También se han alojado Charles Chaplin, Matisse, Edith Piaf, Gary Cooper, de Gaulle, Mandela... y también Churchill, que buscaba tranquilidad para escribir sus memorias. Y tú también puedes, la doble más sencilla sale por cuatrocientos euros. Nada desorbitante, ¿no?
    Justo al lado del minarete de la mezquita La Kutubiya observamos, en una gran explanada, unas cuerdas y palos configurando volúmenes hiperbólicos, algo parecido a un gran telar. Seguramente será una instalación efímera de algún artista alternativo, pienso. Para salir de dudas, preguntamos a un chico uniformado que parece el cuidador. Efectivamente, nos confirma que se trata de una instalación arquitectónica montada con motivo de la bienal de Marrakech "Higher Atlas", que busca establecer un mejor diálogo entre Oriente y Occidente. El chico nos invita a entrar en un subterráneo donde hay dos instalaciones más, del tipo vanguardista. Una de ellas consiste en dos altavoces que emiten un soniquete grave, parece el om... Om... de los hinduitas. El sonido produce ondas sobre la superficie de una pequeña piscina y... eso es todo. La otra exhibe diapositivas de las montañas nevadas del Atlas. Sin más.
    Uf, el día ha sido largo. ¿Cuántos zocos hemos visitado? A ver: el de las especias, las telas, los alfareros, las babuchas, las alfombras, los que trabajan el latón, los tintoreros, los herreros, los del cuero, las alhajas, los laneros, los cuencos de cerámica, las antigüedades, marquetería ...
    Al final de la tarde, descansamos nuestros derrotados cuerpos en una de las terrazas elevadas de la plaza Jamaa el-Fna, siempre apasionante por la cantidad de vida y energía que irradia. Parece una caldera en ebullición. Hasta aquí nos llegan los múltiples aromas de los humeantes puestos de comida, iluminados por cientos de bombillas; un auténtico éxito entre los turistas, que los abarrotan. También se escucha el eco distorsionado de los tambores de las bandas bereberes y el sonido característico de las cornetines de los encantadores de serpientes. Un mundo que se torna aún más mágico al caer la noche. No te lo pierdas.

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