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Mallorca 2014

14 de agosto, Son Mengol20 de agosto, Son Mengol, Cala Ratjada
15 de agosto, Port d'Alcudia, Pollença 21 de agosto, Manacor, Palma
16 de agosto, Palma 22 de agosto, Ses Païsses, Sa Canova
17 de agosto, Cala Mitjana 23 de agosto, Son Mengol
18 de agosto, Es Trenc, Cala Figuera 24 de agosto, Algaida
19 de agosto, Artá, Valldemossa, Deià Datos económicos del viaje

22 de agosto, viernes

    Aprovechamos que pasamos por Artá para visitar el poblado talayótico de Ses Païsses, ocupado por el hombre desde finales del segundo milenio hasta el año cincuenta de nuestra era. Los restos humanos encontrados en Son Matge (Valldemossa) y en las cuevas de Muleta (Sóller) indican que hace seis mil años ya había humanos en Mallorca. Estos hombres seguramente vivían pacificamente —no se han encontrado armas— de la agricultura, la ganadería y la caza. Hacia 1300 antes de nuestra era llegaron otros pueblos del Mediterráneo oriental, quizá de Egipto, y dió comienzo la cultura talayótica, que se caracteriza por la construcción de talayots, una edificación en forma de cono truncado, con paredes de gran espesor levantadas con bloques de piedra, sin mortero. Este tipo de construcción también se da en Menorca y Cerdeña. En Cerdeña, a estas construcciones les llaman nugarhes, y suelen tener más de un piso, al contrario que los talayots.

Entrada al poblado talayótico ses Païsses en Artá

    ¿Y cuál era su función de los talayots? No eran enterramientos porque nunca se han encontrado restos humanos, tampoco eran viviendas ya que las cámaras eran demasido pequeñas. ¿Quizá un lugar de reuniones o un templo? Nadie lo sabe. Las murallas que defendían el pueblo aparecieron en el primer milenio antes de nuestra era y generalmente se aprovechaban los talayots existentes para su construcción, en otros casos, se trata de edificaciones de nueva planta como esta de Ses Païsses. Del conjunto de construcciones que forman el talayot central y las diferentes habitaciones destacan la habitación en forma de herradura y la sala hipóstila. Para los que no somos entendidos en esto, lo más llamativo es la sala de las columnas
En la playa Sa Canova
    Nuestro casero alemán nos ha hablado muy bien de la playa Sa Canova, situada entre las urbanizaciones de Son Serra de Marina y Colònia de Sant Pere. Allá vamos. Entramos por Son Serra de Marina, una urbanización de chalets construidos en los últimos treinta años. La zona es tranquila, sin discotecas ni tiendas, tan solo dos o tres restaurantes al lado del aparcamiento. En los sesenta, los contratos de compra de estos solares incluían una claúsula que advertía de la prohibición de nadar juntos hombres y mujeres. La multa consistía en pagar cincuenta misas en el oratorio de la finca. ¡Cómo cambían los tiempos! Ahora es una playa en la que nudistas y textiles conviven sin problemas. Hasta la Corte Europea de Derechos Humanos, este mismo año, ha sentenciado que: "La desnudez pública debe ser entendida como una forma de expresión y, por tanto, el arresto, persecución y condena por este motivo constituyen medidas represivas que violan el derecho de libertad de expresión”. Además: "Las restricciones a este derecho están reservados únicamente a la ley y una ordenanza municipal no tiene ese rango".
    El caso es que Sa Canova tiene cierto parecido con Es Trenc, sobre todo por el color del agua y por la declaración de Área Natural de Especial Interés del sistema dunar. Una ventaja sobre Es Trenc es que el aparcamiento es gratuito y, al ser menos conocida, la afluencia de gente es mucho menor. Ni tumbonas de pago ni motos de agua; tampoco es apta para el buceo superficial, sólo verás arena.
    En gran parte de la orilla de Sa Canova hay una aglomeración tremenda de restos de posidonia en descomposición. Aunque no representan ningún problema para la salud de los bañistas, está claro que todos preferimos playas de arenas limpias y aguas cristalinas. Para los que tienen un negocio que depende de la afluencia de turistas a las playas, como los concesionarios de hamacas y sombrillas o los dueños de restaurantes, los restos de posidonia que se acumulan en las orillas no son más que basura orgánica que genera malos olores, mosquitos y da a la playa un aspecto de suciedad que hace que los turistas se marchen a otra parte. Así que los comerciantes exigen al ayuntamiento que las retiren, sin embargo, los ecologistas dicen que eliminar los restos de posidonias es perjudicial para el ecosistema marino; un buen montón de hierba marina en putrefacción es bonísimo, aquí se refugian y se nutren crustáceos e insectos. De estos pequeños animales se alimentan los pájaros y los peces pequeños, que a su vez sirven de comida a lubinas, palometas y serviolas. Hasta los pescadores cogen menos capturas cada vez que se retira la posidonia. Además, las palas que limpian las playas de los restos de posidonia se llevan una cantidad de arena inaceptable. En teoría, no debería retirarse de la playa, pero a ver quién convence a los bañistas de que una montaña de hierbas en putrefacción es estupenda para el ecosistema playero.
Torres de enfilación en las dunas de Sa Canova
    Sa Canova es una playa donde, por su facilidad de acceso, acude todo tipo de personas y de todas las edades: familias con niños pequeños, grupos de amigos, parejas, en fin, de todo. La tranquilidad y el silencio es la norma habitual aunque nunca faltan los amantes de las palas que disputan reñidos partidos a pocos metros de nuestra toalla y, ya se sabe, es cuestión de tiempo que en un malhadado golpe nos envíen la dichosa pelotita directa a nuestra cara, con el peligro de que nos dejen tuertos, así que no se puede bajar la guardia ni un segundo. ¿Y qué me dices de esa familia que está montando una tienda de campaña en la arena? Por favor, que alguien les diga que esto no es un campamento de refugiados. Luego están los que parlan su conversación para toda la playa, sin ningún pudor. Todos nos hemos enterado que a esa tal Ana se le acaban las vacaciones y esta tarde va a dar una fiesta de despedida con unos amigos, pero que ella, siendo el último día, no se va a pasar la tarde cocinando, pedirá unas pizzas-express y ya está. Los padres de Mateo y Candela no les dan ni un respiro; su madre les dice en todo momento lo que deben hacer: ahora vamos a construir un castillo, después buscaremos piedrecitas para decorarlo, ¿qué os parece si enterramos a papá para que simule un sarcófago?, ahora jugamos a la pelota... Pobres, seguro que sus padres son profesores. De lo que te enteras: a la señora que se cruza conmigo, ayer le robaron el bolso mientras se bañaba. Por eso, mi mujer y yo, raramente nos bañamos juntos, y si lo hacemos, no dejamos de vigilar nuestras pertenencias desde el agua. Más allá, una joven pareja no parece capaz de controlar su pasión amorosa; ella encima de él, él encima de ella. Ya llevan cuatro viajes a las dunas.
    Cuando abandonamos la playa por el camino entre las dunas nos topamos con unas torres que parecen minaretes. Mallorca fue gobernada por los árabes durante tres siglos (902-1229) pero no tienen nada que ver, en realidad, estas torres se construyeron entre 1941 y 1970, y se llaman "torres de enfilación". Servían para que los submarinos hicieran prácticas lanzando torpedos. Se construyeron catorce parejas en total, desde la Albufera de Muro hasta la Colònia de Sant Pere.

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