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Mallorca 2014

14 de agosto, Son Mengol20 de agosto, Son Mengol, Cala Ratjada
15 de agosto, Port d'Alcudia, Pollença 21 de agosto, Manacor, Palma
16 de agosto, Palma 22 de agosto, Ses Païsses, Sa Canova
17 de agosto, Cala Mitjana 23 de agosto, Son Mengol
18 de agosto, Es Trenc, Cala Figuera 24 de agosto, Algaida
19 de agosto, Artá, Valldemossa, Deià Datos económicos del viaje

21 de agosto, jueves

    No solo de calas y mar vive el turista; una visita cultural de vez en cuando no viene mal. Aprovechamos que el día ha salido nublado para acercamos a Palma y visitar los baños árabes, la Almudaina y la Seu.
    El tráfico es tremendo al pasar por Manacor, aún así, nos desviamos hasta la tienda de perlas Majorica, situada en una zona comercial de las afueras. Esta empresa se remonta
Dando forma al cristal opalino
a 1890, cuando dos hermanos alemanes fundan en París una empresa para fabricar perlas artificiales. En 1901 se instalan en Palma y al año siguiente alquilan un espacio fabril en las cercanías de la estación de tren de Manacor, que hasta 1914, se dedicaría exclusivamente a suministrar el núcleo base de la perla a la casa madre de París, donde se realiza el proceso de acabado. Con la primera guerra mundial los hermanos Heusch escapan de París y se instalan en Barcelona. Entre 1915 y 1936, la totalidad de la producción de la fábrica de Manacor se envía a la central de Barcelona, donde se hacía el acabado final. Durante la guerra civil, huyen de la conflictividad de Barcelona y trasladan todo el proceso productivo a Manacor en busca de menores reivindicaciones obreras y salarios más bajos. La segunda guerra mundial eliminó a los competidores y la fábrica de Manacor se convirtió en una de las pocas que fabricaban perlas en el mundo. En esa época, sus ventas a Estados Unidos fueron impresionantes: un millón de collares al año. La fábrica de Manacor contaba con más de ochocientas mujeres y niñas que trabajaban en turnos que cubrían las veinticuatro horas del día. En 1952 abandonan la producción de sus perlas Indra, baratas pero no tardaban en amarillear, y lanzan la perla Majorica, de excepcional parecido con una perla natural, que se convierte en un éxito tremendo. Pero de eso hace ya mucho, ahora mismo la estética de la tienda parece anclada en los años sesenta, señal de que las ventas no marchan bien. De hecho, en 2002 presentó suspensión de pagos, se despidió a mucha gente y parte de la producción pasó a China. Hoy en día, esta tienda de Manacor vende un cuarto de la producción y las ventas fuera de España representan menos del diez por ciento. En la tienda hay perlas para todos los presupuestos, para que te hagas una idea, por noventa euros te puedes llevar un brazalete de diecisiete perlas.
    Al lado de la tienda de Majórica vemos también tiendas de muebles y productos artesanales en madera de olivo, la otra industria emblemática de Manacor.
    En Palma, aparcamos en el inmenso garaje subterráneo Antoni Maura, cercano a la Almudaina, y
Baños árabes de Palma
nos acercamos hasta los baños árabes. En si mismo, el edificio no tiene gran valor arquitectónico ni artístico, pero es el único recuerdo que queda de la ocupación musulmana (902-1229). Tras la conquista, Isam al Jawlani se dedicó a construir mezquitas, baños, posadas, palacios y murallas en Madina Mayurqa, la actual Palma. Los baños árabes fueron muy populares como lugares de reunión y placer. Eran copia de los baños romanos. Los había públicos y privados; estos que estamos viendo fueron privados. Lo más curioso es la desigualdad entre los capiteles debido a la costumbre de aprovechar materiales de derribo de otros edificios. El suelo estaba compuesto por doble pavimento y por sus huecos circulaban los humos calientes del hogar. Para aumentar la sensación de calor, se echaba agua al piso superior, y al evaporarse rápidamente, creaba un ambiente húmedo, caliente y sensual. A pesar del fervor constructor árabe, ya en el siglo XV quedaban pocos vestigios del pasado musulmán. Tras la conquista de Mallorca por Jaime I de Aragón, la ciudad fue cambiando poco a poco su fisonomía adquiriendo un estilo gótico feudal.
    Tomamos algo en La Taberna del Caracol, ya recuperada del incendio del año pasado. Algo ligero: alcachofas a la plancha, croquetas de pollo y berenjenas con miel.
    La Seu se construyó aprovechando los cimientos de una mezquita, las obras se iniciaron en 1327 con Jaime II y se consagró en 1606. Esta catedral incluye varios puntos artísticos de gran interés, nada menos que Gaudí y Barceló han dejado su huella dentro de sus muros. Tras el terremoto de 1851, en 1902, el obispo de Mallorca encargó a Gaudí la restauración de la Seu. Las obras se iniciaron en 1904. Gaudí desmontó el coro gótico que había en medio de la nave central y lo colocó en los laterales del presbiterio. También desmontó los retablos y una tribuna, creando un espacio más directo de diálogo entre el oficiante y los creyentes. El baldaquín es quizá lo más llamativo de la catedral, excepcional en su diseño. Uno se queda aún más pasmado al enterarse que fue concebido como temporal, a la espera del definitivo que nunca llegó. Gaudí dejó las obras en 1914, a raíz de una discusión con el contratista a propósito de los pináculos de la puerta del Mirador.
Capilla del Santísimo del pintor Miquel Barceló
    Siete años le llevó al mallorquín Miquel Barceló concluir los frescos murales de la capilla del Santísimo. El propio Barceló considera esta obra escultórica como su mejor momento profesional. Se inauguró en 2007 con la presencia de varias autoridades corruptas de la isla. La obra se basa en el capítulo sexto del Evangelio de Juan, la multiplicación de los panes y los peces. Su firma tiene la forma de un autorretrato. ¿Eres capaz de encontrarlo?
    La entrada al Palacio real de la Almudaina es gratuita los miércoles y jueves de cinco a ocho, así que hacemos coincidir nuestra visita con ese horario. Alquilamos una audioguía. No se permiten fotos por cuestiones de seguridad.
    El actual palacio fue fortaleza romana y, más tarde, castillo musulmán durante la dominación árabe. Jaime I de Aragón conquistó Mallorca y a su muerte, en 1276, repartió su reino entre sus hijos y así, su hijo Jaime se convirtió en Jaime II de Mallorca (1243-1311). En esas fechas, las arcas reales ingresaban entre 21000 y 25000 libras anuales, es decir, nadaban en la abundancia, así que se pudo permitir llevar a cabo un programa de reformas urbanísticas, económicas y de defensa que convirtieron a Ciutat de Mallorca en una de las más preciados de su reino.
Almudaina de Palma
Uno de los proyectos fue convertir el castillo musulmán de la Almudaina en Palacio Real, crear una capilla mausoleo en la Seu (catedral) para los monarcas descendientes y construir el castillo de Bellver.
    Las obras de la Almudaina comenzaron en 1305 y duraron nueve años. Las piedras venían por mar y la madera de pino melis, de Ibiza. Esta construcción significó una época de bonanza para la población en general ya que involucró a picapedreros, yeseros, carpinteros, herreros, sastres, pañeros, esparteros, escultores, maestros y a todo el sector servicios. También participaron más de doscientas mujeres, aunque no se sabe muy bien cuál era su papel. Los obreros trabajaban seis días a la semana y cobraban los sábados. El rey hizo trabajar a sus esclavos musulmanes, entre veinte y treinta, controlados por dos sacerdotes. El sueldo diario de los esclavos privados —lo cobraba el propietario—, estaba en veintitrés diners, parecido salario al de maestros y aprendices, lo que significa que la mano de obra era escasa y cara. A la muerte de Jaime II, su hijo Sancho I continuó con las obras. Como no tuvo hijos, le sucedió su sobrino Jaime III, el Temerario, que subió al trono con nueve años. En 1343 su cuñado Pedro IV "el del puñalito" le arrebató la corona e incorporó Mallorca al reino de Aragón.
    El día ha sido duro, así que nos sentamos en una terraza de Antoni Maura a saborear una refrescante horchata de chufa natural con fartons, unos bollos alargados ideales para llegar hasta el culo del vaso. La temperatura nocturna es tan maravillosa que en cuanto llegamos a nuestro alojamiento en Son Mengol vamos directos a la piscina, sin ni tan siquiera abrir la puerta de la casa. ¡Qué calor!

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