Los viajes de Mariano

Mallorca 2014

14 de agosto, Son Mengol 20 de agosto, Son Mengol, Cala Ratjada
15 de agosto, Port d'Alcudia, Pollença 21 de agosto, Manacor, Palma
16 de agosto, Palma 22 de agosto, Ses Païsses, Sa Canova
17 de agosto, Cala Mitjana 23 de agosto, Son Mengol
18 de agosto, Es Trenc, Cala Figuera 24 de agosto, Algaida
19 de agosto, Artà, Valldemossa, Deià Datos económicos del viaje

14 de agosto, jueves

    Son las seis y media. El aeropuerto Son Sant Joan de la Balear Mayor es enorme; desde que tomamos tierra hasta que salimos con el coche de alquiler ha pasado una hora, y eso que sólo llevamos equipaje de mano. Enseguida vemos los antiguos molinos harineros de viento, tan característicos del paisaje mallorquín.
    Ahora enfilamos por la autovía hacia Manacor, aquí la conocen como la carretera de los sobornos. Su trazado es sospechoso, a pesar de atravesar terreno plano va haciendo eses. ¿La razón? Si pagabas al Gobierno autonómico la autovía no atravesaba tu finca, si no, la hacían pasar por encima de tu terreno. Y la corrupción no acaba aquí, además se utilizaron materiales destinados a la carretera para construir y asfaltar fincas de líderes políticos y se desviaron veinte millones de euros, también destinados a la carretera, para miembros del partido. Total, cuarenta y dos millones de sobrecoste. Todavía no ha empezado el juicio, aunque la principal sospechosa, Maria Antònia Munar, presidenta del partido Unió Mallorquina, ya duerme entre rejas por otros "asuntos". En Mallorca, hasta la fecha, hay unos cuatrocientos cincuenta cargos investigados por el robo de dinero público, nuestro dinero.
    Dejamos a la derecha el fantástico club de golf Son Gual, cerrado durante el mes de agosto, ¿quién va a jugar con este calor? Más adelante, las esculturas danzantes de Sarasate, en la glorieta de Petra, ya nos anuncian que Manacor está cerca y me imagino que Rafael Nadal también; no ha podido jugar el abierto de Estados Unidos por lesión y seguro que está aprovechando para disfrutar del verano, si es que le dejan tiempo los homenajes de los hosteleros, las inauguraciones de centros deportivos y el nombramiento de Hijo Predilecto de Mallorca.

Esculturas danzantes de Sarasate

    Por fin llegamos hasta Son Mengol, en las proximidades de Capdepera, donde se encuentra muestro alojamiento. Para nuestra estancia de diez noches en Mallorca hemos escogido una casita con piscina a la que se accede a través de un camino de grava, un lugar muy tranquilo, a cuatro kilómetros de la costa. Nuestros anfitriones alemanes ya nos esperan para darnos la llave y mostrarnos la casa. Ellos viven justo al lado y tienen un huerto que produce más de lo que consumen, así que, si queremos tomates, calabacines y berenjenas, no tenemos más que pedirlos, y también nos pueden dar huevos gratis. Estupendo, eso suena genial. ¿Y dónde nos recomiendan cenar, algún lugar de pescado? Nuestro anfitrión nos orienta hacia la taberna Manolo, en Cala Ratjada. Como necesitamos provisiones para llenar la nevera, primero nos acercamos al Mercadona de Capdepera y después a Manolo´s. Tomo unos jibiones de anzuelo, fresquísimos, y mi mujer, sepia a la plancha.
    Las calles principales de Cala Ratjada rebosan de las típicas tiendas orientadas al turismo, cuentan con todo lo necesario para pasar unas felices vacaciones: miles de colchonetas inflables, playeras, bañadores, sombreros, gafas, cremas solares, baldes para la arena, pareos floreados y todo una infinidad de artículos imprescindibles para el verano playero. No hay más que ver las calles abarrotadas de gente para deducir que éste es un fantástico año turístico para Mallorca. Por la radio dicen que la tendencia apunta a que va a ser el segundo mejor año en toda su historia.
Un rincón de Deià
    No es la primera vez que visito Mallorca, en la década de los noventa mi hermano vivió en Sa Pobla y Port d'Alcúdia durante cuatro años por motivos laborales y aproveché la ocasión para conocer la isla. Aquí conoció a su mujer. Cuando su trabajo de ingeniero de montaje en la central térmica de Es Murtarar terminó, se le pasó por la cabeza quedarse a vivir aquí, así que no regresó a la península de inmediato sino que consiguió un trabajo realizando presupuestos para reformas de instalaciones hoteleras y siguió en la isla durante un año más, hasta que le surgió algo mejor en la península. Uno de sus amigos también le visitó, encontró trabajo como abogado y aquí sigue, tan contento. A nuestros caseros alemanes de Son Mengol les pasó algo parecido: pasaron una semana de vacaciones hace veinte años y desde entonces sólo pensaron en volver para quedarse. Y lo han hecho; él y su mujer han vendido todo lo que tenían en Alemania y ya llevan trece meses aquí, trabajando en lo que sale, pero con el firme propósito de quedarse. ¿Qué tiene Mallorca que tanto gusta? Son los placeres sencillos lo que realmente cuenta, el sosegado ritmo de vida, sus cálidas noches de verano, esas calas y playas de aguas transparentes, el olor a limoneros en primavera, las suaves temperaturas del otoño, esa arquitectura popular sobria y elegante. Recuerdo los paseos tras las murallas de Alcudia, tomar un té al atardecer en la plaza de Pollença o contemplar la puesta del sol al borde del mar en La Victoria... Como decía el ingeniero japonés de Mitsubishi con quién jugábamos al tenis en Port d'Alcudia: "Majorica: good condition".

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