Los viajes de Mariano

Malasia 2013

24 de marzo, Kuala Lumpur 31 de marzo, Kota Bharu
25 de marzo, Kuala Lumpur1 de abril, islas Perhentian
26 de marzo, Kuala Lumpur2 de abril, islas Perhentian
27 de marzo, Batu, Cameron, Brinchang3 de abril, Kuala Terengganu
28 de marzo, Cameron4 de abril, Kuantan
29 de marzo, Kuala Kangsar, Penang5 de abril, Malaca
30 de marzo, Penang6 de abril, Malaca
Datos económicos del viaje
4 de abril, jueves

    En el mercado central de Kuala Terengganu tenemos la oportunidad de conocer frutas como el kundang, el salak, el kedondong y los cikus que jamás habíamos visto antes. Y para conocerlas, lo mejor es probarlas: nos llevamos cuatro piezas de salak, un corosol, una fruta del dragón, medio kilo de kundang, cuatro mangostanes, media docena de kedondong y dos cikus. No vemos ni un solo jack fruit en el mercado, sólo lo encontraremos en los puestos de las carreteras. La fruta más abundante es el durián, el "rey de las frutas", como le conocen aquí. Es nativo de Malasia e Indonesia y se recoge desde junio hasta agosto, así que los del mercado seguramente son de importación. Su olor no deja a nadie indiferente, para unos, una fragancia, para otros, tan repulsivo como un cadáver en descomposición. Se prohíben subir a hoteles y aviones. Otra fruta prohibida en los hoteles es el mangostán; su zumo púrpura deja manchas muy difíciles de quitar.
Un rincón del barrio chino de Kuala Terengganu
    Andando un poco más llegamos a Kampung Cina o barrio chino. El barrio se le ve cuidado al detalle: alegres farolillos rojos, flores en grandes macetas, pavimento con decoración geométrica, fachadas con filigranas... y las típicas aceras asiáticas, salpicadas de mil obstáculos que hacen imposible pasear por ellas. Los chinos cuidan y reverencian sus casas como si fueran monumentos históricos ya que fueron el hogar de sus ancestros. En realidad, no se sabe la fecha de la llegada de los primeros chinos a Kuala Terennganu; quizá en 1414, cuando el célebre marinero chino Cheng Ho atracó aquí con su flota de más de doscientos barcos y veintiocho mil marinos que siempre le acompañaban en sus viajes comerciales hacia el oeste.
    Al pasar por la pequeña localidad de Kerteh dejamos a nuestra derecha el enorme Complejo Petroquímico de la compañía estatal de gas Petronas, una de las empresas más rentables del mundo. El cuarenta y cinco por ciento del presupuesto del estado malayo depende del dividendo de Petronas.
    Seguimos en dirección a Kuantan por la carretera paralela a la costa. Mucho tráfico. Tenemos hambre, así que, al atravesar Cherating paramos en una plazoleta comercial cerca de la carretera y buscamos un restaurante. Escogemos el que nos parece más moderno y fiable desde la distancia. Además, ocupa la esquina de un edificio y está completamente abierto, por lo que corre cierta brisa que ayuda a mitigar el calor sofocante de hoy. Entramos decididos y cuando ya estamos sentados, al fijarnos en ciertos detalles nos entran ganas de abandonar, pero... ¡qué demonios!, por tomar un plato de fideos fritos no nos vamos a morir. Eso pedimos. No sirven alcohol. Entonces un refresco de cola, por favor. Nos sacan dos vasos grandes con hielo. Retiramos el hielo. La sección del vaso es hexagonal y las aristas interiores se ven amarillentas. Desde mi posición diviso a la cocinera; es una chica joven, guapa pero con una expresión de infinito aburrimiento y resignación. Por fin vienen los fideos fritos, los peores que he probado en mi vida. Renegridos, insípidos y gomosos. Mi mujer se aventura al lavabo. Al regresar me cuenta que ha presenciado una escena penosa: un gato, que parecía hinchado, jadeante, arrastraba sus patas traseras por el pasillo, como moribundo.

Puestos callejeros de comida cerca de Kuantan

    A las afueras de Kuantan vemos un mercado con puestos de comida. Hay muchísima gente. Paramos. ¡Qué diferencia con la comida del cutre-restaurante de Cherating! Aquí todo se cocina a la vista, las sartenes lucen relimpias y toda la comida tiene una pinta estupenda.

Puestos callejeros de comida cerca de Kuantan

    El día de hoy ha sido tremendo de calor y humedad. Mientras vas en el coche, con el aire acondicionado y las gafas de sol, el paisaje parece maravilloso, con esas palmeras que asemejan fuegos artificiales y el azul del mar... Pero pasas del paraíso al infierno en un instante, en cuanto abres la puerta del coche y notas el sol abrasador, asfixiante... Así que, en cuanto llegamos al hotel de Kuantan, nos dirigimos raudos hacia la piscina, que cierran a las siete. ¡Qué frescor, qué delicia!
    Durante la cena de bufé en el hotel Zenith nos quedamos perplejos cuando la camarera llena nuestras copas con agua caliente. ¿Las habrá confundido con tazas de té? Cuando pasa de nuevo a nuestro lado le preguntamos si eso es normal en Malasia. ¡Claro, es bueno para la salud, facilita la digestión! Es creencia común en Asia que los líquidos calientes ayudan a disolver los alimentos mientras que el agua fría retrasa las reacciones químicas de los ácidos del estómago. El tema de las bebidas calientes en verano ha sido estudiado por Olly Jay de la universidad de Ottawa y Barry Swanders de la Universidad de Washington y han llegado a la conclusión de que si se quiere disminuir la temperatura corporal lo más eficaz son las bebidas calientes y las comidas picantes ya que estimulan la sudoración y, a través del enfriamiento creado por la evaporación, la persona se siente más fresca. No es coincidencia que en algunos de los países más cálidos del mundo se tomen bebidas calientes y comidas picantes.

    Temperatura máxima y mínima de hoy: 35,1 y 24,6 ºC. Humedad del 80%. Ha llovido por la noche, por primera vez en nuestro viaje.

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