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Malasia 2013

24 de marzo, Kuala Lumpur31 de marzo, Kota Bharu
25 de marzo, Kuala Lumpur1 de abril, islas Perhentian
26 de marzo, Kuala Lumpur2 de abril, islas Perhentian
27 de marzo, Batu, Cameron, Brinchang3 de abril, Kuala Terengganu
28 de marzo, Cameron4 de abril, Kuantan
29 de marzo, Kuala Kangsar, Penang5 de abril, Malaca
30 de marzo, Penang6 de abril, Malaca
Datos económicos del viaje

30 de marzo, sábado

    ¿Será porque hemos bajado todos a desayunar a la vez? No sé, el caso es que el desayuno es un caos; el comedor está lleno y los camareros no dan abasto a limpiar las mesas para que se sienten los siguientes. Pero el problema principal es que no hay comida en los platos del bufé. La comida se acaba y no se repone. Los que bajan más tarde se quedan mirando las bandejas vacías atónitos, esperando de pie a que se reponga la comida, que sale de la cocina con cuentagotas. Algunos clientes hacen sus reclamaciones en recepción. Nosotros también hacemos una queja al respecto al salir. A ver si no se repite mañana.
    ¡Madre mía, qué calor! Si da hasta angustia salir a la calle. Mojo mi sombrero en el grifo del baño, a ver si eso me alivia el sofoco.
    Caminamos por la jalan Transfer, dirección norte. Allí nos encontramos con el cementerio cristiano protestante donde está enterrado el capitán Francis Light (1740-1794, de malaria), fundador de la colonia británica en Penang, la más antigua de Malasia. Un cartel explica la posición de las tumbas y los personajes ilustres aquí enterrados. También yace el oficial Thomas Leonowens (1828-1859), que murió de un ictus a los treinta y un años. Se casó con Anna Edwards (1831-1915), profesora durante seis años de los ochenta y dos hijos y treinta y nueve esposas del rey de Siam. Su historia inspiró la novela de Margaret Landon, Anna y el rey de Siam, que luego se llevó al teatro y al cine.
    Enfrente del cementerio se encuentra un hotel histórico, de estilo colonial, el hotel Eastern & oriental, fundado en 1884 por los hermanos armenios de Isfahán, Tigram y Martin Sarkies, los mismos que fundarían en 1887 el Raffles de Singapur y en 1901, el Strand de Yangon. Te puedes alojar aquí empezando en ciento cuarenta euros. Cerró en 1990 y estuvo medio abandonado hasta que abrió de nuevo en 2001. Atravesamos el salón de recepción para darnos un respiro con su aire acondicionado y echar un vistazo a sus tiendas.
Bonsai del embarcadero de los clanes chinos
    Tomamos un triciclo que nos lleve hasta el embarcadero de los clanes chinos. Estos triciclos se introdujeron en 1941 y sustituyeron rápidamente a los jinrikisha —de dos ruedas y tracción humana directa, sin asistencia mecánica—. En 1927 estaban registrados 3441 jinrikisha y para 1961 solo quedaban doce en las calles de George Town.
    Después de la construcción del muelle en 1882 se edificaron multitud de palafitos con objeto de controlar las mercancías que se cargaban y descargaban de los champanes. Poco a poco, cada muelle fue dominado por un clan y se produjeron muchas luchas entre ellos por hacerse con los derechos de exclusividad de las mercancías. Aunque estas casas de madera presentan un aspecto frágil, disponen de todos las comodidades y su interior en poco se diferencia de una casa occidental si exceptuamos el altar de oración de la entrada, ya que son budistas. Como tienen la costumbre de dejar las chanclas sobre el felpudo de la entrada se puede saber el número de personas que hay dentro. Según eso, en esa casa viven nueve personas. Al menos.
    Seguimos vagando sin rumbo y, de repente, nos vemos envueltos en un humo irrespirable y un calor tremendo. El humo proviene de unas banderillas de incienso de color rosa que queman en plena calle para purificar la entrada a un templo, y el calor, de dos grandes hornos donde creemos que también queman incienso. Los pobres pájaros de las jaulas se están asfixiando y a nadie le importa. El templo en cuestión es uno de los más antiguos de Penang: el templo de las comunidades de Hokian y Cantón, aunque todos le conocen como templo de Kuan Yin Teng, la Diosa de la Piedad. En realidad, se construyó para honrar a Ma Chor Po, la santa patrona de los marinos. Se entiende: en China corrían malos tiempos y los emigrantes, para llegar a Penang, tenían que navegar por el temible mar de China, muy peligroso por sus arrecifes sumergidos. Los familiares que les esperaban en Penang rezaban a esta diosa para que velará por ellos y llegaran sanos y salvos a puerto.
Entrada al templo de la Diosa de la Piedad o Kuan Yin Teng.
    Cuando los emigrantes cesaron de llegar, allá por 1824, la patrona del mar se quedó sin adeptos y los directores del templo la sustituyeron por la diosa de la Piedad. Maternal, compasiva, piadosa... Justo lo que los pobres chinos urbanos necesitaban para aliviar el dolor de su existencia diaria. El cambio fue acertado porque en poco tiempo se convirtió en un templo tremendamente popular. Damos fe: hay cola en la entrada al templo y también en las tiendas de parafernalia religiosa, que no paran de vender bandejas con comida de ofrenda o palillos de incienso. Los médicos ya han advertido que el humo generado en los templos por el incienso es tan nocivo como el de los cigarrillos, así que no está lejos el día en que los prohíban.
    Curiosamente, el origen del mito de Kuan Yin Teng no es chino, sino indio. En India se la conoce como Avalokiteshvara, el santo de la compasión. Antiguamente, se encarnaba con formas andróginas, ni hombre ni mujer, pero cada vez con más frecuencia se fue representando con cuerpo femenino, por la creencia de que ellas simpatizan mejor con los sufrimientos humanos.
    Ahora nos topamos con un edificio de estilo chino, seguramente un templo. Como no hay ningún cartel, pensamos que quizá se trata de un edificio privado. Un hombre, mostrando una amplia sonrisa, nos invita a subir. En el descansillo de las escaleras, un señor mayor, desnudo de cintura para arriba, sudando visiblemente, se abanica con un pai-pai y pide disculpas a mi mujer por su semidesnudez. En el primer piso vemos un altarcito y dos figuras barbudas.
Kongsi Seh Tek Tong Cheah
Como no entendemos nada, nos atrevemos a preguntar a un señor alto, delgado, con gafas y pelo cano que parece talmente un profesor de universidad. Se arma de paciencia y nos lo explica en un inglés perfecto: "Este edificio es el kongsi de los Cheah. Un kongsi es el lugar de reunión de todos los miembros de un clan. Es como un club de toda la gente de una determinada región de China y que, además, tienen un apellido común. Los Cheah tenemos nuestro origen en Sek Tong, un pueblo del sur de China. De allí tuvimos que emigrar en el siglo dieciocho debido al despilfarro del nefasto emperador manchú Qianlong y el robo de dinero público de sus oficiales, que llevaron a China a la bancarrota. Con el kongsi tratamos de mantener vivas nuestras tradiciones patriarcales y promover la harmonía y el orden social entre nosotros y, por supuesto, ayudar a incrementar nuestra riqueza material. Por ejemplo, en 1912, compramos unos terrenos como cementerio para los miembros del clan. En 1919 abrimos una escuela en chino e inglés para alfabetizar a nuestros niños y más tarde, el kongsi también ha funcionado como banco, dando préstamos. El coste se financia con donativos de miembros del clan. Antiguamente era el centro de muchas más actividades sociales, hoy en día, cada vez menos, porque al aumentar la riqueza, la gente se vuelve más independiente. Este kongsi se fundó en 1810 y tiene como patrones o santos a los dos Hock Haw Kong, esos barbudos que veis en el altar".
    Seguimos caminando por el barrio chino de George Town, un poco al azar, porque con este calor no dan ganas ni de abrir el plano. Sin buscarlo, nos damos de morros con el kongsi más famoso de Penang y de toda Malasia, el Khoo Kongsi. Nos quedamos impresionados ante las filigranas de los techos. Mientras busco el mejor ángulo para hacer las fotos, un guía, que espera a la sombra de la pared mientras sus clientes visitan el templo, me observa y se decide a intercambiar unas palabras. Al comentarle que mañana vamos hacia Kota Bharu, nos advierte que la autopista este-oeste es peligrosa, puede cruzar cualquier tipo de animal salvaje, a veces se han visto, por la noche, elefantes tumbados sobre el asfalto buscando su calor. Eso sí, tiene muy poco tráfico. Como veo que tiene ganas de charlar le pregunto por el templo:
Decoración del tejado del kongsi Khoo

    —Los miembros de este clan proceden del sur de la provincia de Fujian y hablan el dialecto hokian. Por dificultades económicas, tuvieron que emigrar y se repartieron por Taiwán, Filipinas, Bangkok, Borneo, Singapur, Yangón, Jakarta, Malaca y Penang. Aquí, en Penang, se formó una de las mayores comunidades.
   —¿Y esas filigranas del tejado, qué significan?
   —Son decoraciones típicas de los templos de Fujian. Representan mitos y cuentos muy conocidos que hablan de lealtad, justicia y piedad, siempre con carga moral.
   —¿De qué material están hechas?
   —En ese tejado se han empleado varias técnicas: algunas figuras están elaboradas en estuco y, si son grandes, llevan un entramado de alambres por dentro. Otras, con una técnica especial que se llama jian nian, la traducción es "cortar y pegar". Consiste en pegar piezas de cerámica a una base de estuco. Ya quedan pocos artesanos que sepan hacer decoraciones de la calidad que veis en este templo.
   También nos comenta que algunas escenas de la película de 1999 "Anna and the King" fueron grabadas en el Khoo Kongsi de Penang debido a la prohibición de grabar en Tailandia.
   Visitamos la mansion Pinang Penarakan, una antigua casa de una rica familia baba-nyonya. Los baba-nyonya son los descendientes de los primeros comerciantes chinos que llegaron a Malasia y se casaron con mujeres malayas. Para ser mejor aceptados se integraron en la cultura del país adoptando muchas costumbres locales. Lo que más me llama la atención es la seguridad que gastaba esta rica familia; las habitaciones superiores, donde dormían, se aislaban de la planta baja con una especie de persiana metálica como las que se emplean para cerrar los comercios, aunque en este caso, la persiana es horizontal y cierra el hueco de la escalera que sube al primer piso.
    De regreso al hotel, pasamos delante de la mezquita Kapitan Keling, pintada de un blanco inmaculado, como la mayoría de los edificios de George Town.
    Nos quedan muchas cosas por ver, pero el calor ha mermado nuestras fuerzas y hemos preferido dedicarnos solo a lo más importante. Con muchísimo gusto nos quedaríamos un día más en Penang, una ciudad muy agradable de visitar y de una pujanza económica evidente.
    Temperatura máxima y mínima de hoy: 34,2 y 27,1 ºC. Humedad: 77%

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