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Malasia 2013

24 de marzo, Kuala Lumpur31 de marzo, Kota Bharu
25 de marzo, Kuala Lumpur1 de abril, islas Perhentian
26 de marzo, Kuala Lumpur2 de abril, islas Perhentian
27 de marzo, Batu, Cameron, Brinchang3 de abril, Kuala Terengganu
28 de marzo, Cameron4 de abril, Kuantan
29 de marzo, Kuala Kangsar, Penang5 de abril, Malaca
30 de marzo, Penang6 de abril, Malaca
Datos económicos del viaje

29 de marzo, viernes

    Dejamos las montañas Cameron y nos dirigimos hacia Penang. Son doscientos cincuenta kilómetros. Según bajamos de altitud aumenta la temperatura y los cristales del coche se calientan como estufas. Caemos en otro embotellamiento de tráfico; un camión, de los grandes, se ha ido ladera abajo y una grúa, seguro que la mayor que existe en el país, intenta sacarlo.
    A mi mujer y a mí nos vuelven locos las frutas tropicales, así que, en cuanto vemos un puesto de frutas en la carretera, paramos inmediatamente. Tenemos suerte, venden nuestro amado jackfruit. Hacemos cola porque están muy solicitados, un señor los vende y otro chico se dedica a sacar los gajos, quitarles la semilla y ponerlos en bandejas de espanso. Nos mercamos tres bandejas para entretener el estómago mientras conducimos. También venden melones cantalupo, zumos de frutas y las tremendamente populares panochas de maíz.
Jackfruit
    Llegamos a Kuala Kangsar con la intención de visitar la Galeri Sultan Azlan Shah, un museo sobre el actual sultán de Perak, Azlan Muhibbuddin Shah. Los viernes cierran entre las 12:15 y las 14:45, así que esperamos dentro del coche hasta que abran con el aire acondicionado encendido, porque el calor es terrible, sofocante, puro fuego. A la hora en punto, aparece el taquillero y entramos con varias parejas y sus niños. Una de las parejas es musulmana y ella cubre su pelo con un velo, la otra es sij y aquí es el hombre el que lleva oculto su cabello con un turbante y su mujer al descubierto. ¡Qué variado es el mundo!
    En Malasia hay nueve sultanes de otros tantos estados que se alternan cada cinco años en el cargo de Rey de Malasia. El de Perak lo fue desde 1989 a 1994. El museo contiene objetos personales del sultán, trajes de ceremonia, su colección de gafas de sol, sus cuatro Rolls Royce, y un repaso a su vida a base de fotografías; hasta la lista de libros que el sultán leía en su juventud. Vale la pena ver este lujoso museo, cuidado al detalle y, por supuesto, con un aire acondicionado celestial. Al menos, sirve para entender mejor lo de "vives como un sultán".
    En 1926 se produjo una gran inundación durante la estación de los monzones y la crecida del sungai Perak (río de la Plata) barrió el palacio del sultán Iskander shah (1881-1938). El sultán decidió edificar un nuevo palacio en una situación más elevada y otro más, muy cerca, para controlar las obras y que le sirviera como albergue temporal. El palacio temporal es el actual museo real de Perak o Muzium Diraja Perak. Se construyó al estilo tradicional malayo: en madera y bambú, sin un solo clavo y ¡sin planos! En colores amarillo, negro y blanco, los colores de la bandera del estado de Perak. Se terminó en 1931. Ahora acoge una exposición de bienes de la familia real que no podemos visitar porque el museo está cerrado temporalmente.
    El nuevo palacio se terminó en 1933 y desde entonces ha sido la residencia de todos los sultanes de Perak. Se le llamó Istana Iskandariah en honor al primer sultán que lo construyó. No es visitable ya que aquí vive el actual sultán Azlan Muhibbuddin Shah. Nos conformamos con echar un vistazo desde fuera a sus formidables cúpulas doradas en forma de cebolla y sus minaretes decorativos.
Mezquita Ubudiah en Kuala Kangsar Museo Diraja Perak
    Hoy es viernes y festivo y muchos musulmanes acuden con su gorrito tradicional o kopiah hacia la mezquita Ubudiah a rezar a su dios imaginario. Está considerada como la más bella de Malasia pero solo se permite el acceso a los musulmanes y nosotros no tenemos pinta. Se construyó en tiempos del sultán Idris Murshidul Azzam Shah (1887-1916). Este sultán prometió a Allah que si le curaba de su enfermedad levantaría una mezquita para honrar su nombre. Para variar, Allah le complació y el Sultán Idris no reparó en gastos, trajo hasta mármol de Italia que, por cierto, fue parcialmente destruido en una pelea entre dos elefantes. La mezquita costó la friolera de doscientos mil dólares malayos, una barbaridad en aquella época. Lástima que no la vio terminada ya que murió poco antes.
    Los últimos noventa kilómetros hasta Penang los hacemos por una autopista saturada de coches a toda velocidad. El límite de 110 Km/h nadie lo respeta y constantemente vemos situaciones peligrosas, sobre todo para los motoristas, ya que los coches cambian de carril bruscamente y sin avisar. Está claro que la gente tiene mucha prisa por llegar a casa. A la entrada del puente de Penang se encuentra el peaje, abarrotado de coches, caótico. ¿Y en qué fila nos ponemos? ¿En la de tunai & Touch'n & go o la de lorong automatik o kereta sahaja o SmartTAG? Más tarde nos enteraremos que tunai significa "en efectivo". "Touch'n & go" es una tarjeta recargable para realizar pagos en peajes de las autopistas, gasolineras, transportes públicos, cines y otras muchas tiendas. Lorong automatik significa "carril automatizado". SmartTAG es un sistema de telepeaje por infrarrojos con cargo a la tarjeta "Touch'n & go". Kereta sahaja significa "solo coches".
    Cruzamos los diez kilómetros del puente de Penang como encajonados entre coches y camiones, a demasiada velocidad para mi gusto. Ya dentro de la isla, el tráfico disminuye y nuestro navegador nos lleva derechos al hotel Penaga, muy cerca de George Town. Estamos algo cansados y no salimos. Cenamos en el restaurante del hotel. Solos. Mi mujer pide un risotto y yo, unos espaghetti al pescatore.

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