Los viajes de Mariano

Bandera

República de Kenia 2006

5 de julio, Nairobi9 de julio, Masái Mara
6 de julio, Samburu 10 de julio, Masái Mara
7 de julio, Samburu, Aberdares 11 de julio, Nairobi
8 de julio, Aberdares, Nakuru 12 de julio, Nairobi


11 de julio, jumanne

    Salimos a las siete de Masái Mara hacia Nairobi. Y yo me pregunto: si en nuestro viaje figura una visita a Serengueti, ¿por qué demonios tenemos que regresar desde Masái Mara a Nairobi cuando el Serengueti está al otro lado de la frontera, a sólo noventa kilómetros? La explicación es que no hay puesto fronterizo entre Masái Mara (Kenia) y Serengueti (Tanzania), esta nimiedad hace que lo que sería el itinerario lógico Masái Mara - Serengueti - Ngorongoro - lago Manyara - Nairobi se convierta en Masái Mara - Nairobi - Lago Manyara - Ngorongoro - Serengueti - Ngorongoro - lago Manyara - Nairobi. Se duplica la distancia a recorrer y nos hace perder tres días en desplazamientos, pero en fin, todas las agencias ofrecen lo mismo. Es lo que hay.
Alto en el camino para estirar las piernas
   El viaje por carretera es horroroso, la calzada asfaltada tiene tales socavones que los coches circulan fuera de ella, por una pista paralela de tierra. Las nubes de polvo que se levantan son tremendas. Al pasar cerca de poblaciones, los vecinos han puesto piedras fuera de la calzada para obligar a los vehículos a circular por la carretera y así evitar las nubes de polvo que convertirían al pueblo en una mancha continua de color marrón. En la propia carretera no se respeta la mano, simplemente se circula por donde menos baches hay. Los más precavidos son los japoneses que cubren sus narices y bocas con mascarillas de tela, muy recomendables para quien piense realizar safaris en Kenia y en Tanzania.
    Cris nos informa que en los próximos días se celebrará una manifestación para pedir la mejora de la carretera.
    Paramos para disfrutar de una magnífica vista sobre el valle del Rift. Una señal nos informa que estamos a 2140 m de altitud.
    Llegamos a Nairobi a las dos. En el hotel Stanley nos encontramos con una pareja de Madrid que ha volado desde Masái Mara a Nairobi en avioneta y nos asegura que estaba casi vacía, contradiciendo la información de la agencia Kobo que fue incapaz de reservarnos plazas en un avión ya que, según ellos, iban llenos. Como incidencia, han salido con un retraso de dos horas del aeropuerto de Masái Mara y ningún representante de la agencia Kobo les ha recibido en el aeropuerto de Nairobi.
Carne a la brasa en el Carnivore
    En vista del estado de las carreteras y de que mañana nos espera un viaje en buseta hasta el lago Manyara de diez horas, pedimos a Kobo que nos reserve un vuelo Nairobi-Kilimanjaro o Nairobi-Arusha; nos dan un precio de cuatrocientos dólares por persona para un billete de ida y vuelta (más cinco por ciento si pagas con tarjeta de crédito), un precio disparatado, pero las diez horas de carretera se transforman en unos escasos cuarenta minutos de vuelo. (Cuando llegamos a España comprobamos que este precio triplica el precio medio del viaje, pero quizá fuera verdad que había pocas plazas y costaba esto. Nunca lo sabremos).
   Después de la paliza de coche de hoy estamos algo cansados así que no salimos por la tarde, la piscina y la sauna del Stanley se merecen una visita.
    A las siete nos llevan al famoso restaurante Carnivore donde en teoría probaremos carnes de multitud de animales salvajes. La realidad es más prosaica y lo primero que te ofrecen es pollo, luego cerdo, ternera y salchichas. Y como carnes exóticas: camello (ni fu, ni fa), cocodrilo (poca carne y mucho cartílago) y albóndigas de carne de avestruz (bueno... pasable). Nada más. ¿Dónde está la esperada carne de hipopótamo, muslito de jirafa, filete de cebra, solomillo de búfalo, costillas de gacela Thompson, etc? Mucho ruido y pocas nueces.

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