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República Islámica de Irán 2001

10 de abril, Teherán 17 de abril, Isfahán
11 de abril, Teherán, Bam 18 de abril, Isfahán
12 de abril, Bam, Kermán 19 de abril, Isfahán
13 de abril, Yadz 20 de abril, Isfahán, Mashad
14 de abril, Shiraz 21 de abril, Mashad
15 de abril, Pasagarda, Persépolis, Shiraz22 de abril, Teherán
16 de abril, Shiraz, Isfahán

19 de abril, jueves

    Por fin un día libre, aunque no tan libre: a las nueve pasamos todos por comisaría para recoger personalmente los pasaportes con la ampliación del visado. Afortunadamente el trámite es rápido.
    Nos vamos de compras. A pocas manzanas de nuestro hotel encontramos la tienda de alfombras persasSilk Road Carpet II, en la calle Abbas Abad nº1, y armados de paciencia regateamos hasta conseguir una por un precio que nos parece razonable. El vendedor se lamenta de que las alfombras suben de precio cada año, ¿la razón?, los artesanos de alfombras escasean cada vez más, es un trabajo que no atrae a los jóvenes a pesar de estar bien pagado. La consecuencia es que cada año se fabrican menos y claro, su precio aumenta. Los artesanos de más edad tampoco sirven porque las alfombras de alta densidad de nudos necesitan ser apretadas con fuerza. Cada alfombra siempre la realiza la misma persona para que la fuerza aplicada a cada nudo sea similar.

Tienda de alfombras persas

    Para los persas, la alfombra es el elemento más importante en la decoración de sus casas; primero escogen las alfombras y después, todo lo demás. Es natural que se descalcen al entrar, el betún de los zapatos suele dañar de manera irreparable el tejido. La limpieza de estas alfombras, ya sean de lana o seda, es muy delicada; el calor y el vapor son nocivos y por supuesto, se debe evitar las tintorerías, que son incapaces de responder ante un corrimiento del color. Incluso hay especialistas que desaconsejan la limpieza con aspiradora, mejor con un cepillo adecuado y a favor del pelo. Lo mejor: dejarlo en manos de especialistas.
    Casi todas las ciudades más importantes de Irán fabrican su propio estilo de alfombra y la variedad es enorme, igual que su calidad. Son muy conocidas las de Tabriz —las primeras que se exportaron—, Nain, Yazd, Teherán e Isfahán —de flores y alta densidad de nudos—, pero también son buenas las de Sarab y Meshkin —de rombos—, Baluch —alfombra de oración—, etc.
    Por la noche paseamos por la plaza del Imán, es víspera de festivo y la gente se monta un picnic en cualquier superficie con hierba. Una familia nos hace señas y nos invita a tomar té y dulces con ellos. Parece un matrimonio con sus hijos, padres y quizá algún sobrino. La mujer es muy guapa, de labios carnosos, nariz afilada y grandes ojos negros. La comunicación no es fluida, le cuesta expresarse en inglés, dice que lo aprendió en la escuela, hace ya muchos años. Su marido es ingeniero. Por lo que entendemos, están descontentos con la falta de libertades que ha traído la actual dictadura religiosa, algo habitual entre la clase media y alta de las ciudades más urbanas del país.

Plaza del Imán, Isfahán

    Charlamos como podemos sobre las condiciones de vida en Irán. Como gesto de solidaridad con su situación, mi mujer, se quita el pañuelo en plan rebelde y no pasan quince segundos que ya se oyen voces de algún guardián de la revolución llamándole la atención desde lejos.
    Cenamos de nuevo en el hotel Abbasi, antiguo caravanserai del periodo safávida reconvertido en hotel de lujo. Tomamos carne, nada del otro mundo, aunque dicen que es el mejor restaurante de la ciudad, eso sí, el entorno y la decoración nocturna son llamativos.
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