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República Islámica de Irán 2001

10 de abril, Teherán 17 de abril, Isfahán
11 de abril, Teherán, Bam 18 de abril, Isfahán
12 de abril, Bam, Kermán 19 de abril, Isfahán
13 de abril, Yadz 20 de abril, Isfahán, Mashad
14 de abril, Shiraz 21 de abril, Mashad
15 de abril, Pasagarda, Persépolis, Shiraz22 de abril, Teherán
16 de abril, Shiraz, Isfahán

17 de abril, martes

    La visita a Isfahán resulta placentera, hace calor pero no ahoga y el aire es seco.
    Visitamos los Minaretes de Jonban, dicen que si se agitan desde el interior oscilan apreciablemente y la vibración se transmite al otro. Kemali pide un voluntario para comprobarlo. Me apunto sin pensarlo. El minarete no es muy alto, apenas unos cinco metros sobre la plataforma superior y se sube a él mediante una escalera helicoidal interior realmente estrecha, tan estrecha que en
Minaretes de Jonban, Isfahán
vez de subir de pie uno se arrastra sobre los peldaños. Cuando por fin asomo la cabeza por el ventanuco sigo las instrucciones que me dicta Kemali desde abajo: me agarro a la parte de pared entre ventanas y muevo horizontalmente mi cuerpo cargando y descargando mi peso. El minarete se mueve, vaya que si se mueve, tanto que impresiona. Si todos los guías animan a los turistas a menear el minarete de esta forma acabarán con la atracción turística en poco tiempo. En cuanto al otro minarete, nadie ha percibido ni el más ligero desplazamiento.
    El lugar más característico de Isfahán es, sin duda, la plaza del Imán Jomeini donde además se encuentran tres edificios sorprendentes: la mezquita del Imán Jomeini, probablemente la más grandiosa del mundo islámico, la mezquita del jeque Loft Allah, y el palacio de Ali Qapu.
    En los soportales de la plaza del Imán hay multitud de tiendas de todo tipo, algunas con recuerdos para turistas, como las que venden miniaturas, otras venden cerámicas, cacharros de cocina, zapatos, artículos de cuero, cobre cincelado, marquetería, cajas adornadas con miniaturas, joyas de plata, madera tallada y un sinfín de artículos de adorno. La tienda que goza de más éxito es una heladería, hay tanta gente que se hace difícil acercarse al mostrador. Un dependiente sale de la tienda cada pocos minutos, desaparece en los soportales aledaños y vuelve con enormes bandejas llenas de helados. El trasiego es incesante.
    Isfahán también cuenta con uno de los centros comerciales más grandes del mundo: el Isfahan City Center, el más grande de todo Irán y en el momento de su inauguración en 2012, el séptimo más grande del mundo. Contiene un hipermercado Carrefour, cines, restaurantes y 750 tiendas que incluyen marcas como Zara, Baleno, Apple, Samsung, LG, etc. Si añoras este tipo de lugares, ya sabes, está situado enfrente de Sepahan Shahr, al sur, todos los taxistas lo conocen.
   Otro punto característico de Isfahán es el puente Khaju sobre el río Zayandé, aunque más que río parece un lago de agua estancada.
   En muchas ocasiones, mientras caminamos por las calles, la gente joven nos saluda en inglés, se ve que lo aprenden en la escuela, pero son pocos los que se atreven a ir más allá del clásico ¡hullo!
    Es importante comprender que cuando un iraní hace gala de su hospitalidad puede parecer extremadamente cordial, pero cuidado, no hay que tomar su palabra al pie de la letra, puede ser simplemente una convención social de buenas maneras, un paripé, por eso, no te extrañes si sus promesas van más lejos de sus hechos. Por ejemplo, si un iraní se ofrece a llevarte en coche al aeropuerto, lo adecuado es rechazarlo la primera vez, incluso una segunda, ahora bien, si insiste una tercera puedes estar seguro de que realmente quiere hacerte ese favor de todo corazón y ya puedes aceptar. A este tipo de "apariencia" de buenas maneras le llaman taarof. Por cierto, si tienes la suerte de ser invitado a cenar en una casa —por supuesto, previamente habrás rechazado la invitación por dos veces y te habrán invitado tres— te puedes encontrar con la sorpresa de que comáis sentados en el suelo y sin cubiertos. Esto puede ocurrir si se trata de una familia de mentalidad tradicional. No olvides comer con la mano derecha, ellos suponen que la izquierda la utilizas para limpiarte el trasero, como hacen ellos. Y no te lo comas todo porque pueden interpretar que te has quedado con hambre.

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